22 DE JULIO
SANTA MARIA MAGDALENA S. I
«Jesús se
apareció en primer lugar a María la de Magdala, de la que había expulsado siete
demonios» (Me 16, 9). La pecadora perdonada se había adherido llena de amor a los pasos
de Jesús. Formaba parte del grupo de mujeres que acompañaban a Jesús y los Doce en su
caminar a través de los pueblos y aldeas anunciando la Buena Nueva (Lc. 8, 3). En tanto
que los Apóstoles huyeron con ocasión del arresto del Señor, ella se encontraba al pie
de la cruz junto con María, la Madre de Jesús, y el discípulo amado (Jn 19, 25). Cuando
el cuerpo del Señor fue depositado en el sepulcro, Magdalena no supo separarse de él:
junto con María, la mujer de Cleofás, siguió «sentada fuera del sepulcro» (Mt 27,
61). He ahí el humilde servicio silencioso, «el amor sin desfallecimiento que unió para
siempre a Santa María Magdalena con su divino Maestro, Cristo». A ella quiso
mostrársela antes que a nadie el Señor resucitado y a ella le confió «la misión de
anunciar la alegría pascual». Como canta la liturgia bizantina, el Señor hizo de
Magdalena «el apóstol de los Apóstoles». Que podamos nosotros, «por su oración y por
su ejemplo, anunciar a Cristo resucitado y contemplarle un día en la gloria».
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