17 DE JUNIO

SAN GREGORIO BARBARIGO 1625-1697

gregoriobarbarigon.jpg (14651 bytes)Veneciano de una gran familia senatorial, muy pronto quedó huérfano de madre, y su padre cuidó de darle una esmeradísima educación. Aún no tenía veinte años cuando acompañó al embajador Contarini al congreso de Munster, y allí conoció al nuncio de la Santa Sede, Fabio Chigi, quien influyó mucho en él.
A su regreso fue magistrado, pero le atraía la vida religiosa y estuvo a punto de hacerse carmelita, hasta que decidió ingresar en el clero secular e inició sus estudios en Padua. En 1655 era sacerdote, y enseguida le llamó a Roma su consejero de Munster, que era ahora el Papa Alejandro VII.
Nombrado obispo de Bérgamo, encontró una diócesis muy abandonada, que transformó por completo con su ejemplo de austeridad, la fundación de un seminario y la solicitud con que atendía a su grey. Más tarde, siendo ya cardenal, pasó a obispo de Padua, lugar de proverbial relajación de costumbres, donde repitió en mayor escala la labor reformista inspirada en san Carlos Borromeo.
Obispo popularmente famoso por el caudal de limosnas que repartía y por la severidad con que reprimió abusos ya muy antiguos (tuvo que meter en cintura a muchas monjas y cerrar los locutorios de los conventos en los días de carnaval), hizo frente a varias rebeliones de canónigos, le dispararon pistoletazos y un párroco fijó en lugares públicos una violenta sátira contra él. Como se ve, no siempre los prelados que aplicaban las normas de Trento gozaban del beneplácito general. Murió con merecidísima fama de santo y fue canonizado en 1960.

SANTA TERESA DE PORTUGAL   +1250

teresaportugaln.jpg (12753 bytes)Santa Teresa, hija del rey Sancho I de Portugal y de Dª. Dulce de Aragón, se casó con su primo, el rey Alfonso IX de León. Tras varios años de feliz vida marital (y varias hijas), el matrimonio fue declarado nulo por el parentesco demasiado estrecho entre ella y Alfonso y no haber recibido las dispensaciones apropiadas. Alfonso se casó con doña Berenguela, la madre de Fernando III el Santo.
Teresa volvió al monasterio cisterciense de San Benito de Lorbao, próximo a Coimbra.
Allí se entregó a la práctica de todas las virtudes hasta su muerte, en gran ancianidad, el 17 de junio de 1250.
Fue enterrada en su mismo monasterio, junto a la tumba que ella había dispuesto veinte años antes para su santa hermana Sancha, virgen clarisa, fundadora del convento de Santa María de las Cellas.

Teresa pudo fácilmente haber guardado rencor, no lo hizo así. Con su ayuda se alcanzó un acuerdo pacífico.
Guardar rencor es como montar en bicicleta con una piedra en el zapato. A veces se va para un lado, pero la mayoría de las veces hace que cada pedalada sea miserable.
Lo peor de los rencores es la amargura que crean en nuestra alma. A menudo la persona a la que guardamos rencor ni siquiera sabe que estemos molestos y enfurecidos con ella. Acabamos por gastar extraordinarias cantidades de tiempo labrando y planeando nuestra venganza, para acabar descubriendo que la venganza nunca es tan dulce como creemos que lo va a ser. Si mantienes rencor contra alguien o contra algo, ahora es el momento de sacarte la piedra del zapato. Tienes la garantía de que te sentirás mejor y caminarás mejor.

SANTOS ISMAEL, MANUEL Y SABEL

ismaeln.jpg (34098 bytes)Ismael con sus hermanos Manuel y Sabel (Savelio, o Javel), trataban en Calcedonia y Bitinia de concertar, a nombre del Rey de los persas, un acuerdo de paz con el emperador Juliano el Apóstata, que los había recibido muy honoríficamente.
Aunque de padre parsi, eran hijos de una madre hondamente cristiana y habían sido formados sólidamente en la fe por su preceptor Eunoico.
Contra todo derecho, los tres hermanos, que destacaban por el testimonio cristiano de su vida, se ven envueltos en la psicosis persecutoria ocasionada por el incendio del templo apolíneo del dios Sol. Por proclamarse cristianos, son decapitados el 17 de junio del año 326.

Otros Santos: Beato Pablo Buralls, obispo; Isauro, dc.; Inocencio, Félix Peregrino, Jeremías, Nicandro, Marciano y  Montano, mártires; Imerio, Gundulfo y Antidio, obispos; Avito, presbítero; Hipacio y Besarión, confesores.