13 DE SEPTIEMBRE
SAN JUAN CRISÓSTOMO 347-407
El
14 de septiembre del año 404, Juan I Crisóstomo («Boca de oro»), patriarca de
Constantinopla, moría de agotamiento en Comana (Turquía), en camino hacia el exilio que
le había supuesto su firmeza en la enseñanza de la moral evangélica ante la emperatriz
Eudoxia. Con frecuencia suele ocurrir que, en la vida de una gran personalidad, la
función que desempeñaba en el momento de su muerte deja en el olvido todo su pasado.
Así, San Juan Crisóstomo ha quedado para la posteridad como el obispo cuya vigorosa
palabra fustigaba el lujo insolente a de los pobres: de los ricos y defendía sin
desfallecer la causa de los pobres: "«Ten un asilo para Cristo. Di: esta es la
habitación de Cristo. Hay un lugar reservado para los carros, y para Cristo errante.
ninguno». Siendo todo esto verdad, no hay que olvidar que el episcopado de Juan no duró
más que seis años (398-404). Antes había ejercido el ministerio pastoral en Antioquía
durante doce años. Allí fue donde comenzó a dar su medida como predicador. Muchas de
sus homilías fueron predicadas en Antioquía. Hay que recordar, en fin, que Juan había
superado los treinta años cuando recibió el diaconado (381). Había conocido con
anterioridad, en Antioquía, donde naciera hacia el 349 una feliz infancia junto a su
madre y hermana, y, más tarde, la alegría del descubrimiento de una gran sabiduría y la
mayor aún de hallar en la soledad la intimidad divina.
No hay nada como pinchar una conciencia culpable para que una persona se sienta ofendida.
Cuando tu conciencia te incomoda, de repente todo comentario parece ir dirigido
directamente hacia ti.
La emperatriz Eudoxia debía tener una conciencia culpable porque cuando San Juan
Crisóstomo predicó contra la vanidad y el derroche entre las mujeres de la corte e hizo
comparaciones con la tristemente famosa Jezabel, Eudoxia (y otra serie de personas) supuso
que se refería a ella. Como muchas personas con conciencia culpable, Eudoxia imaginó que
el modo más fácil de quitarse de encima los pinchazos era eliminando la persona que
tenía la aguja. Dispuso el modo de eliminar a San Juan Crisóstomo; éste murió mientras
viajaba hacia el Mar Negro.
¿Qué haces cuando tu conciencia te incomoda? ¿Tratas de ignorarla o le prestas
atención? A veces pensamos que el único propósito de la conciencia es el de hacernos
sentir culpables, pero, en realidad, una conciencia es nuestra guía interna que nos aleja
del peligro y nos dirige a la seguridad. Es un poco como las luces de advertencia en el
salpicadero del coche. Cuando la gasolina disminuye o baja la presión del aceite, se
encienda una luz para alertarte. Del mismo modo, tu conciencia trata de alertarte cuando
estás tomando decisiones que no son convenientes para ti. Trata de enviarte una
advertencia cuando te mueves en direcciones dañinas a tu crecimiento y desarrollo
espiritual, de modo que puedas pararte a tiempo para tomar una decisión mejor y más
productiva.
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