3 DE FEBRERO

SAN BLAS + 316

Su imagen quedó configurada como la de un médico cristiano de Armenia, posteriormente Obispo de la ciudad Armenia de Sebaste que murió mártir con el cuerpo lacerado por peines de hierro de los que usaban para cardar. Ragusa, en la Dalmacia, hoy territorio yugoslavo, es centro de su culto, pero hace siglos que es también un santo muy popular en Occidente, y en Roma llegó a tener más de treinta iglesias.
Se le  atribuye el milagro de la espina atravesada en la garganta de un niño al que Blas salvó tocando el lugar del atragantamiento
.
El día de su fiesta, cuando según la sabiduría popular se dejan ver por vez primera las cigüeñas, se bendicen unos panecillos que preservarán de estos males (san Blas del Pan, san Biagio della Pagnotta, se llama aún la iglesia armenia de Roma).

Taumaturgo, pues, arraigado en la fe ingenua y un si es no es supersticiosa de los cristianos, que siempre se han acordado de él a manera de laringólogo celestial. En momentos de apuro como puede ser el atragantamiento, ¿quién no busca una buena recomendación especializada, lo que en lenguaje usual se llama mano de santo?
En la veneración a san Blas, con su parte de folclore y de residuos paganos, ha de haber también una chispa de fe que conmueva al Dios de misericordia al que adoraba y tomaba por modelo tan benéfico intercesor. Pidámosle que nos libre del ahogo de todas las espinas de la vida cotidiana que se atraviesan cruelmente en la garganta asfixiando a los que, quizá gracias al Cielo, no tienen tan amplias tragaderas.

La Iglesia romana nunca ha inscrito en su calendario a los sanos más notables de Armenia: Gregorio el Iluminador, que la engendró a la fe, y Mesrop, que le otorgó el alfabeto. Más, año tras año la memoria de San Blas nos trae el recuerdo de un pueblo que tanto ha tenido que sufrir a lo largo de los siglos, y en especial al final de la Primera Guerra Mundial, por causa de su fidelidad a Cristo.
La pasión de San Blas, obispo de Sebaste (actualmente Sivas, Turquía), asocia su martirio a la persecución de Licinio (320-324), pero apenas si merece crédito. Con todo, las maravillas de que esta entretejida ha hecho a San Blas tan popular lo mismo en Oriente que en Occidente y le ha valido un lugar de privilegio dentro de la Leyenda Aurea. Una cosa hay cierta: el obispo Blas mártir derramó su sangre por Cristo. ¡Ojalá que la intercesión del santo obtenga para la Iglesia de Armenia el que pueda gozar por fin de una «vida de paz» y la perseverancia en la fe!.

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SAN OSCAR ( ANSCARIO) 801-865

oscarn.jpg (16514 bytes)San Oscar, es el gran "apóstol de los países escandinavos". Se le llama en latín Anscario.
Interesadamente tendemos a pensar que Dios tendría que favorecer de modo rápido y visible, con cierta espectacularidad, la buena causa del apostolado, pero a menudo todo va por caminos mucho más indirectos y misteriosos. San Anscario, que lo sabía, es el evangelizador que no se desespera por sufrir reveses que se parecen al fracaso.
Durante la Reforma, los países escandinavos se pasaron en bloque al Luteranismo, y la Iglesia católica no ha vuelto a estar presente en tales regiones sino por medio de pequeñas comunidades de diáspora. No se debe olvidar, sin embargo, el pasado católico de las Iglesias de Dinamarca, Suecia y Noruega, ni el celo desplegado por aquel que fue su evangelizador: San Oscar (801-865).
Oscar, monje de la célebre abadía de Corbey,  en la Picardía, que posteriormente pasó a un monasterio de la Westfalia y que en el 826 fue enviado a tierras del norte,
marcha con otros dos monjes, Autmaro y Gislemaro, hacia la tierra de los vikingos y las valkirias.
Atraviesa Jutlandia. Embarca a sus 30 años en Schleswig el año 829. Cae en poder de piratas. Pero puede misionar desde Birka en el lago Melar.

Cuando Haroldo perdió su reino, Anscario tuvo que irse de Dinamarca, pero poco después estará en Suecia y como obispo de Hamburgo se ocupará de la cristianización de toda Escandinavia; luego los misioneros son expulsados de Suecia, los normandos devastan Hamburgo y Carlos el Calvo se apropia de los bienes que permitían subsistir a la sede hamburguesa.
Nunca perdió Oscar - de quien se ha podido decir que era «apóstol por fuera y monje por dentro» - su entusiasmo, a pesar de los escasos resultados de su actuación en esta difícil tarea, que llevó a cabo primero como obispo de Hamburgo y luego de Brema.
Se le puede considerar como el modelo de aquellos que siembran la palabra de Dios en tierra ingrata, sin aparente éxito, y que no pueden preparar el futuro sino desde lejos.  Cuando murió la labor de toda su vida parecía haber sido inútil.
A pesar de sus milagros (según él, el mayor milagro que podía hacer Dios era convertirle en un hombre bueno), aparentemente no había conseguido nada, pero no pide explicaciones a la Providencia y sin duda sabe que los grandes logros históricos no son nada vistos desde la eternidad. ¿Qué iba a hacer Dios con su esfuerzo, dejar que se perdiera o hacerlo fructificar siglos después (como sucedió)? El santo al acogerse a la fe no tiene problemas de amor propio ni de currículum.

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SANTOS FRANCISCO BLANCO Y COMPAÑEROS MÁRTIRES S. XVI

Francisco Blanco nació en Tameirón, lugar de la diócesis de Ourense. Ingresó en la Orden de los Frailes Menores y fue enviado al Japón, junto con Pedro Bautista y otros frailes. Cuando surgió la persecución contra los cristianos, estuvo mucho tiempo en la cárcel y sufrió, además, otros tormentos. Finalmente, entregó su alma a Dios en Nagasaki, crucificado con Pedro Bautista, Pablo Miki y otros veintitrés compañeros, el día 5 de febrero de 1597.

OTROS SANTOS: Claudina Trevenet, religiosa; Julián, obispo; Agatángelo, mártir;  Ceferino, diácono; Laurentino, Ignacio, Ceferino, Hlpólito, Félix, Sinfronio, mártires; Lupicino, Rígido, Rernedlo, Tigides y Félix, obispos; Beata Ana María Rivier, religiosa; Beato Esteban Bellesini, mártir; Beato Joaquín de Siena, religioso; Beato Nicolás Saggio de Longordi, religioso;  Beatos Pedro de Rufia, Antonio Pavoni, Bartolomé Cerveri, presbíteros y mártires.

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