1 DE MARZO

SAN ROSENDO, obispo y monje 907-977

rosendon.jpg (10606 bytes)El siglo X - el siglo oscuro del Pontificado, la edad de hierro del cristianismo - cuenta entre sus glorias a San Rosendo, el patriarca de los monjes del noroeste de España.
Nace en Salas de Galicia, el año 907, hijo del conde don Gutierre Méndez, que era uno de los condes más poderosos que rodeaban a Alfonso el Magno. Su madre, la condesa Santa Ilduara, ya antes de darle a luz, había sentido la premonición de que su hijo sería "santo delante de Dios y grande delante de los hombres". A Rosendo, desde muy pronto, se le vio más inclinado al silencio y a la piedad que a la corte y a la espada.
Se forma en la escuela episcopal de Mondoñedo. Sigue la vida religiosa en el monasterio de Caveiro. Era allí ya prior, cuando es elevado a obispo de Dumio. Todos le admiraban por su sabiduría y su bondad. Estaba muy preparado en las letras y en las ciencias. Se había adentrado en el conocimiento de las Sagradas Escrituras y en los Santos Padres.
Todavía muy joven, fue nombrado obispo de Dumio y luego de Mondoñedo. Trabajó mucho en la abolición de la esclavitud. Consiguió en este campo grandes frutos.
Funda la abadía de San Salvador de Celanova, no lejos de Orense, donde los hombres puedan «permanecer día y noche en las batallas del Señor. Como fanales «limpísimos en los que tú, Señor, te complazcas habitar; y habitando los santifiques, como quienes han dejado el mundo para seguirte a Ti.
A Rosendo le iba más el monasterio que la silla episcopal. Un día se presentó ante el abad Franquila, le pidió el hábito y se quedó en Celanova. Allí trabajaba y servía como el último de los monjes. Su emblema era una cruz, de cuyos brazos colgaba un compás y un espejo. La cruz, explicaba Rosendo, es el compás de nuestra vida y el espejo de nuestras almas.

Había encontrado el "almo reposo", de que nos habla fray Luis de León, libre de los trajines de la corte. Pero el rey Ordoño III le rogó que aceptase el gobierno de la provincia que antes había regido su padre. Rosendo, siempre dispuesto a servir, aceptó. Actuó de Virrey en tiempos difíciles, de invasiones de normandos por mar, y de moros por tierra.
Como buen Pastor, dispuesto a dar la vida por sus ovejas, acompaña a sus ejércitos. El triunfo es celebrado en Santiago con grandes fiestas.
El monje gobernador actuó con prudencia y energía. Pacificada la provincia, volvió otra vez a su cenobio.
De nuevo le sacan de allí para ponerle al frente de la diócesis de Santiago, pues había sido depuesto, por sus desmanes, el obispo Sisnando. Entre otras actividades, asistió a un concilio en León con San Pedro Mezonzo. Sisnando. logró volver, y Rosendo se retiró feliz a su monasterio.

Los últimos años los pasa retirado, primero como un religioso más y después como abad en el Monasterio de Celanova hasta su muerte santa el 1 de marzo del año 977. Su testamento es una oración: "Salvador de los hombres, destruyendo cuanto encadena mi alma a la vida presente, dame valor para seguir tus pisadas con ánimo generoso y asiduo vencimiento". Viendo que se acercaba la muerte, firmó su testamento, que es una ferviente oración, confesión de fe y efusión de amor. El testamento nos revela la suave fisonomía de su alma piadosa y llena de fe. Recuerda a sus monjes la fundación del monasterio y la organización de una comunidad tan numerosa. Les da normas concretas para no caer en la mediocridad.
Los monjes, a su lado, le piden que les siga protegiendo desde el cielo. Rosendo les pide que pongan en Dios toda su confianza, y que se mantengan unidos junto a su abad.
Como emblema de su vida había trazado una Cruz; de cuyos brazos colgaban un compás y un espejo; porque "la Cruz es compás de nuestra vida y espejo de nuestras almas".

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SAN DAVID DE GALES S.VI

davidgalesn.jpg (8923 bytes)Del santo nacional de los galeses, cuyo verdadero nombre era Dewi, no hay grandes certidumbres históricas, y lo que se sabe de él procede de un documento del siglo XI cuya veracidad es sospechosa. Tal vez nació en el condado de Cardigan, y se supone que por su madre, santa Nonna, pertenecía a la familia de los reyes de Cambria. Pudo ser discípulo indirecto de san Germán de Auxerre, y se dice que peregrinó a Jerusalén y que a su regreso fue consagrado obispo de Menevia.
La antigua Menevia debe de ser el Saint Davids de hoy, en la punta más occidental del condado de Pembroke. Se le atribuye la fundación de una docena de monasterios, comunidades todas muy estrictas, de lo cual tal vez da idea el hecho de que san David sea tradicionalmente conocido por «waterman», es decir, el hombre del agua, el abstemio.

Es posible que discípulos suyos influyeran en el desarrollo monástico de Irlanda, y se sabe que tuvo parte principal en dos concilios, en uno de los cuales, en Cardigan, se le reconoció como primado de Gales. En el año 962 sus reliquias se trasladaron a Glastonbury y su culto se extendió considerablemente por Gales del sur y la Bretaña francesa. Por razones no bien aclaradas es patrón de los recién nacidos.
David el galés es famoso así mismo por un hecho sobrenatural que también se atribuye a san Hilario de Poitiers: se dice que en cierta ocasión, predicando en un sínodo contra los pelagianos, la tierra se levantó bajo sus pies y la paloma del Espíritu Santo fue a posarse en su hombro, manifestándose así visiblemente que por su boca hablaba la verdad. Su emblema es, claro está, la paloma del saber supremo.
En su lecho de muerte, sus palabras finales incluyeron: «Mantened vuestra fe, y haced las pequeñas cosas que habéis visto y oído conmigo.»

La santidad no consiste en hacer grandes cosas. Como dice la Madre Teresa de Calcuta, reside en hacer pequeñas cosas con gran amor.

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SAN LEÓN  S.   VI

leonobispox.jpg (4657 bytes)Desde Carentan, dedica su vida toda, en el siglo IX, a las misiones evangelizadoras.
Ya Obispo, deja dos vicarios en su diócesis de Rouen, con permiso del Papa Esteban V; y se lanza a predicar hacia el sur, llegando hasta la Baja Navarra.
Las gentes, sobre todo de Bayona, le atribuían prodigios. Y fue martirizado por unos piratas a quienes obstaculizaba su predicación.

Otros Santos: Herculano, Dand, Senanio, obispos; Donato, Nicéforo, Abundancio, Antonina, Adriano, Hermetes, Eudoxia, mártires: Félix lll, papa; Albino, Sultberto, obispos; Siviardo, confesor.

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