18 DE FEBRERO
SANTA BERNARDITA SOUBIROUS + 1879
"No ha hecho más
que llorar. Será mala". Así dijo alguien después de haber recibido el bautismo la
primogénita de nueve hijos del matrimonio formado por Francisco y Luisa. Sus padres eran
muy buenas personas y fieles cristianos, luego no tenía visos de cumplimiento aquella
mala profecía hecha a causa de los lloros de la pequeña Bernardita.
Bernardita no llamó nunca la atención ni de niña ni de mayor. Crecía un tanto
debilucha. Apenas pudo frecuentar la escuela porque debía cuidar de sus hermanitos más
pequeños, pues su madre debía atender a otras necesidades de aquel pobre hogar. Vivían
en una pobre covacha en la calle Petits-Fossés que los vecinos conocían como "La
Mazmorra".
Sus conocimientos eran pocos y pobres. El día 2 de junio del año de las apariciones
la examinó el P. Pomián, su confesor y capellán del hospicio: "Bernardita ¿qué
sabes? - El Padre nuestro, Ave María y el Credo. - "Es bastante para rezar el
Rosario". Y a fe que sí lo era, la Virgen ya se le había aparecido y seguiría
haciéndolo hasta dieciocho veces mientras las dos juntas rezaban esta corona de Ave
Marías...
La Virgen tenía sus planes. Hacía cuatro años que el Papa Pío IX había declarado
el dogma de la Inmaculada Concepción de María y como si quisiera el cielo aprobar lo
hecho en la tierra la envió a visitarla. Y tomó como instrumento a esta niña aldeana.
Era el frío día 11 de febrero de 1858. La despejada niña Juana, de doce añitos,
compañera de clases de Toneta, hermana de Bernardita, propuso a la mamá de ésta si les
dejaba ir a las tres a recoger un poco de leña para calentarse en aquellos días tan
fríos. La buena de Luisa les dio su permiso pero advirtiendo antes a Bernardita que por
nada del mundo se mojara los pies, pues ya sabía que enseguida se constipaba...-
"Así lo haré, madre, pierda cuidado".
Cómo sucedieron las Apariciones ya lo hemos recordado en el día 11 de este mismo
mes que fue el día de la primera de las dieciocho. La pequeña Bernardita creía ver un
fantasma... Reveló el secreto a su hermana y amiguita con la condición de que a nadie lo
dijeran, pero ¡cosa de niñas! en cuanto llegaron a casa lo descubrieron. Allí empezó
el calvario para la pobre Bernardita: Prohibiciones, castigos, interrogatorios, palizas...
burlas de ellas, etc... todo lo soportó con paz y hasta con alegría por la fuerza que
recibía de parte de aquella Visión que en la decimosexta aparición se le reveló como
lo que era: "Yo soy - dijo - la Inmaculada Concepción". En otras ocasiones le
manifestó lo que deseaba de los sacerdotes y de todos los cristianos: Un templo y mucha
reparación con la oración y penitencia. Ella no se hizo el sordo a estos deseos de la
Madre del cielo y toda su vida puede decirse que no fue otra cosa que esto: Oración y
Penitencia.
Quiso ser religiosa carmelita de clausura y por su poca salud no la admitieron.
Abrazó después el Instituto de Nevers en el que fue tratada "como una escoba".
"No sirve para nada. ¿Qué vamos a hacer de ella?"... Se cumplían así a la
perfección las palabras que en una aparición le había hecho la Virgen: "No te
haré feliz en este mundo, sino en el otro".
Desempeñó algunos cargos en la Congregación, sobre todo el de enfermera y enferma.
Ambos los llevó con una entrega y servicio maravillosos. Todos admiraban su mucha virtud,
y, sobre todo, su gran humildad ya que nunca hablaba de sus apariciones y se sentía la
última de todas. Bernardita no llamaba la atención por sus cualidades de ningún tipo,
por ello alguna superiora llegó a decir: "No entiendo cómo la Virgen se ha fijado
en Bernardita cuando las hay más agraciadas que ella en todos los aspectos"... Por
fin, repitiendo estas palabras: "Ruega por mí, pobre pecadora, ahora y en la hora de
la muerte", expiró. Era el 16 de abril de 1879. El 8 de diciembre de 1933 era
canonizada.
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SAN FLAVIANO + 449
Arzobispo de
Constantinopla elegido en el 446 por aclamación del clero y de los fieles frente a la
candidatura del abad Eutiques, personaje altanero y fanático que se jactaba de no haber
salido nunca de su monasterio y de interpretar la Biblia, para él única fuente de la
verdad revelada, mejor que nadie.
Eutiques no tardó en caer en la llamada herejía monofisita, sosteniendo que la
naturaleza de Jesucristo era de sustancia divina, opinión solemnemente condenada en el
sínodo de Constantinopla (448); pero el abad se empecinó en el error, de trascendentales
consecuencias dogmáticas, y en los meses siguientes la disputa teológica se fue
complicando con cuestiones de orden personal y político.
Dióscoro, el poco ejemplar patriarca de Alejandría, y el chambelán Crisafo, ahijado de
Eutiques y hombre de confianza del emperador Teodosio II, apoyaban al abad rebelde,
mientras que el papa san León y la hermana del emperador, santa Pulqueria, defendían la
causa del arzobispo.
En el 449 el concilio de Éfeso - «el latrocinio de Éfeso», según ha pasado a la
Historia - fue una asamblea tumultuosa y brutal en la que el heresiarca se impuso por la
fuerza con la ayuda de soldados y de monjes provistos de palos y cadenas; Flaviano se
negó a firmar las conclusiones adoptadas por tales procedimientos y fue golpeado, herido
y encerrado en una cárcel de Lidia donde no tardó en morir.
En el 451 el concilio de Calcedonia le reivindicó plenamente considerándole como un
mártir de la ortodoxia, y Pulqueria, convertida en emperatriz, hizo trasladar sus restos
a Constantinopla. Dióscoro fue depuesto, Eutiques marchó al destierro, y san León, en
Roma, dio a Flaviano el título de santo, alabando la firmeza, la modestia y la serenidad
de que había dado muestra como confesor de la fe.
BEATO FRAY ANGÉLICO 1400-1455
Fray Angélico,
uno de los pintores más prolíficos e influyentes del Renacimiento italiano, entró en la
orden de los Dominicos cuando tenía alrededor de veinte años. Aunque fue ordenado
sacerdote, trabajó como artista profesional hasta su fallecimiento. Su obra embellece hoy
en día muchos museos, y sus frescos de escenas de las vidas de San Esteban y San Lorenzo
decoran la capilla privada vaticana del papa Nicolás V.
En la beatificación de fray Angélico, el papa Juan Pablo II citó de una antigua
biografía: «Su pintura fue el fruto de la gran armonía entre una vida santa y el poder
creativo con que había sido dotado.»
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SAN ELADIO +632
Emparentado con la
familia real, desempeña en su juventud diversos cargos de gobierno, en la capital
visigótica de España, con ejemplaridad y gran prestigio.