1 DE JUNIO
SAN JUSTINO 100-165?
San Justino
es un
laico cuya doctrina goza de autoridad dentro de la Iglesia, que no llegó a la fe sino
después de un largo recorrido intelectual, y que es, ante todo, notable por su apertura y
la transparencia de su alma. Son todas ellas otras tantas cualidades que le convierten en
un ser admirablemente cercano a nosotros.
Nació en Neápolis (hoy Naplusa), en Samaría, de una familia pagana, a comienzos del
siglo II. Atraído desde joven por la filosofía, recorrió las diversas escuelas del
pensamiento griego antes de hallar a Cristo (hacia el 130).
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SAN IÑIGO S. XI
Cuando Navarra con
Sancho el Mayor se hizo como un Imperio tronco robusto de los demás reinos y dinastías
de España, una de sus figuras más representativas fue San Iñigo, que supo escuchar en
el llamamiento del Rey temporal la voz del Rey eterno.
Nacido en Calatayud, vivía el nuevo modo cluniaciense en el monasterio benedictino de San
Juan de la Peña. Movido de su prestigio, Sancho el Mayor en persona consigue, del Abad de
San Juan de la Peña, sea Iñigo destinado a Oña; tal como lo pedían los monjes de
aquella nueva fundación burgalesa.
Durante 35 años, hasta su muerte el I de junio de 1068, rige santamente el monasterio de
Oña y las muchas iglesias a él encomendadas.
Y su presencia aparece frecuente junto al Rey navarro García, hijo de Sancho el Mayor,
tanto en las tierras riojanas de Nájera, su Corte, como en la fratricida batalla de
Atapuerca, a cuatro leguas de Burgos, donde sucumbió traidoramente Don García. que vino
a morir en los mismos brazos y oraciones de San Iñigo.
San Iñigo no se separó de su Rey, lo mismo anteriormente en el sitio victorioso de
Calahorra, que en su desastre final, hasta confiarlo al sepulcro en Santa María la Real
de Nájera.
Dentro de una arqueta de plata y piedras preciosas, se conservan en la iglesia de Oña las
reliquias de San Iñigo, un patrono medieval de los cautivos, que enrejaron de exvotos el
altar del Patrono de Calatayud y de Oña.
Su popularidad taumatúrgica le siguió durante los siglos de la Reconquista y del
esplendor de España, cuando todas las familias nobles imponían a alguno de sus hijos el
nombre del abad de Oña. Iñigo de Loyola se llamaba el fundador de la Compañía de
Jesús y un autor de fines del siglo XVI llama al abad de Oña San Ignacio de Calatayud.
Otros Santos: Nª Sª de la Luz; Beato Fernando de Ayala, presbítero; Juvencio y Reveriano, obispos; Pablo y Pánfilo, presbíteros; Paulo, Tespesio Isquirión, Firmo, Felino, Gratiniano, Segundo, Próculo y Crescencio, mártires.
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