26 DE MAYO
SAN FELIPE NERI
San Felipe
Neri nació en Florencia en 1515. Es uno de los santos más deliciosos del calendario.
"El más italiano de los santos". Sencillo, ingenioso, alegre, extático,
imprevisible, músico, poeta, extravagante. Y humorista. El hermano Zaboni riñó un día a
Felipe porque reía a carcajadas leyendo Las bromas del cura Arlotto: --Los sacerdotes no
deben reír ruidosamente.--El Señor es bueno, contestó Felipe. ¿Cómo no va a alegrarse
de que sus hijos nos riamos? La tristeza nos hace doblar el cuello y no nos permite mirar
el cielo. Debemos combatir la tristeza, no la alegría.
Contaba veintiséis años Felipe Neri, nacido en Florencia en 1515, cuando llegó a
Roma, como vagabundo del Señor. Apenas si se despertaba por aquel entonces la ciudad de
la pesadilla que se había cernido sobre ella con el pillaje de los Imperiales (1527).
En Roma, en donde permanece vivo su recuerdo desde San Jerónimo de la Caridad hasta
Chiesa Nuova, ha profesado un verdadero cariño a este florentino jovial y travieso,
sumergido a veces en éxtasis ante el Santísimo Sacramento y que consagraba largas horas
a charlar con los jóvenes, sin lamentarse nunca de su turbulencia.
Si se quiere llevar cuenta de sus actividades, hay que añadir que servía en los
hospitales, visitaba las cárceles y atendía a los peregrinos pobres y al catecismo de
los niños.
Cuando fue ordenado sacerdote (1551), Felipe asumió además la tarea de la confesión de
pequeños y mayores, y suscitó gran número iniciativas insólitas, que inquietaban a
veces a la Curia - como la peregrinación a las «siete iglesias» para hacer la
competencia al carnaval -. Y todo esto vivido con alegría, pues Felipe es el santo de la
alegría.
De hecho, sus dos libros favoritos fueron el Nuevo Testamento y un Libro
de chistes. Era
alegre incluso aconsejando a los penitentes. Una vez dijo a una mujer cotilla que arrojara
un saco de plumas al aire y luego las recogiera todas. Cuando ella le dijo que una
penitencia así era imposible, respondió que las palabras desenfrenadas eran como esas
plumas; una vez que se sueltan son imposibles de recoger.
Quería difundir la alegría por todas partes y ante todo animaba a ella a sus hermanos
del "Oratorio del divino Amor". Para él, la alegría es fruto del Amor y camino
que conduce al Amor. Acaso sea por esta elección por lo que los cristianos nuestro tiempo
hayan de sentirse más deudores con respecto a San Felipe Neri.
Fue amigo de San Carlos, San
Ignacio, San Camilo y San Félix de Cantalicio. Su obra definitiva fue la fundación del
Oratorio, una congregación de sacerdotes regulares, los oratorianos, para vivir en
comunidad sin votos especiales para instruir y entretener a niños y jóvenes. Sed
buenos... si podéis, les decía comprensivo. Con tal de no ofender a Dios, podéis cortar
leña sobre mis espaldas. Desde el Oratorio extendía el bien a todas partes.
El Oratorio influyó mucho a
través del Cardenal Baronio y otros muchos. Murió Felipe en 1595. Era la noche del
Corpus y se fue a acabar la fiesta al cielo. Sus restos descansan en la Chiesa Nuova de
Roma. Fue canonizado por Gregorio XV el 1622 junto con cuatro santos españoles.
Otros Santos:
Zacarías, obispo.
