
SAN TERENCIO
Muy vinculado a la familia de San Bernabé, formó entre los
primeros discípulos de Jesucristo. San Pedro le confía la misión estable de Licaonia,
en Asia Menor, con su capital Iconio.
Como obispo de esta sede, escribió una epístola, muy leída en sus reuniones por los
primeros cristianos.
La firma mejor de esta carta y de su vida apostólica iba a ser pronto su sangre por
Cristo.
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