DÍA 23 DE JUNIO
ANIVERSARIO DA DEDICACIÓN DA SANTA IGLESIA CATEDRAL DE OURENSE (España)
La Iglesia Catedral de Ourense , exponente máximo de devoción a san Martín en las tierras de Galicia, tiene su origen en una antigua iglesia erigida polos suevos (550-560) bajo la advocación de san Martirio de Tours. Esta Iglesia, ya restaurada, al remate del siglo XI se encontraba en un estado casi ruinoso, iniciando el obispo Ederonio, en el año 1084, la construcción de un nuevo templo que fue sustituido, a mediados del siglo XII, por el actual, de gran influencia compostelana. En esta Iglesia se custodia, con especial veneración, la hermosa imagen del santo Cristo de Ourense.
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SANTA ETELDREDA ( ETEL)679
Santa Eteldreda, o Santa
Audrey como a veces se la conoce, tiene el insólito distintivo de haber permanecido
virgen a pesar de casarse dos veces. Su primer matrimonio duró tres años, durante los
cuales ella y su marido vivieron como hermano y hermana. Su segundo matrimonio ocurrió
cuando su familia insistió en que se desposase con Egfrid, el hijo rey de Nortumbria.
Doce años más tarde, Egfrid quiso más, y Eteldreda quiso ser monja. Ambos obtuvieron lo
que querían. Dado que el matrimonio nunca había sido consumado, a Eteldreda se le
permitió fundar un convento y a Egfrid se le permitió casarse de nuevo.
En nuestra sociedad que tanto premia la sexualidad, Santa Eteldreda y sus maridos son
bastante desacostumbrados, por decir lo menos. Sin embargo, el tema de la autonegación
como camino de crecimiento espiritual es común entre los santos.
En muchos modos nos hemos acostumbrado tanto a la gratificación instantánea que la idea
de dejar el placer a un lado no es algo que acostumbremos a considerar. Sin embargo, si la
vida es una continua ronda de fiestas, las celebraciones se vuelven ordinarias.
Los santos tratan de hacernos entender que debemos tener contrastes. Un vaso de limonada
fría como el hielo es mucho más refrescante en un cálido día de verano que en medio de
una ventisca. A fin de saber lo que significa tomarse un día libre, hemos de tener un
día de trabajo. Los santos nos dicen que el único modo de saber lo que realmente
significa festejar, es ayunar de vez en cuando.
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SAN JACOB (ANTIGUO TESTAMENTO)
Uno de los grandes patriarcas de la
Biblia, nieto de Abraham, hijo de Isaac y de Rebeca, y padre de los que darán origen a
las doce tribus de Israel. Porque pasa a llamarse Israel, él es quien da nombre al pueblo
elegido.
El Génesis le describe como «hombre apacible y amante de la tienda», ¡caramba, menos
mal que era «apacible»! Ya que una y otra vez se nos presenta como un suplantador ladino
y astuto, «prototipo de un jeque beduino aprovechado>), dirá un comentarista
católico sin pelos en la lengua.
Se aprovecha del hambre del palurdo de su hermano Esaú para que le venda la primogenitura
por un plato de lentejas, luego, valiéndose de una superchería, le suplanta en la
bendición de su padre, y más adelante con su suegro Labán tampoco es demasiado
escrupuloso en sus procedimientos.
Pero el episodio más misterioso y atractivo es el de Penuel, donde, durante una noche
entera pelea con un ángel, que al no poder vencerle le da un golpe en la articulación
del muslo. «Ya no te llamarás Jacob, sino Israel, porque has luchado con Dios y con
hombres y has vencido».
Delacroix pintó la escena en la iglesia parisiense de Saint-Sulpice como un cuerpo a
cuerpo entre atletas que se disputan el Absoluto. Este ambicioso que subvierte el orden
humano con sus estratagemas es vencido por el ángel y se incorpora al plan de Dios.
"He
visto a Dios cara a cara y sigo con vida", dice, pero tiene otro nombre, símbolo de
que todos sus afanes, hasta ahora muy terrenos, van a ser utilizados por Dios para un
grandioso designio que está muy por encima de todo cuanto él puede imaginar.
Si como se ha dicho el
desiderátum de los sacerdotes es que sean «sólidos y fructuosos», este curita
piamontés de tan poca apariencia, pequeño de estatura y jorobado, fue un buen ejemplo
del hermanamiento de estas dos características que se fundan en la verdad y en la
caridad.
