7 DE SEPTIEMBRE
SANTA REGINA 251
Regina o Reina, de la ciudad de Alesia -- hoy
Alise-Sainte-Reine, en la Borgoña --, lugar célebre por la derrota de Vercingetórix a
manos de César, fue una doncella galorromana que a los quince años descubrió la fe de
Cristo y se bautizó, ofreciendo a Dios su virginidad.
Dice el padre Ribadeneira que «era tan hermosa (esmalte que divinamente sale sobre el oro
de la virtud) que pasando acaso por Alissia Olibrio prefecto y viéndola se enamoró de
ella. Hízola venir a su presencia y sabiendo de ella misma que era cristiana, la mandó
poner en la cárcel, advirtiéndola que él iba a un viaje, y que si al volver de él no
había mudado de religión experimentaría su rigor».
Lo demás es previsible, Regina se niega a sacrificar a los dioses, la someten a tortura y
«rasgan sus delicadas carnes con uñas de acero»; siguen más tormentos, se producen
prodigios (un terremoto, voces celestiales, una paloma que acude a consolarla y que sana
sus heridas) que hacen que se conviertan a la fe ochocientos cincuenta gentiles, y por fin
es degollada.
Como tantas otras historias de mártires antiguos, ésta nos parece cándida e
inverosímil, y sin duda en ella hay una porción de elementos fantásticos, de adorno y
ejemplaridad; pero sus exageraciones, que magnifica nuestro buen Ribadeneira, son como el
aderezo hiperbólico de un drama bien real, dar la vida por la fe que se tiene, y una cosa
así justifica los excesos de cierta desmesura, no va uno a regatear un poco de
imaginación con un tema así.
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San Clodoaldo era descendiente del rey Clovis. Criado
por su abuela Clotilda, vio matar a sus dos hermanos en una conjura por hacerse con el
reino. Sólo él pudo escapar, convirtiéndose en ermitaño y pasando el resto de su vida
en el retiro.
Dicha en pocas palabras, ésa es la historia de la vida de San Clodoaldo. Pero con
seguridad que hay más en ella. Siempre lo hay. En los obituarios, las vidas de las
personas son reducidas a una lista de hechos. Toda un vida se reduce a un párrafo. Lo que
falta en los obituarios (y en los pocos hechos que sabemos acerca de San Clodoaldo) es la
personalidad, esas cualidades distintivas que nos hacen ser quienes somos.
Toda criatura viviente tiene su personalidad. Podemos ciertamente verla en nuestros
animales domésticos, pero la gente que pasa su tiempo con animales salvajes, incluyendo
tortugas, peces y reptiles, afirman que también éstos exhiben cualidades propias y
únicas. Es como si la personalidad fuese grabada en toda criatura creada alguna vez
(incluyendo los seres humanos).
Aunque no hay por qué tener un control total sobre todas las facetas de nuestra
personalidad, necesitamos tener algún control sobre algunos de los rasgos que exhibimos.
Por ejemplo, si somos solemnes por naturaleza, no tenemos por qué actuar de forma
taciturna y malhumorada todo el tiempo. Podemos cultivar nuestras cualidades más
atractivas y descartar las que lo son menos. Luego, cuando se escriba la historia de
nuestra vida, se podrá indicar algo más que los simples hechos desnudos de nuestra
existencia.
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Campeones de la fe en la Hungría martirizada
de comienzos del siglo XVII.OTROS SANTOS: Esteban, Evorcio, Augustal, Pánfilo, obispos; Juan, Eusiquio, Sozonte, Anastasio, Nemorio, diácono, Clodoaldo, confesor, Marcos, Crisino, mártires; Beato Alonso Pacheco, mártir;
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