7 DE MAYO

SAN JUAN DE BEVERLEY 721

juanbeverleyn.jpg (9788 bytes)Monje de Whitby, Inglaterra, y después obispo de York; en su afán de caridad, llega para sanar a un sordomudo, a descubrir un modo de paciente vocalización. Aunque muerto el año 721, ha sido considerado por ello como un precursor del sabio benedictino Ponce de León. También en el siglo XX recibirá el nombre de "El sacerdote de los tartamudos  el autor del método de convergencia ortofónica, de renombre general, muerto con fama de santidad en Madrid en 1963.
Uno de los más bonitos regalos que podemos hacemos a nosotros mismos es el de un día libre. No porque sea una vacación o una ocasión especial, sino porque sí.
Tanto entonces como ahora, los obispos no disponían de mucho tiempo libre. San Juan, sin embargo, lo robaba tanto como podía para su recreo espiritual. Pasaba sus días libres en un bosque.
Los días libres son simplemente eso: libres. No has de pagar por ellos haciendo recados o limpiando los roperos, o pagando las visitas debidas a familiares más viejos. Son días para dejar que el pequeño niño que hay en ti salga y juegue. ¿Recuerdas cuando eras pequeño y te apetecía jugar? Llamabas a un amigo y decías, ¿puedes salir? No te preocupaba que tu amigo pudiera considerarte tonto o irresponsable o molesto. Simplemente preguntabas ¿puedes salir? Y si podía, lo hacía.

Una vez que crecemos, suponemos que nuestros amigos son demasiado sofisticados para simplemente jugar. Así que hacemos planes y comemos juntos, y hacemos otras cosas importantes. Bajo la superficie lo que se esconde es el temor a que si decimos que lo único que realmente queremos hacer es arrojar piedras a un arroyo y escalar un árbol y hablar, nuestro amigo se reirá de nosotros y nos dejará. Así que ya no preguntamos. Y ya no jugamos.

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SANTA FLAVIA DOMITILA, S I

flaviadomitila1n.jpg (20693 bytes)En los santos antiguos no es siempre fácil distinguir la historia de la leyenda. Con frecuencia son narraciones con un fondo histórico, que luego se adorna con elementos literarios para hacer la historia más agradable y edificante. Estas narraciones, en la que se inspira también la novela Fabiola, insisten más en el espíritu que en la historia, algo que nos recuerda el clima sagrado que crean las Florecillas de S. Francisco.
Personaje, eso sí, perfectamente situado en las genealogías de las estirpes senatoriales de Roma: estaba casada con Flavio Clemente, sobrino del emperador Vespasiano y primo carnal de otros dos emperadores, Tito y Domiciano. Y Flavio Clemente era cristiano.
Al carecer de herederos varones directos, Domiciano adoptó a dos hijos de su sobrino para que le sucedieran, y así faltó poco para que a fines del siglo I Roma tuviese un emperador cristiano. No sucedió tal cosa, y en cambio Domiciano decretó una persecución contra los judíos y los seguidores de Jesús.
Flavio Clemente, que en este año 95 era cónsul, fue denunciado «con acusaciones muy endebles», según Suetonio, y se le condenó a muerte. Su esposa fue deportada a la isla Pandataria, en la costa del Lacio, y nada más sabemos de ella.
En Tor Marancia, en las afueras de Roma, una propiedad funeraria suya conserva inscripciones en las que se menciona a la Flavia Domitila que recordamos hoy. ¿Se la ejecutó más tarde como a su marido? ¿Se la confunde con una mártir de la misma familia que llevaba idéntico nombre? La incertidumbre de la Historia desvanece cualquier posible relumbrón, fue sólo una cristiana que lo siguió siendo en la fortuna y en la adversidad, en el orden misterioso de Dios están también los que sólo Él conoce.

Otros Santos: Beato Alberto de Bérgamo; Juvenal, mártir; Eufrosina y Teodora, mártires; Flavio, Agustín y Cuadrato, mártires.

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