16 DE MARZO

SAN ABRAHAM  + 360

abrahamabad.jpg (3095 bytes)Debió de nacer en Edesa, en la Mesopotamia del norte, y el primer episodio que conocemos de su vida es extraño y escandaloso: en su noche de bodas abandonó a la novia y huyó muy lejos, hasta la región del Helesponto, lo que hoy llamamos estrecho de los Dardanelos, para convertirse en penitente ermitaño.
Allí, en una gruta vivió diez años en la más completa soledad, sin más que un manto y un cilicio para vestirse, una estera para dormir, un vaso para beber un poco de agua y hierbas crudas del campo por todo alimento.
El obispo de Lampsaco (ahora la ciudad turca de Lapseki) le suplicó que accediera a evangelizar a un pueblo de aquellos contornos cuya barbarie era proverbial y que se distinguía también por su tenacidad en el paganismo. El eremita, muy a pesar suyo, acabó aceptando tal misión, y después de ser ordenado de sacerdote, se dirigió hacia allí.
Lo primero que hizo fue levantar una suntuosa iglesia, para que el verdadero Dios tuviese una casa digna de Él, y luego destruyó los ídolos a los que tan apegados estaban los indígenas; éstos, como era previsible, montaron en cólera, le dieron una soberana paliza y le echaron. Al día siguiente volvió para predicar, y se repitió la misma escena, con palos e injurias hasta darle por muerto.
Así una y otra vez Abraham insistía siempre lleno de mansedumbre y caridad, recibiendo los malos tratos con una sonrisa, hasta que al cabo de tres años su ejemplo inaudito conmovió a los idólatras, que pidieron hacerse cristianos. El les instruyó en la fe, bautizó a un millar de personas y en seguida huyó a su gruta para seguir viviendo hasta su muerte en la bendita soledad con Dios
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SAN CIRIACO S. IV

ciriacon.jpg (9302 bytes)Célebre diácono, gran apoyo de los cristianos condenados a trabajos forzados, encabeza, con Largo y Esmeraldo, el grupo cristiano de veinte hombres y mujeres, martirizados por orden del emperador Maximiano Hercúleo, en la Vía Salaria junto a los huertos salustianos.
San Marcelo, Papa desde el año 307 al 308, solemnizará su sepultura, un 8 de agosto, siempre recordado. La obra de Ciriaco no era más que un reflejo de la preocupación constante de la Iglesia de Roma.

Como se lo agradece el obispo Dionisio de Corinto, a fines del siglo II: "Tenéis la costumbre y tradición, ininterrumpida desde el principio mismo del Cristianismo, de que ayudáis con toda clase de socorros a los hermanos; y proveéis de toda clase de recursos a innumerables iglesias, esparcidas por cada una de las ciudades, cuando están en necesidad. Y de este modo aliviáis la indigencia de muchísimos; y a los hermanos condenados en las minas les suministráis lo necesario. Y esta costumbre, vuestra bienaventurado obispo Sotero no sólo la guarda, sino que la ha ampliado; suministrando abundantemente recursos a los santos, y aun socorriendo a los que llegan a ésa desde lejos; sin que, como padre cariñoso, a la vez los deje de consolar con santas exhortaciones".

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SAN HERIBERTO S. XI

Deja el esplendor de su familia en Worms, para servir a la Iglesia como sacerdote.
Se forma en los estudios del monasterio de Gorza, en Lorena.
Su meditación continúa de la Sagrada Escritura, y su prudencia sobrenatural, le hacen un gran director de almas; antes y después de ser designado obispo de Colonia; donde muere santamente el 16 de marzo del año 1021.

Otros Santos: Hilario, Agapito, Patricio y Heriberto obispos; Taciano, doctor; Largo, Félix, Dionisio y Julián, mártires; Abraham, eremita

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