El sienés
Pietro Lorenzetti pintó la escena en un fresco del camposanto de Pisa, según la historia
de Rufino: una mujer de hermosura extraña y glacial fija su mirada obsesionante en el
monje barbudo que aprieta su mano. Una atmósfera como de sueño, voluptuosa y fatídica,
envuelve a la bella y al solitario.![]()

Otros Santos: Alejandro, Fileto, Lidia, Macedón, Teoprepio, Anfiloquio, Crónicas, Zanitas, Lázaro, Muocio y Narsés, mártires