16 DE OCTUBRE
SANTA MARGARITA MARÍA ALACOQUE 1647-1690
El Señor preparó a Margarita María, por medio de una infancia sin
alegría y de una juventud llena de pruebas, para que se convirtiera en la mensajera de su
amor redentor, en un tiempo en que reinaba el jansenismo. Bien conocida en su intimidad
espiritual por su autobiografía y sus cartas, no parece haber sido una persona
humanamente destacada o notable. Borgoñona, hija de un notario, después de educarse en
las clarisas de Autun, se hace religiosa salesa en el convento de Paray-le-Monial en 1671.
Contaba la muchacha veinticuatro años al entrar en la Visitación de Paray-Ie-Monial, en
la Borgoña. Los comienzos le resultaron dificultosos. De novicia no podía aprender a
hacer oración, aun cuando acudía con frecuencia ante el Santísimo Sacramento - notó su
superiora - para ponerse en su presencia «como se extiende un lienzo ante el pintor». Y
he aquí que, el 27 de diciembre de 1673, daba comienzo el descubrimiento espiritual que
formará el núcleo de su vida. Luego, el 16 de junio de 1675, Jesús le mostraría a
Margarita María su Corazón, «este Corazón que tanto ha amado a los hombres y que no
recibe a cambio sino ingratitud». A la vez le encargaba que procurase la institución de
una fiesta en honor de su Sagrado Corazón. ¡Ya cabe suponer la acogida que le
dispensarían sus superiores! Pero el Señor vigilaba. Puso en el camino de la joven
religiosa a un jesuita preocupado, a su vez, por dar a conocer «el misterio incomparable
del amor de Cristo», el P. Claudio de la Colombiere. Este le ofreció todo su apoyo. En
1686 se celebró Por primera vez la fiesta del Sagrado Corazón en la Visitación de
Paray. La tarea de Margarita María había concluido. Moría cuatro años más tarde
entregada por entero al misterio cuyo apóstol había sido (1690).Una de las santas más
populares de los tiempos modernos, sobre todo desde que en 1856 se instituyó la fiesta
del Sagrado Corazón y se extendió tanto esta devoción, objeto de las revelaciones que
son el centro de su vida.
Desde 1920 está en los altares, canonizada como un refrendo al mensaje que supo
transmitir, pero también por la paciencia y el espíritu de humildad con que se enfrentó
a tantas incomprensiones.
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SANTA EDUVIGIS 1174-1243
Santa
Eduvigis nació en Andechs, Baviera, hacia el 1174. A los doce años fue dada en
matrimonio a Enrique I el Barbudo, duque de Silesia y Polonia, en quien los polacos
reconocen a uno de los príncipes más brillantes. El hogar de Enrique y Eduvigis, a
quienes el Señor concedió cuatro hijos y tres hijas, era sólidamente cristiano. La
piedad, el amor y la penitencia reinaban en él, junto con ese sentido de lo absoluto que
solía existir en la Edad Media: ayunos prolongados, resistencia al frío, ascesis
acuciante aceptada de común acuerdo por ambos esposos en sus relaciones conyugales...
Eduvigis era, ante el duque, el abogado de los pobres, de los presos y de todos los
humildes. A instancias suyas fundó él, en especial, el hospital de Wroclaw. Eduvigis
soportó con entereza la viudez (1238) y la muerte de seis de sus hijos. Retirada a la
casa de su hija, la abadesa de Trzehnicz, junto a Wroclaw, se sintió especialmente
quebrantada por la muerte de su primogénito, el duque Enrique II, caído en el combate
contra los tártaros (1241), muriendo ella poco más tarde (1243). Una de sus sobrinas,
Isabel de Hungría, muerta a los veinticuatro años (1231), había sido su émula en
santidad.
Otros Santos: Gerardo Mayela, religioso; Guillermo, eremita; Bertrán, obispo; Beata Petra de San José de la Montaña; Beato Pedro Casani, presbítero; Beato Juan Bueno, religioso; Beta Josefina Vannini; Galo, monje
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