27 DE ENERO
SANTA ÁNGELA
DE
MERICI
«Caridad y prudencia» son las dos virtudes de Santa
Ángela de Merici que pedimos al Señor que nos haga capaces de imitar.
En ellas se resume perfectamente la semblanza espiritual de esta incomparable educadora,
que fue la fundadora de las Ursulinas.
Vive el cristianismo auténtico de sus
padres, en Desenzano, perteneciente a Venecia junto al lago de Garda, en donde nace entre
1470 y 1475. Todas las noches se leía en familia el Santoral. Para poder llevar una
juventud fuerte y espiritual, y comulgar con la máxima frecuencia, se hace terciaria de
San Francisco.
Pierde a sus padres muy joven; y lo siente tanto, que llega a creerlo falta de confianza
en Dios, y pide perdón por ello. Tiene que enfrentarse sola con una vida dura; y la
supera, añadiendo prácticas fortificantes de penitencia.
Quiere hacer todo el bien posible; para ello, reúne a sus amigas; y durante toda su
juventud, organiza con ellas catequesis entre gente humilde y visitas a enfermos y
necesitados.
Con gran temple penitencial peregrina en 1524, a sus cuarenta años, hasta Tierra Santa y
Roma, las tierras de Cristo y de su Vicario, el Papa Clemente VII, de quien es
paternalmente recibida en audiencia.
Fue en Brescia - lugar en el que se afincó desde 1516 - donde fundó su familia
religiosa. En medio de la Italia del Renacimiento, presa de la paganización en todas sus
formas - desde la violencia hasta la literatura sexual -, Ángela estimó que la
tarea primordial estribaba en formar mujeres profundamente cristianas. Con tales miras
reunió en torno a sí a algunas compañeras, a las que dio una Regla enteramente nueva
para aquellos tiempos: nada de clausura, un mínimo de vida común y búsqueda de
contactos humanos. Dos líneas de orientación serían las que sustentarían su
apostolado: la enseñanza de las niñas y las misiones. Y, junto a esto, un ansia
constante por responder a las necesidades del momento; para lo cual dejaba previsto que la
Regla se había de poner al día de modo periódico. Ángela murió en 1540.
Desde el 25 de noviembre de 1535, el
nombre de Ursulinas se irá desplegando por el mundo en el campo de la formación
femenina; multiplicando su ideal en diversos Institutos y Congregaciones.
Al morir Santa Ángela de Mérici, el 27 de enero de 1540 en Brescia, las últimas palabras
resumen su vida: "Sí, Dios mío; yo te amo".
Otros santos:
Enrique de Ossó y Cervelló, presbítero; Julián, obispo; Vitaliano, papa; Julián, Avito, Dátivo, Vicente, Dacio
y Reatrio, mártires; Emerio, abad; Beato Marcelino de Forti, presbítero.