SANTA APOLONIA + 249
Santa
muy popular quedó, en
el recuerdo y en el arte, como la intrépida virgen de Alejandría a la que en un motín
circunstancial contra los cristianos, el año 249 los enemigos del cristianismo quisieron
persuadirla de que sacrificase a los dioses. Ante su firme negativa la desdentaron a
golpes y luego encendieron una hoguera amenazando con quemarla viva si no apostataba.
A causa de esto se la invoca contra el dolor de muelas.
Se la suele representar con unas tenazas en la mano como las que se utilizaban en la
antigüedad para las extracciones.
Era diaconisa de Alejandría, (las mujeres que en la primitiva Iglesia se ocupaban
del cuidado de los pobres), ya de avanzada edad a comienzos de este siglo III.
Según la
Leyenda Aurea "virgen venerable a la que adornaban las flores de la castidad, la
austeridad y la limpieza de corazón".
El ejemplo de esta santa y varonil mujer sirvió para ayudar a muchos cristianos
en la vivencia de su fe y fueron muchos los que la siguieron hasta derramar su sangre
generosamente por Jesucristo. Los paganos veían que los fines que se habían propuesto
habían caído por tierra por la valentía increíble de una heroica mujer.
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SAN ANSBERTO 695
San Ansberto era
canciller del rey Clotairo III de Francia. Como miembro de la corte, disfrutaba de los
privilegios de su rango. Ansberto, sin embargo, se sentía atraído a la vida monacal.
Abandonando la vida de la corte, entró en el monasterio de Fontenelle.
No podemos saber de seguro lo que sintió Ansberto cuando se despidió de la sociedad
más alta de su tiempo, pero podemos adivinar que debió de sentir uno o dos
remordimientos de temor. Después de todo, estaba corriendo un gran riesgo. ¿Qué pasaba
si odiaba la vida monástica? ¿Qué pasaba si quería volver a la corte? ¿Qué diría la
gente?
San Ansberto estaba dispuesto a correr el riesgo porque sabía que la verdadera
felicidad proviene sólo de seguir los anhelos más profundos de nuestro corazón. Debió
entender que cuando renunciamos a algo por un bien mayor, recibimos mucho más que lo que
abandonamos. En el caso de San Ansberto, fue devuelto a un lugar de honor en la corte al
convertirse en el confesor del rey Teodorico III y finalmente en obispo de Ruán.
OTROS SANTOS: Miguel Febres Cordero, Religioso; Sisebuto, abad; Alejandro, Ammonio, Nicéforo, Primo y Donato, mártires; Reinaldo y Sabino, obispos;
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