1 DE MAYO

EN LA DIÓCESIS DE TUI-VIGO   LUNES DE LA 2ª SEMANA DE PASCUA

SAN PEDRO GONZÁLEZ TELMO 1190-1246 (Véase 15 de abril)

SAN JOSÉ, OBRERO

jose4n.jpg (19668 bytes)El primero de mayo, antes de convertirse en Europa en la Fiesta del trabajo, señaló durante mucho tiempo — a finales del siglo XIX y comienzos del XX — un día de reivindicaciones, y sobre todo un día de reivindicaciones en favor de la promoción obrera. Había en todo ello una voz ante la que no podía resultar insensible la Iglesia, a la que los papas León XIII y Pío XI se esforzaban por entonces en abrir a los problemas del mundo del trabajo. Pío XII quiso dar una dimensión cristiana al presente día colocándolo bajo la protección de San José Obrero (1955). José no sólo fue un trabajador, el carpintero de Nazaret, sino que es el modelo del trabajador cristiano, ya que, durante años, trabajó para Jesús y dentro de la diaria intimidad con él.
Se debe trabajar con amor. "Trabajar con amor es tejer la tela con hilos de vuestro corazón, como si el ser amado fuera a usar esa prenda de vestir. Es arrojar semillas de ternura, y cosechar con alegría, como si el ser amado fuera a comer ese fruto. Es impregnarlo todo de amor" (K. Gibrán).
El 5 de enero de 1964, desde Nazaret, exhortaba Pablo VI a aprender la lección del trabajo, la conciencia de su dignidad. Y nos señalaba a todos "al gran modelo, al hermano divino, al defensor de todas las causas justas, es decir: a Cristo, nuestro Señor". El hijo del carpintero, como era conocido Jesús. Y con el hijo, el padre, San José, obrero. ¡La Obra Bien Hecha! ¿Alguien puede imaginarse a San José haciendo "chapuzas"?. Realizaría tareas sencillas, pero pondría toda su alma en hacer las cosas bien. No haría cosas extraordinarias, pero lo ordinario lo haría extraordinariamente.

Para el cristiano, el taller de José proyecta una nueva luz acerca la dignidad del trabajo. No sólo le ofrece, como a los demás hombres, el medio con que perfeccionar la naturaleza y servir a la comunidad de sus hermanos, sino que le da pie a participar plenamente en la condición del Hijo de Dios hecho hombre, y le invita a unir a los sufrimientos de Cristo los propios sufrimientos inherentes a su trabajo. Así resulta éste una aproximación a Dios.

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1 DE MAYO

SAN PEREGRINO 1260-1345

pelegrinn.jpg (9673 bytes)Una de las grandes verdades de la vida espiritual es que obtenemos lo que pedimos en la oración. «Pedid, y recibiréis», dice Jesús. «Sí, muy bien», pensaréis tal vez. «Si eso fuera cierto, ya habríamos ganado todos la lotería.»
Es verdad, de acuerdo, pero la mayoría de nosotros no sabemos cómo pedir. Oh, sí, sabemos cómo plantear nuestras peticiones, como si Dios fuese un cocinero de un restaurante de comida rápida, pero eso no es pedir. Pedir no es meramente el acto de articular nuestros deseos y luego sentarnos aguardando a que Dios envíe nuestro encargo. Pedir es el sometimiento total de nuestra voluntad a la voluntad de Dios. Llevamos nuestras peticiones hasta Dios, creyendo que serán cumplidas, no porque nosotros las queramos, sino porque Dios quiere concedérnoslas.
San Peregrino padeció cáncer de pie. Cuando todo tratamiento médico hubo fallado, los doctores decidieron amputar. San Peregrino pasó la noche antes de la operación pidiendo a Dios que lo curase, pero sólo si Dios quería hacerlo. Cuando los cirujanos llegaron a la mañana siguiente, se hallaba completamente curado.
Aprender la diferencia entre pedir y pedir lleva tiempo. Requiere un examen sin temor de nuestros motivos. Si hacemos nuestras peticiones por miedo y egoísmo, es improbable que Dios las vaya a conceder. Sólo cuando estamos total y completamente dispuestos a aceptar cualquier cosa que Dios nos dé podremos estar seguros de estar pidiendo realmente.

Otros Santos: Orencio y Paciencia, padres de S. Lorenzo; Ricardo Pampuri, religioso; Santos Segismundo y Andeolo, mártires; Amador y Asafo, obispos

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