7 DE ENERO

SAN RAIMUNDO DE PEÑAFORT

raimundopeñafortn.jpg (13306 bytes)Raimundo, nacido en Peñafort, cerca de Barcelona, en 1175, desde el castillo de su nombre junto a Villafranca del Panadés, marcha a Bolonia; donde se especializa en Derecho y llega a ser destacadísimo catedrático de aquella Universidad.
Renuncia a su canonjía en Barcelona, al hacerse religioso dominico (1222), poco después de la muerte de Santo Domingo. Para orientación de las conciencias, escribe en 1222 su celebérrima Moral, "Summa", llamada Raimundiana. Destaca como confesor de Papas y Reyes en Roma y España.

Había de convertirse en uno de los maestros de teología moral y de derecho canónico de su tiempo. Recibió el encargo de elaborar las Decretales de Gregorio IX (1234) y se le conoce por su celo por la formación de los sacerdotes en lo referente al ministerio de la penitencia.
Este canonista, maestro general de su Orden, fue también un apóstol lleno de celo.

Trabaja en la evangelización de Mallorca. Tan sabio como humilde, renuncia los altos cargos.
A los dos años de Superior General de la Orden Dominicana, logra ser sustituido para dedicarse a impulsar las misiones.
Con ocasión de fundar, junto con San Pedro Nolasco, la Orden de la Merced para rescatar a los cristianos cautivos de los moros, sintió la necesidad de un auténtico diálogo con el Islam: alentó a sus religiosos a que aprendieran a hablar árabe y estudiasen el Corán.
Funda escuelas de árabe en Túnez y Barcelona; y de árabe y hebreo, en Murcia. Murió en Barcelona,  santamente, con 99 años, el 6 de enero de 1275; honrado en sus funerales lo mismo por el pueblo y sus obispos, que por los reyes Jaime de Aragón y Alfonso el Sabio. Dejando el recuerdo de un sacerdote cuya vida había estado movida por «entrañas de misericordia para con los cautivos y pecadores».

SAN LUCIANO S. III

luciano.jpg (7174 bytes)Sacerdote de Antioquía, profesor de exégesis bíblica y fundador de la Escuela de Antioquía, traduce el Antiguo Testamento, su campo propio; y destaca por su virtud, sabiduría y oratoria.
Durante la persecución de Valerio Maximiano, es martirizado en Nicodemia, el 7 de enero del año 212, y sepultado en Helenópolis de Bitinia.
Al hacer su panegírico San Juan Crisóstomo, destaca cómo la devoción eucarística le llevó a celebrar la Santa Misa en la prisión, la víspera de su martirio, teniendo como altar el propio pecho.

SAN CARLOS DE SEZZE 1613-1670

carlosseze.jpg (5480 bytes)Cuando los niños se proponen imitar un modelo de vida suelen fijarse en un personaje triunfal y grandioso, pero el pequeño Gian Carlo, de Sezze, al sur de Roma, de familia pobre y que se dedicaba a cuidar ovejas, quería ser como Salvador de Horta y Pascual Bailón, dos frailecitos españoles, entonces sólo beatificados, que no pasaron de legos de la orden franciscana.
Con este ideal de humildad y servicio oscuro se hizo también lego franciscano, y aunque creyó sentir la llamada de las misiones para propagar la fe más allá de los mares, una grave enfermedad le retuvo en su tierra del Lacio, de un convento a otro, hasta acabar en la ciudad de Roma.
Allí, en San Pietro in Montorio, en el Janículo, y en San Francesco a Ripa, en el Trastévere (donde hoy se veneran sus restos), no pasó de las actividades más modestas: cuidar enfermos, hacer de sacristán, pedir limosna. Incluso dentro de su orden era un don nadie, pero resulta que hacía estupendos milagros, como si Dios se complaciese en no respetar el escalafón de las dignidades eclesiásticas.
Durante una misa, al elevarse la Hostia de ella partió un rayo luminoso que le hirió en el pecho hasta penetrar en su corazón (que se conserva incorrupto con la señal de la cruz en la víscera) y, a pesar de tener muy pocos estudios, escribió libros admirables de profundidad mística, como Las grandezas de la misericordia de Dios.
Juan XXIII le canonizó en 1959, honrando en nombre de la Iglesia la singularidad del más humilde de los ideales vividos como una entrega anónima y alegre.

OTROS SANTOS: Juan de Ribera, obispo; Julián, Félix, Jenaro, mártires; Teodoro, monje; Crispín, Nicetas, obispos; Canuto, rey; Beatos Eduardo, Ambrosio y José,  mártires.