29 DE OCTUBRE
SAN NARCISO S. II
En el
día de hoy es posible elegir entre dos obispos homónimos de la misma época, pero de
características muy dispares. Uno fue obispo de Jerusalén y en el año 195 contribuyó a
decidir que la Pascua se celebrase siempre en domingo. Al parecer murió a los ciento
dieciséis años.
El otro san Narciso, más popular (hasta el punto de que le miran con malos ojos muchos
hagiógrafos) tiene una historia más enredada; quizá fue de origen centroeuropeo y es
probable que durante la persecución de Diocleciano tuviese que huir y se refugiara en la
ciudad de Augusta o Augsburgo.
Allí se alojó en casa de «una mujer principal, pero deshonesta», una cortesana famosa
cuyo nombre era Afra (incluida también en el santoral). Esta además era idólatra, pero
la oración de Narciso la convirtió junto con su madre y tres criadas suyas.
Más tarde, en unión de su diácono Félix, llega a Gerona, que convierte en su centro
apostólico, y unos años después, quizá en el recinto extramuros del cementerio de los
fieles (se supone que donde hoy se levanta la colegiata de San Félix, que debe su nombre
a un santo anterior), cuando iba a celebrar misa fue asesinado con el citado diácono.
Murió a consecuencia de tres heridas en el hombro, en la garganta y en el tobillo.
En Gerona (de donde es patrón, además de serlo de Augsburgo) es el santo de las moscas,
ya que se dice que en 1285 de su sepulcro salieron enjambres de tábanos que con sus
picaduras mortales hicieron huir al ejército francés invasor.
Otros Santos:
Marcelo, mártir; Beato Joaquín Royo
y compañeros mártires; Beato Miguel Rúa, presbítero; Beato Francisco Díaz, mártir;
Santos Feliciano, Jacinto y Lucio, mártires.
