26 de junio

SAN PELAYO 911-925

paion.jpg (16217 bytes)Pelayo (o Paio), nació en Galicia en la actual diócesis de Tui-Vigo en el año 911, probablemente en la parroquia de Albeos . Eran los duros tiempos en los que España sentía sobre si el duro peso de la dominación musulmana, que tan poco aprecio siente por la virtud de la castidad. Y, de en medio de este mundo, Dios iba a elegir para si la flor pura del alma de Pelayo, cuando apenas si se había abierto a la vida. Junto con su tío, el obispo de Tui Hermigio fue apresado y llevado a Córdoba a raíz de la batalla de Valdejunquera, del año 920, permanece como rehén a fin de facilitar la liberación de su ilustre tío  que a su retorno a Galicia debía conseguir una fuerte suma convenida.
Allí, el califa se sintió torpemente atraído por la esbelta figura del muchacho de catorce años, horrorizado éste más por la monstruosidad de la proposición que por los posibles castigos que supondría su negativa, «antepuso el amor de Dios a las seducciones del mundo y guardó el corazón limpio. Recibió el martirio el día 26 de junio del año 925. La sangre de los mártires ha hecho germinar siempre aquella tierra que ha recibido su riego, de ahí que el cuerpo sin vida del joven Pelayo haya recibido el culto desde muy pronto con gran respuesta de gracias por su parte. En un principio fue trasladado de Córdoba a León, pasando más tarde a Oviedo, donde recibe veneración en el monasterio de San Benito que lleva su nombre. Es Patrono de nuestro Seminario Menor de Tui.

JUAN Y PABLO   ¿siglo IV?

juanyopablon.jpg (18032 bytes)Sobre estos dos mártires - que no deben confundirse con sus famosísimos homónimos - se sabe tan poco y lo que se sabe es tan embrollado que acerca de ellos ha habido las hipótesis más diversas, desde las que les suponen un simple equivoco de onomástica hasta las que creen a pies juntillas en la «pasión» del siglo Vl.
Según ésta, eran dos oficiales cristianos que se negaron a servir a Juliano el Apóstata, quien les hizo matar y ordenó que les sepultaran en su misma casa del monte Clelio, donde hoy se levanta la iglesia de san Juan y san Pablo, junto al Clivus Scauri, la calle más antigua de Roma.
La historia es improbable por muchas razones, entre ellas la de que la persecución de Juliano no causó víctimas en Roma; por otra parte es el único caso conocido de un enterramiento dentro del recinto de la ciudad, para no hablar del hecho demostrado de que la citada «pasión» es un calco de la de unos oficiales mártires de Antioquía que murieron en el 363.
¿Se trasladaron sus reliquias a Roma y a comienzos del siglo V Pammaquio (amigo de san Jerónimo y yerno de santa Paula) hizo construir allí una iglesia a la que se dio el nombre de los famosos Juan y Pablo, por lo cual este día se celebra en una fecha intermedia y muy próxima a la de sus fiestas?
Casi todo es posible, pero las excavaciones iniciadas en el siglo pasado revelaron la existencia de una casa particular de los siglos II y lll, con algunas salas cristianas y un lugar de culto en el que había reliquias de mártires. Estos Juan y Pablo eluden así nuestra curiosidad, pero aquí está la casa en que habitaron ellos u otros testigos de la fe en un rincón de Roma para el que no ha pasado el tiempo.

