11 DE NOVIEMBRE
SAN MARTÍN DE TOURS S. IV
El influjo de San Martín fue decisivo para la evangelización de la
zona de Francia que se extiende al sur del Loira: Toulouse, Poitou, Saintonge, Auvernia y
Berry, y aun para la de París.
Sin duda que la fe en Jesucristo había avanzado por las vías romanas desde los tiempos
de San Ireneo (finales del siglo II), pero el cristianismo apenas si había alcanzado más
que a las ciudades, cuando Martín, un soldado húngaro convertido, se une a la escuela de
San Hilario (339) y funda en Ligugé, cerca de Poitiers, el primer monasterio de todo
Occidente (360). Martín había de ser el apóstol de la campiña galo-romana. Antes de
recibir el bautismo, había compartido ya sus vestiduras con un mendigo en Amiens; una vez
convertido al cristianismo, no le fue posible quedar indiferente ante la pobreza esencial
de los campesinos, a quienes nadie había hablado todavía de Cristo. Consagrado obispo de
Tours (372), reunió de nuevo en torno a sí a algunos compañeros deseosos de vivir como
hombres de oración, aun cuando quiso convertir a sus monjes en misioneros. El monasterio
de Marmoutiers, a la entrada de Tours, se convirtió en un verdadero centro de
evangelización. El obispo daba, por lo demás, ejemplo por sí mismo, siempre itinerante
anunciando el evangelio, arrancando los árboles sagrados y destruyendo los ídolos.
Murió en Candes, no lejos de Tours el 397, v su culto se extendió por toda la Galia
desde el siglo V.
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