Los Santos Emeterio y Celedonio son la honra y gloria más limpia que
tiene Calahorra. No hay muchos datos exactos sobre su vida, pues, como dice el historiador
Eusebio, y confirma el vate cristiano Prudencio, Diocleciano mandó destruir las Actas de
los mártires para que no quedase ningún recuerdo de su heroicidad y de su ejemplo para
los cristianos.
Oficial cristiano del ejército imperial,
se ve en la precisión de confesar públicamente su fe cristiana; antes de aceptar un
puesto vacante de centurión, en una de las legiones estacionadas en Cesarea de Palestina,
por los años 260.
Se le conceden tres horas para deliberar entre la apostasía o la muerte. El acude al
obispo Teotecno; y ambos oran pidiendo fuerza por la única elección posible.
Cumplido el plazo, San Marino manifiesta que él no puede reconocer como Dios a un hombre
aunque sea su Emperador. Y es decapitado.
Un cristiano de nombre Asterio, habiendo envuelto en su manto el cuerpo del mártir, lo
carga sobre sus hombros. Y muere también mártir.
Cuando hay una tarea que realizar, ¿eres el
primero en dar un paso adelante, o te echas para atrás, aguardando a ver si alguien más
cualificado toma la iniciativa? El problema de aguardar a que alguien más se presente
como voluntario es que la tarea podría no hacerse nunca.