5 DE AGOSTO

DEDICACION DE LA BASILICA DE SANTA MARIA

smariax.jpg (4282 bytes)La basílica de Santa María la Mayor, erigida por el papa Sixto III inmediatamente después del concilio de Éfeso (451), constituye el homenaje del pueblo romano a la Santa Madre de Dios. En el esplendor de sus mosaicos y de sus oros, en la armonía sin par de su doble columnata de mármol de Paros, en la perfección de sus proporciones... la primera de las basílicas marianas de Occidente es un verdadero poema teológico en honor de la Maternidad divina de María: de la reliquia del Pesebre a la caracola absidial, en la que Torrit representó la coronación de la Virgen de manos de Cristo, pasando por el arco triunfal en el que, en la escena de la Epifanía, María se presenta en majestad como la Madre de Dios... todo proclama el privilegio único de aquella que nos dio «hecho niño al Dios de antes de los siglos» (Romanos le Mélode). Por lo que toca a los cuarenta y dos paneles de mosaicos que ilustran, de una y otra parte de la nave, la epopeya patriarcal, el éxodo y la entrada en la Tierra prometida, se nos antojan el desgranar de una letanía que nos es sumamente familiar: Reina de los patriarcas, Reina de los profetas, Torre de marfil, Arca de la Alianza, Sede de la Sabiduría, ¡ruega por nosotros!
Tiene esta Basílica recuerdos especiales que la ligan con España: A la entrada se encuentra una estatua del rey Felipe IV; el artesonado--que es maravilloso--fue decorado con el primer oro traído por los españoles de América; el rey de España goza del título de Canónigo honorario de Santa María la Mayor: aquí celebró su primera misa San Ignacio...

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Afra + 304

afran.jpg (14244 bytes)Nos la han descrito como una joven de Augsburgo, en la Baviera, que al igual que toda su familia se dedicaba a comerciar con su cuerpo. Otra ramera en el santoral, como María Magdalena, María Egipcíaca y Tais, está claro que el reino de los Cielos no pide antecedentes de honorabilidad antes de abrir sus puertas.
Se dice que cuando la persecución de Diocleciano Afra, cogió en su casa a un obispo extranjero, san Narciso, creyendo que era un cliente más; el santo varón le aclara el motivo de su presencia allí, ella se convierte y cierra el burdel, lo cual provoca iras y una denuncia a las autoridades por cristiana.
¿Cómo es posible que seas prostituta y cristiana?, le preguntan, y le exigen que sacrifique a los dioses. La respuesta está muy bien por lo frío y razonable de la argumentación: "Mi cuerpo ha pecado, que sufra las consecuencias, pero no corromperé mi alma con la idolatría. Por eso ordenaron que fuese quemada viva en una isla del río Lech.
No hay constancia histórica solvente de todo este relato de la Leyenda Dorada, pero, con más o menos adornos, sin duda procede de algún núcleo real. Sea como fuere, este ejemplo de conversión espectacular seguida del martirio tiene todo el sabor de la cándida hagiografía de muchos siglos atrás, que atendía más a la verdad alegórica, que es la perdurable, que a la estricta veracidad de los hechos, al fin y al cabo anécdotas que cada cual ha de interpretar a su modo.
Afra, la Africana, patrona de meretrices y arrepentidas, es también de las almas del Purgatorio porque murió en una hoguera, símbolo del fuego de las pasiones, entre cuyas llamas volvió a nacer como el Ave Fénix de sus cenizas.

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BEATA MARIA MACKILLOP 1842-1909

mariamackillopn.jpg (25310 bytes)Cuando la Beata María MacKillop fundó las Hermanas de San José para proporcionar una educación católica a los niños de Australia, naturalmente concibió que sus hermanas cabalgaban a caballo por todo el vasto territorio. Al obispo, en cambio, no le agradaba demasiado que las mujeres jóvenes cabalgasen solas. La Hermana María comprendió que nuevas ideas requieren nuevos procedimientos. Indudablemente habría coincidido con Santa Magdalena Sofía Barat, que dijo: «Los tiempos cambian y, para estar a la altura de ellos, debemos modificar nuestros métodos.»
A veces nos aferramos a nuestros viejos métodos sin considerar realmente por qué lo hacemos así. Se cuenta la historia de una familia que siempre quitaba el extremo de la pieza del asado antes de introducirla en el horno. Un día, una de las hijas preguntó a su madre por qué lo hacía. La madre movió la cabeza y dijo: «Porque mi madre siempre lo hacía.» La hija fue a su abuela, le hizo la misma pregunta y obtuvo la misma respuesta. Así que la hija visitó a la bisabuela y preguntó por qué cortaba el extremo de la pieza. Porqué de lo contrario no cabría en la bandeja, fue la respuesta.
A menudo somos como la familia que, como un deber, corta los extremos del asado, o como el obispo que estaba horrorizado ante el pensamiento de que las hermanas fueran a caballo. Hacemos las cosas del modo en que siempre las hemos hecho, sin detenernos a considerar si ha llegado el tiempo para un cambio.

OTROS SANTOS: Nª. Sª. de África; Santa María de Ibiza; Nª. Sª. del Remedio; Nª. Sª. de la Virgen Blanca; Virgen de la Nieves; Emigdio, obispo; Eusignio, Cantidiano, Sobelo, Cantoldio, Casiano Oswaldo, mártires; Memmio, Nona, París, obispos; Beata María Mackillop; Beato Guillermo Hom, mártir.

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