29 DE ENERO

SAN PEDRO NOLASCO + 1249

pedronolascon.jpg (28808 bytes)A la fundación de la orden de la Merced contribuyeron un religioso, san Raimundo de Peñafort, un rey, Jaime I, y un simple seglar, este Pedro Nolasco. Tal vez era natural del Languedoc, pero lo seguro es que fue mercader en Barcelona, ciudad a la que debió de trasladarse en los primeros años del siglo.
De él se dice que dedicaba sus ganancias a redimir cautivos del norte de Africa, operación muy ajena a los postulados del capitalismo y que no tiene nada que ver con el crecimiento de la economía; un extraño negocio de caridad que honra, aunque no sea muy frecuente, al comercio barcelonés.
Hasta que en la noche del I al 2 de agosto de 1218 tuvo una visión de la Virgen: Nuestra Señora le pedía que fundara una orden para devolver la libertad a los cautivos de los moros, y unos días más tarde Pedro y sus compañeros emitieron sus votos, añadiendo un cuarto voto, quedar en rehenes si ello era preciso para liberar a los cristianos presos.
Luego, su acción continuada se confunde con la historia de la Merced, de la que él fue siempre caballero lego, es decir, laico, todavía mercader a lo divino, comprando la libertad de los que la habían perdido con dinero, sacrificios o con la libertad propia.
Zurbarán le pintó más de una vez para el convento de mercedarios de Sevilla con el hábito blanco y el escudo de la Corona de Aragón sobre el pecho; el artista le imaginaba con barba corta y un rostro finamente expresivo, extático, espiritual, suponiéndole rasgos de estilizada elegancia superior.
Su atributo son las cadenas rotas.

SAN VALERIO   S.IV

valeron.jpg (16381 bytes)Según Prudencio, pertenecía á la familia consular de los Valerios. Elegido obispo de su ciudad natal, su episcopado coincidió con la persecución de Diocleciano y Maximiano, y á pesar de la represión que éstos ejercían, Valero y su diácono y discípulo Vicente propagaban con gran serenidad y esfuerzo la fe cristiana, lo cual vino á oídos de Daciano, gobernador de España, que á la sazón residía en Valencia, quien dio orden de detenerlos y conducirlos adonde él se hallaba. Así se hizo, siendo llevados los dos siervos del Señor, cargados de cadenas, de Zaragoza á Valencia. Llegados á presencia de Daciano, éste se dirigió primeramente á VALERO, diciéndole: "¿Crees acaso que es justo quebrantar, so pretexto de religión, los mandatos de los emperadores?".   A lo cual respondió Valero: "Los que profesamos la fe cristiana y seguimos las huellas de nuestros antepasados tenemos por máxima y por principio obedecer á Dios, que todo lo ha creado por su voluntad, antes que á los hombres, por elevado que sea su cargo.  Al oír estas palabras Daciano, que no tenia á gran triunfo dar muerte á un hombre acabado por la vejez, se contentó con enviarlo al destierro. Valero escogió para ello el pueblo de Anet, donde vivió entregado á la oración y donde tuvo noticia de la gloriosa muerte que acababa de sufrir en Valencia su discípulo Vicente, habiendo hecho construir allí mismo un templo en honor del mártir. Valero, más tarde, lleno de merecimientos, entregó su alma á Dios; su cuerpo lo sepultaron los cristianos no lejos de allí, en el castillo de Strada, siendo transportadas sus santas reliquias, en 1065, a Rota y de allí, en 1170, a Zaragoza por orden del rey Alfonso Il de Aragón. Así lo aseguran los Pequeños Bolandistas, quienes ponen la fiesta de san Valero el 29 de Enero.

SAN GILDAS S.VI

gildasn.jpg (11708 bytes)Envuelto en brumas nórdicas, san Gildas es el santo de la Bretaña, Gales, Cornualles e Irlanda, cuando estas tierras que se miran en el misterio constituían el último reducto de la raza celta, arrinconada por sucesivas invasiones, con un baño de cultura latina y mezclando con el cristianismo la fantástica poesía de sus antepasados.
No obstante, aunque de él se cuenten tantos prodigios (como el de navegar sentado en una capa), no pertenece a la leyenda. Está bien documentado como «el Sabio», así se le llama, que debió de nacer en el oeste de Inglaterra, quizá se formó en el sur de Gales, durante un tiempo hizo vida eremítica y visitó Irlanda influyendo en el desarrollo de la Iglesia irlandesa.
Por fin pasó al continente, a la península armoricana, y allí, en la isla de Houat, cerca de Quiberon, fundó la abadía de Rhuys. Tras nuevos viajes, previendo que se acercaba su muerte, dícese de Gildas que se hizo embarcar en una nave sin vela con una piedra por cabezal, y que de este modo llegó a Rhuys donde murió y fue enterrado.
De él conservamos la obra más antigua que se conoce sobre la historia de Inglaterra, Acerca de la ruina y conquista de Bretaña, en un pedregoso latín, crónica de incierta historicidad que abarca desde la conquista romana hasta su tiempo. Pero más que un libro de historia es un discurso moral, severo admonitorio que no pierde ocasión de adoctrinar
Al borde de la leyenda vemos a este monje grave y poético, navegando sin vela, sólo a merced de Dios, hacia el lugar donde quiere morir.

OTROS SANTOS: Santos Julián, Sulpicio, Constancio,   y  Severo, obispos; Santos Paplas, Sarbello, Barbas, Sabiniano, Mauro y   Aquino, mártires; San Gildo, abad; Beato Manuel Domingo y sol, presbítero; Beata Arcángela  Girlani, virgen; Beata Vilana  delle Botti.