20 DE NOVIEMBRE
SAN EDMUNDO 841-869
El último rey de
Estanglia, tal vez sucesor de Offa en el 855, una figura que se adornó póstumamente con
todos los elogios concebibles («virtuoso, caritativo, humilde desde sus tiernos años»,
sin olvidar que «su rostro hermoso era de ángel más que de hombre»).
La desdicha idealizó a este monarca que en el 869 tuvo que hacer frente a una invasión
de daneses que se instalaron en Thetford, Norfold. Edmundo les atacó con su ejército,
fue derrotado y murió posiblemente después de que le hicieran prisionero sus enemigos.
Relatos más tardíos suponen que le azotaron y que luego fue asaeteado hasta que «no
hallando ya lugar en el santo cuerpo para nuevas heridas, por una misma herida entraban de
nuevo muchas saetas, tantas que causaba horror y compasión mirarlo, porque parecía un
erizo, siendo otro nuevo san Sebastián».
Según la leyenda, sus súbditos acabaron encontrando su cuerpo, pero la cabeza del rey no
aparecía, hasta que en medio de los campos oyeron una voz que gritaba: «Aquí estoy».
Como siguieran sin verla y todos preguntasen «¿Donde estás?», la cabeza respondió
tres veces: «Here, here, here», o sea, «Aquí, aquí, aquí», hasta orientarles en su
búsqueda.
Venerado como mártir, su culto fue muy popular en la Inglaterra medieval, y sus reliquias
se conservaron en Bury Saint Edmunds, en West Sufflok, donde en el año 1020 se fundó una
gran abadía. Su atributo es una flecha.