3 DE AGOSTO
SANTA LIDIA SIGLO I
Ser el primero en hacer algo es un
modo seguro de hacer que tu nombre figure en el libro de los récords. La primera persona
en dar la vuelta al globo. La primera persona en correr la milla en menos de tres minutos.
La primera persona en llegar al Polo Sur. Lidia también fue una de las primeras. Su
familia fue la primera en Europa en convertirse al cristianismo y ser bautizada.
Lidia era una comerciante de púrpuras. Eso podría no significar mucho para nosotros hoy
en día, pero en el siglo primero eso significaba que era una mujer muy rica. Dado que el
tinte de la púrpura se extraía con muchas dificultades de cierto molusco, sólo una
elite podía permitirse tener telas teñidas de ese color. Una mercader que vendiera ese
tinte tan extremadamente costoso era rica, se mirase como se mirase.
La riqueza se cita a menudo como uno de los principales obstáculos al crecimiento
espiritual. Se nos advierte que «es más fácil para un camello pasar por el ojo de una
aguja que para un rico entrar en el Reino de los Cielos». Eso no significa, sin embargo,
que ser pobre te haga mejor automáticamente. Una persona pobre que acumula unas pocas
posesiones no es mejor que una persona rica que acumula muchas. No hay indicaciones de que
Lidia abandonara su negocio tras convertirse al cristianismo. Pero hay muchas pruebas de
que utilizó su fortuna sabiamente. Entendió que el valor real de la riqueza reside en el
modo en que la usas, no en cuánto tienes.
OTROS SANTOS: Asprenio, Eufronio, Hermelo, mártires; Marana y Cira; Gustavo, Gamaliel, Abibón y Nicodemo; Beato Agustín Kazotic, obispo.
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