SAN ANTELMO 1107-1178

antelmon.jpg (14330 bytes)A una anciana mujer le preguntaron en una ocasión qué invento moderno apreciaba más. Se le ofrecieron varias sugerencias (televisión, teléfono, automóvil, aeroplano). Negó con su cabeza todas ellas. Bien, ¿quizá la electricidad o la radio? De nuevo negó con la cabeza. Tras reflexionar sobre el asunto vanos minutos más, encontró la respuesta: el agua corriente.
La mayoría de nosotros damos por supuesta el agua corriente. El único momento en que pensamos en ella es cuando abrimos el grifo y el agua no sale. Uno de los más grandes logros del Imperio Romano fue su vasto sistema de acueductos. Incluso hoy en día, un suministro continuo de agua fresca y limpia puede marcar la diferencia entre la salud y la enfermedad.
San Antelmo fue un gran reformador. Cuando se le nombró obispo de Belley, corrigió los abusos existentes tanto entre los clérigos como entre los laicos. Extendió su obra más allá de los asuntos eclesiásticos y reconstruyó el monasterio de Grande Chartreuse después de que gran parte de éste fuese destruido por una avalancha. Además de restaurar los edificios, renovó las tierras de cultivo y suministró agua fresca a través de un sistema de acueductos.
El agua corriente ha sido por mucho tiempo usada como símbolo de la nueva vida y el nacimiento. Hoy, cuando te laves las manos, tómate unos pocos minutos para pensar en el agua mientras fluye por encima de tus palmas y entre tus dedos. Ofrece una plegaria silenciosa para que igual que el agua se está llevando todo lo sucio y desagradable de tus manos, así también sean lavados el dolor de tu corazón y los fracasos de tu vida pasada.

BEATO JOSÉ MARÍA ESCRIVÁ    1902-1975

josemariaescrivan.jpg (9244 bytes)Josemaría Escrivá de Balaguer nació en Barbastro (Huesca) el 9 de enero de 1902. Sus padres se llamaban José y Dolores. Tuvo cinco hermanos, de los cuales murieron tres cuando todavía eran muy pequeños. El matrimonio Escrivá dio a sus hijos una profunda educación cristiana.
En 1915 a causa de la quiebra del negocio comercial del padre la familia se trasladó a Logroño. En esa ciudad, Josemaría percibe por primera vez su vocación: después de ver unas huellas en la nieve de los pies descalzos de un religioso, intuye que Dios desea algo de él, aunque no sabe exactamente qué es. Piensa que podrá descubrirlo más fácilmente si se hace sacerdote, y comienza a prepararse primero en Logroño y más tarde en el seminario de Zaragoza. Ya en el seminario, estudia a la vez la carrera civil de Derecho.
Su padre muere en 1924, y él queda como cabeza de familia. Recibe la ordenación sacerdotal el 28 de marzo de 1925 y comienza a ejercer el ministerio en una parroquia rural y luego en Zaragoza. En 1927 se traslada a Madrid, para obtener el doctorado en Derecho. Allí, el 2 de octubre de 1928, durante unos ejercicios espirituales, ve qué es lo que Dios le pide, y funda el Opus Dei. Desde entonces comienza a trabajar en la fundación, a la vez que sigue ejerciendo el ministerio sacerdotal, especialmente entre pobres y enfermos. Además, estudia en la Universidad de Madrid y da clases para mantener a su familia.
En 1946 fija su residencia en Roma. Desde esta ciudad va en numerosas ocasiones a distintos países de Europa -y en 1970 a México-, para impulsar el establecimiento y la consolidación del Opus Dei en esos lugares. Con el mismo objeto, en 1974 y en 1975 hace dos largos viajes por América Central y del Sur, donde además tiene reuniones de catequesis con grupos numerosos de personas.
Falleció en Roma el 26 de junio de 1975. Después de un examen exhaustivo de la vida y obra de José María Escrivá -un proceso de casi 10 años- el Papa le beatificó el 17 de mayo de 1992 en la plaza de San Pedro. Su beatificación, junto con la de la beata Josefina Bakhita, tuvo lugar ante una de las mayores multitudes que se han reunido en San Pedro durante este siglo, unas 300.000 personas incluyendo 34 cardenales y 200 obispos. En su homilía, Juan Pablo II dijo a los fieles: "Con sobrenatural intuición, el Beato Josemaría predicó incansablemente la llamada a la santidad y al apostolado. En una sociedad en la que el afán desordenado de poseer cosas materiales las convierte en un ídolo y motivo de alejamiento de Dios, el nuevo beato nos recuerda que estas mismas realidades, criaturas de Dios y del ingenio humano, si se usan rectamente para la gloria del Creador y al servicio de los hermanos, pueden ser camino para el encuentro de los hombres con Cristo".

Otros Santos: Beata María Magdalena Fontaine y compañeras, vírgenes y mártires;  Anselmo, monje;  Marciano, obispo de Pamplona; David, ermitaño; Vigilio, Salvio, obispos; Superio, mártir; Majencio, presbítero; Perseveranda, virgen.