22 DE OCTUBRE

mariasalomen.jpg (10368 bytes)SANTA MARÍA SALOMÉ

Santa María Salomé, esposa del Zebedeo, madre de Santiago y Juan, apóstoles preferidos de Jesús, fue también del grupo de amigos del maestro. Le pidió a Jesús los primeros puestos en el reino para sus hijos, aprendió del propio Cristo lecciones de humildad y servicio evangélico hasta la muerte; estuvo al pie de la Cruz y se afanó con cariño en el entierro de Jesús y en el cuidado de su sepulcro. Fue una de las mujeres testigo de la resurrección de Cristo y se encuentra entre los que oran juntos en el Cenáculo con la Virgen y los apóstoles en el nacimiento de la Iglesia.

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FELIPE DE HERACLEA 304

f-heracleax.jpg (5662 bytes)Pocos antecedentes se conocen de este Felipe, que a comienzos del siglo IV era un anciano y venerable obispo en Heraclea de Tracia, en la costa griega del noreste, junto a lo que llamamos mar de Mármara, y que entra en la historia pública de la santidad con la persecución de Diocleciano.
Cuando las autoridades romanas cerraron su iglesia el buen obispo no parece inmutarse y se limita a recordar a todos que Dios no vive entre paredes sino en el corazón de los hombres; el culto no se suspende por tan poca cosa, y exhorta a los hermanos a seguir honrando al Señor al aire libre, en cualquier lugar donde quieran y puedan.
Segunda orden del gobernador: que le entreguen los vasos sagrados y los libros de la Iglesia. En cuanto a los vasos, que al fin y al cabo sólo importan por lo que contienen no por si mismos, el obispo no opone ningún obstáculo; se supone que son de metales nobles, y codiciados por su valor material, no es eso lo que le interesa, pero los libros son el Espíritu, la palabra de Dios, y en este punto es intransigente.
Se apresa a Felipe y a su diácono Hermes, se les azota, conminándoles a adorar al emperador, a la diosa Fortuna y a Hércules, deidad epónima de la ciudad, el Poder, el Destino y la Fuerza. Nuevas y comprensibles negativas, que hacen que Felipe y Hermes mueran en la hoguera en Adrianópolis.
De tan lejanos mártires retenemos no sólo la firmeza en la fe, sino también una escala de valores admirablemente segura y cierto sentido del humor bien afianzado en las cosas eternas que no puede por menos que tomarse a guasa los grandes ídolos que todavía hoy veneramos reverentemente.

Otros Santos: Nunilo y Alodia, vírgenes y mártires; Beato Timoteo Giaccardo, presbítero; Beata Josefina Leroux, virgen y mártir; Heraclio, mártir

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