12 DE MAYO

SAN NEREO Y SAN AQUILES

nereon.gif (45509 bytes)Los peregrinos de Roma conocen bien las dos basílicas de los santos Nereo y Aquiles: la que fue erigida sobre sus respectivas tumbas en el cementerio de Domitila, junto a la vía Ardeatina (siglo IV) y la que les dedicó el papa León III (795 en el interior de la Ciudad, al comienzo de la vía Appia. Al igual que San Sebastián, Nereo y Aquiles servían en el ejército en tiempo de Diocleciano. Si se ha de creer al papa Dámaso, no eran todavía cristianos al desencadenarse la persecución (304), sino que fue el entusiasmo de los mártires lo que les valió el don de la fe en Jesucristo. Un fragmento de escultura de la basílica Ardeatina representa la ejecución de Aquiles: sobre su nombre se ve a un personaje que, atadas las manos a la espalda es decapitado por el verdugo. ¡Ojalá que, como hermanos al servicio del Imperio y hermanos en la fe para dar el testimonio a Aquel que es el único Señor, se dignen otorgarnos «su fraternal intercesión» ante Dios.

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SAN PANCRACIO, MÁRTIR

pancracion.jpg (9675 bytes)Lo que se sabe de él con certeza cabe en un renglón: fue un mártir romano que recibió sepultura en la Via Aureliana, al pie del Giannicolo, donde una iglesia perpetúa su nombre. Ya con carácter muy dudoso se nos dice que era un huérfano de la Frigia que se instaló con su tío en Roma, allí se hizo cristiano gracias al papa Cornelio y al no querer renegar de su fe fue decapitado a los catorce años.
Sea como fuere, su culto es muy antiguo, y se le solía invocar contra el perjurio, suponiéndose que castigaba con la parálisis y con la muerte a quienes juraban en falso; también venerado en Alemania como patrón de los caballeros, no se sabe por qué, y en Francia como abogado de los niños, lo cual es más lógico, ya que dicen que murió de corta edad.
En Inglaterra fue asimismo muy popular, y en Londres la parroquia de Saint Pancras dio su nombre al barrio y hoy perdura en una estación de ferrocarril. En otros países su imagen preside multitud de hogares y tiendas, niño vestido de romano con la palma del martirio y levantando un brazo protector.
Los santos más populares, como Valentín, Antonio de Padua, Nicolás o Rita, suelen serlo por razones muy prácticas, y eso ocurre también con san Pancracio, que tiene la valiosa intercesión de proporcionar salud y trabajo, dádivas no muy espirituales, pero sin duda de primera necesidad.
Contra el paro y contra las enfermedades ahí está san Pancracio, "el que lo puede todo", que partiendo de un origen tan oscuro ha llegado a tener tantos devotos. No desdeñemos hipócritamente dos grandes fundamentos de nuestra vida - la salud y el trabajo -, añadiendo quizá la petición de hacer buen uso de ambas cosas.

San Pancracio padeció el martirio en Roma en el mismo día, y acaso en el mismo año, que los santos Nereo y Aquiles (304 ó 305). Si la basílica de la vía Aurelia atrae menos a los peregrinos que la de aquellos sin embargo, Pancracio es un santo popular en Roma, antaño se llevaba a los recién bautizados a su tumba el domingo de Pascua. Aún hoy suelen los jóvenes reunirse allí. ¿No fue Pancracio, como Inés, el modelo de los «corderos recién nacidos que no dudó en sacrificar su juventud por permanecer fiel a  Cristo? Según la tradición, en efecto, Pancracio e Inés de Roma seguían el mismo camino que trazara, en el año 177, Póntico de Lyon, "un muchacho de quince años", el camino que seguirá más tarde, Segunda de Thuburbo (Túnez), chica doce años, y el mismo camino en el que se comprometerían un lejano día, los mártires de Uganda (3 de junio). En Jesucristo no hay ya jóvenes ni viejos: el amor del Señor lleva a su plenitud a los corazones en los que penetra en profundidad.

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DOMINGO DE LA CALZADA   + 1109,

dominocalzada.jpg (10144 bytes)Muy próximo en las fechas del calendario al que fue su maestro, Gregorio ostiense, nos sale al encuentro este santo que por caridad se hizo peón e ingeniero, añadiéndose a su nombre en el recuerdo de las gentes la mención de un camino que no es otro que el de Santiago.
Santo Domingo de la Calzada nació en Viloria, Álava, en una humilde familia.
De él se sabe que era pastor por las márgenes del Ebro en la Rioja, y que cuando hacia el año 1050 decidió ser monje benedictino le rechazaron en dos monasterios, en Santa María de Valvanera y en San Millán, tomándole quizá por vagabundo o por algún fugitivo de las tareas del campo.
Se retiró entonces a las soledades de la agreste Bureba para hacer vida eremítica, hasta que conoció al obispo Gregorio, del que fue discípulo y paje, aprendiendo mucho de su ejemplo y de sus palabras que le confirmaron en su vocación.
A la muerte de san Gregorio ostiense volvió a la Bureba y consagró su vida al servicio de los peregrinos de la ruta de Santiago, que cobró gran auge,  junto con Roma y Jerusalén.
De noche, se orientaban los peregrinos por la Vía Láctea, llamada por ello Camino de Santiago. De día... Desde Roscenvalles hasta Nájera estaba bien marcada la ruta del camino francés. Después se borraba el camino. Veredas inhóspitas, infestadas de alimañas y salteadores, los montes de Grañón y Cirueña, los encinares de Carrasquilla, el valle del Oja, la Bureba burgalesa... Un verdadero riesgo. Ya lo dice el viejo cantar: "Vos que andáis a Santiago, mire vostra mercé, non ay puentes nin posadas nin cosa para comer". Sí, era una aventura.
Viendo que la antigua calzada romana se encontraba en muy mal estado, decidió repararla, reuniendo a una multitud de voluntarios para que colaborasen con él, y por fin llegó a construir un puente sobre el Oja, improvisando conocimientos que parecían muy por encima de su capacidad. En torno a su sepulcro creció la logroñesa ciudad que hoy se llama Santo Domingo de la Calzada.
A Santo Domingo se le atribuyen muchos milagros. Pero él no ahorró esfuerzos por facilitar el paso a los romeros. El Santo Patrono de la ingeniería española construyó primero una ermita dedicada a Santa María, desde la que exploraba el horizonte para acudir en ayuda de cualquier prójimo en apuros. Edifica después un albergue, en el que hace de albañil, enfermero y hospedero. Luego busca recursos y levanta el famoso puente sobre el Oja, que todavía subsiste, después de diez siglos.
Más tarde tala montes y construye una calzada, que llegará a ser su glorioso apellido. Se le agregan muchos para colaborar con él, y empieza a nacer una ciudad, Santo Domingo de la Calzada "ciudad cortés e hidalga con la caridad de Cristo que inflamó a su Fundador, por cuyas calles aparece todavía la sonrisa amable que hace mil años acogía a los peregrinos''.
San Juan de Ortega y Santo Domingo de Silos, que lo conocieron, atestiguan las múltiples obras de caridad llevadas a cabo durante más de sesenta años por este benefactor insigne.
Habiendo muerto nonagenario en 1109, se conservan documentos oficiales de 1112 en que ya le denominaban Santo.
Para albergar el sepulcro que conserva sus venerables restos, se construyó después una hermosa catedral, de arte gótico primitivo.

Otros Santos: Beato Francisco de Siena, religioso; Beata Juana de Portugal, virgen;

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