23 DE FEBRERO
SAN POLICARPO DE ESMIRNA 70-155
En
la persona del obispo Policarpo tenemos al postrer testigo de la edad apostólica que, el
23 de febrero del año 155, subía a la hoguera en medio del teatro de Esmirna, en
presencia de todo el pueblo. Policarpo había sido discípulo de Juan. Había visto con
sus propios ojos y oído con sus propios oídos a aquel cuyas manos tocaron el Verbo de
vida, y había escuchado del discípulo que Jesús sentía predilección por el
mandamiento nuevo del amor fraterno.
Refuerza su renombre familiar en el
reino de León, con el prestigio de su vida religiosa en Sahagún.
El obispo de Astorga, Sampiro, le llama para impulsar la vida cristiana de la diócesis,
con los monasterios como luminarias.
En 1041 muere este prelado, autor de la crónica de su nombre.
Y se amplia la palabra evangelizadora de San Ordoño, al irse ensanchando el reino mismo
de Fernando I.
Por encargo regio, trae desde Sevilla a León reliquias insignes de San Isidoro.
Y concluye su servicio a la Iglesia, como obispo de Astorga, desde el año 1058 hasta su
muerte, el 23 de febrero del año 1065; en la fiesta de Santa Marta, mártir de Astorga
durante el siglo cuarto en cuya iglesia será sepultado.