19 DE NOVIEMBRE
SAN BARLAÁN 304,
Este es un día difícil
para el hagiógrafo posconciliar, ya que el nuevo santoral ha evacuado de este fecha un
santo de mucho relieve, santa Isabel de Hungría, que pasa al 17 de noviembre, y otro de
cierta notoriedad, como el papa san Ponciano, dejándonos tan sólo figuras bastante
borrosas, descoloridas por el paso de los siglos.
Como nuestro san Barlaán, cuyo nombre se confunde incluso con el de un homónimo
puramente legendario que se empareja con san Josafat (la historia de estos dos últimos
debe más a la leyenda de Buda que al cristianismo). El san Barlaán de hoy es auténtico
y real, de él hablan elogiosamente san Basilio y san Juan Crisóstomo, pero es muy poco
lo que se sabe.
Sin duda era un labrador que trabajaba los campos cerca de Cesárea de Capadocia, en las
proximidades de la actual ciudad turca de Kayseri, y a comienzos del siglo IV debió
de ser un cristiano más de las numerosas comunidades de Asia Menor, desaparecidas hace ya
mucho tiempo, casi sin dejar más rastro que ruinas y estos testimonios de la fe.
Durante la persecución de Diocleciano fue conminado por las autoridades a que renunciara
a sus creencias y diera culto a los dioses, y cuando se negó quisieron obligarle
poniéndole incienso en la mano derecha, de tal modo que bastara abrirla para el gesto
idolátrico.
Según la tradición, san Barlaán puso todo su empeño en no abrir la mano, y cuando como
castigo le aplicaron fuego la mantuvo apretada y firme.
Hay que encomendarse a él cuando los ídolos contemporáneos exigen su incienso.
Obispo
de Écija, fecundiza con su sangre, al ser decapitado, la joven diócesis de San Hieroteo
en Astigi; en aquella célebre Colonia Iulia Firma Astigitana, sobre el territorio de los
Túrdulos, cargado de historia fenicia, griega y romana, a la izquierda del Guadalquivir.
Y la diócesis de Écija, tan pujante en el siglo III con la sangre de San Crispín,
fructificará para Cristo con prelados como Gaudencio en el siglo VI, Pelagio y San
Fulgencio en el VII y Teodulfo y Arludio en el VIII.
La conmemoración del mártir San Crispín tuvo un puesto especial de resalte en la
liturgia mozárabe; mientras que dos hermanos mártires del siglo III, San Crepino y San
Crepiniano, llamados también San Crispín y San Crispiniano, han sido recordados en su
fiesta del 25 de octubre, especialmente por la artesanía del calzado.
Otros Santos: Ponciano, papa; Máximo, presbítero y mártir; Inés de Asís, virgen; Matilde, virgen; Abdías, profeta; Fausto, Aza, Crispín, Feliciano, Exuperio, Severino, mártires; Beato Santiago Benfatti, obispo; Beato Rafael Kalinowski de San José, presbítero.
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