Su vida es sencilla y nadie creería que aquel niño que nace el 15 de enero de 1811 en
Castelnuovo d'Asti, en una familia sencilla pero profundamente cristiana, y que lleva una
niñez normal, como corresponde a cualquier niño de su edad, llegaría a escalar tan
pronto las más altas cotas de santidad.
Es cierto que era dócil, piadoso, obediente, trabajador y siempre se le veía alegre.
Desde muy niño sintió deseos de ser sacerdote para consagrarse de lleno al Señor y así
poder salvar muchas almas.
Ordenado a los veintidós años, el 21 de septiembre de 1833 enseguida se reveló
como un extraordinario profesor de teología moral, dedicándose a la formación del clero
joven; en Turín se le consideraba como una de las personas de criterio más seguro que
había en el norte de Italia, y seglares, clérigos e incluso obispos iban a consultar con
él cuestiones dudosas.
Como hizo notar Pío XI con motivo de su beatificación, fue quien se opuso con mayor
rigor intelectual al jansenismo y al regalismo, defendiendo la doctrina y la independencia
de la Iglesia en años muy turbulentos.
A pesar de ser ya sacerdote, no se olvida de su continua formación y por ello se alista a
un Convictorio Sacerdotal, el de San Francisco de Asís de Turín, y allí pasa unos años
de intensa formación sacerdotal. Es nombrado profesor de la cátedra de moral y trabaja
al lado del canónigo Gaula, que había sido el fundador de este Convictorio.
El joven sacerdote Cafasso llama la atención a todos los demás compañeros porque se ha
tomado en serio eso de la santidad. Es un maravilloso modelo para todos y en todo.
También los seglares de todos los estamentos sociales se fijan en él y a él van a
consular todos sus problemas. Su apostolado se agiganta de día en día. Se dedica a la
educación del Clero.
De allí saldrá una maravillosa floración de ejemplares sacerdotes.
Evangélicamente fructuoso lo fue también en todos los ámbitos en los que intervino; con
los seminaristas y sacerdotes, con discípulos como Don Bosco, a quien ayudó en su vida
espiritual y en su fundación, con simples fieles de la ciudad, a los que dedicaba largas
horas de confesonario.
Tres fueron sus grandes amores a lo largo de toda su vida: Jesús Eucaristía, la Virgen
María y el Papa...
Su caridad no tiene diques: Visita las cárceles y hospitales. A todos llega su palabra
alentadora, su afecto de padre y su ayuda económica en todas sus necesidades. Cafasso no
tiene nada para él. Todo es para los demás. Todo es sencillo a su alrededor. No hace
ruido.
Se le recuerda sobre todo por una especialidad que debe de ser una de las más ingratas
tareas sacerdotales, atender a los condenados a muerte antes de su ajusticiamiento, por lo
cual se le conocía por el apodo de «padre de las horcas».Un moribundo, que va a ser
guillotinado por sus fechorías, exclama: "Con D. José Cafasso al lado, la muerte es
un verdadero triunfo".
Al canonizarle el Papa Pío XII el 22 de junio de 1947, dijo: "En el nuevo Santo,
tanto los obispos como los sacerdotes debéis ver a un padre, a un maestro, a un
modelo".
Tres fueron sus grandes amores a lo largo de toda su vida: Jesús Eucaristía, la Virgen
María y el Papa... Lleno de méritos, le llegó su hora. Murió pidiendo que se olvidaran
de él, que era un sacerdote tan indigno. Era el 23 de junio de 1860.
SAN ZENÓN +304
Militar del imperio romano, residente en Filadelfia de Arabia. su
ciudad natal.
Después de haber entregado todo lo suyo a los necesitados, se presenta firme ante el
prefecto Máximo dispuesto a dar testimonio de Cristo frente a cualquier sufrimiento y
frente a la muerte misma. Arrojado al calabozo recibe la visita de su asistente, quien no
se puede contener sin besar las cadenas del mártir; y, arrestado también por cristiano,
ambos son decapitados el 23 de junio del año 304.
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El canónigo Del Búfalo - de una familia de
aristócratas arruinados, su padre fue cocinero del palacio Altieri de Roma - era un joven
enfermizo que desplegaba una intensa actividad: en la Ciudad Eterna se le ve atender a
todas las necesidades apostólicas con una energía incomprensible.Otros Santos: Beato Inocencio V, papa; Zenas, mártir; Juan y Félix, presbíteros; Agripina, virgen.
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