28 DE MAYO

SAN GERMÁN DE PARÍS  496-576

germanparisn.jpg (17285 bytes)Debió de nacer en las cercanías de Autun, en la Borgoña, en el seno de una familia numerosa y complicada de la que estuvo a punto de ser mártir; su tío, que hacía vida eremítica, se lo llevó con él, y así vivieron en la soledad quince años; durante su santo aprendizaje, se interesó por el joven el obispo de Autun, quien le hizo sacerdote para luego nombrarle abad de San Sinforiano.
La fama de sus virtudes y su lucha sin tregua contra la esclavitud y el paganismo atrajeron la atención del rey Childeberto, que le nombró obispo de París, y empieza así sus esfuerzos por cristianizar las costumbres del soberano franco, que buena falta le hacía, y de los magnates de su corte.
Las caridades de Germán no tienen límite, y cuando el rey le abre sus arcas, hace fundir su vajilla de plata y le entrega además la cadena de oro que adornaba su cuello, el obispo se lo agradece exhortándole a ser más generoso aún: «No dejéis de dar, la Providencia es una fuente que nunca se seca».
También hace milagros para salvar vidas apagando con sus oraciones el incendio de una casa, y al ver que los que no pueden pagar los impuestos llenan las cárceles, cae de rodillas ante las prisiones implorando al Cielo su libertad, y en seguida las puertas se abren solas (por eso en su escudo hay cadenas y llamas).
Antes de morir octogenario, el santo obispo funda en las afueras de París una abadía dedicada a san Vicente, una de cuyas reliquias acababa de recibir de Zaragoza; allí será enterrado, y la iglesia, con las transformaciones de muchos siglos de historia, aún hoy perpetúa su nombre en la ciudad, que es también el de un barrio famoso en el mundo entero, Saint-Germain-des-Prés.

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BEATA MARIA ANA DE JESÚS 1618-1645

marianadejesus.jpg (18918 bytes) Mariana de Paredes, estampa gemela a la de Rosa, pero en Quito en vez de Lima, fue la penúltima de los ocho hijos que tuvieron unos piadosísimos padres en cuya casa daban albergue y educación a los huérfanos de la ciudad, y ya de niña se distinguió por una gran devoción.
Sin embargo no pudo hacerse monja y organizó libremente su vida religiosa a la sombra de la Compañía de Jesús. Entregada a rigurosos ayunos, a  larguísimas oraciones y a terribles penitencias que escandalizan a los hagiógrafos modernos, no ha faltado quien se pregunte si no era una psicópata.

Lo cierto es que hizo verdaderos disparates que extrañamente no mustiaron su belleza, que hoy, a lo profano, llamaríamos de artista de cine, como se aprecia por el retrato que pintó su director espiritual, el jesuita Hernando de la Cruz: bajo su recatada toca, con los ojos bajos, el rostro tiene una resplandeciente hermosura.
Detestamos los excesos que asustan, pero por sus frutos los conoceréis: esta supuesta psicópata se desvive heroicamente por todos y tiene un temperamento franciscano, ama la naturaleza, manda flores a los pobres y enfermos, a los que consuela con su alegría y su paz interior, canta y sabe tocar varios instrumentos, porque ve en la música un lenguaje casi divino.

Hay muchas clases de locos y de exagerados, y la que la vox pópuli llamaba "la azucena de Quito" pertenece a ese género tan peculiar en el cual Dios sabe elegir a los suyos.

Otros Santos: Nª Sª de Hormuez; Beta María Bartolomea Bagnesi, virgen; Justo de Urgel, obispo; Justo de Vich, obispo; Emilio, Félix, Crescente, Luciano, Eladio, Pablo, Elcónida, Príamo, Dioscorides y Carauno, mártires.

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