26 DE AGOSTO
SANTA JUANA ISABEL BICHIER
DES AGES 1773-1838

Con ese nombre tan aristocrático y sonoro,
Isabel, nacida en un castillo del Poitou, hubiera podido ser una heroína le la causa
realista en cualquier novela de Balzac; Teresa, hija de payeses leridanos, tenía menos
posibilidades de que a recordáramos un siglo después. Ambas se hermanan en a festividad
de hoy como protectoras por amor de Dios de los que nada tienen.
La aristócrata tuvo que hacer frente a realidades muy duras con la Revolución Francesa,
y al ser perseguidos los sacerdotes organizó reuniones de fieles para el culto, hasta que
conoció a un cura no juramentado, es decir, fuera de la ley revolucionaria, san Andrés
Fournet, quien le ayudó a fundar una comunidad para asistir a enfermos pobres y a
agonizantes, las Hijas de la Cruz (1807).
Construir castillos de arena se emplea a
veces como metáfora de la pérdida de tiempo. Después de todo, por mucha energía y
preocupación que quieras poner en su construcción, serán barridos por la siguiente
marca. Aparte de entretener a los niños, los castillos de arena no sirven para ningún
propósito útil, ¿o sí?
Creámoslo o no, construir castillos de arena puede ser una de las cosas más importantes
que hagamos en esta vida. Los castillos de arena no pueden ser comercializados o vendidos.
No pueden conservarse. Lo único que puedes hacer con un castillo de arena es saborear el
momento. ¿No es a eso a lo que todos somos llamados, a saborear el momento? Este momento,
esta rebanada de la realidad, es todo lo que tenemos. Podemos recordar el pasado con
fruición y prever el futuro con ansiedad, pero el único momento que podemos disfrutar es
el aquí y ahora.
Más aún, los castillos de arena se construyen con las sustancias que tenemos a mano. Un
castillo de arena no lo planeamos. Dejamos que evolucione, añadiendo un poco más de
arena por aquí, una pluma de gaviota por allá, una concha encima. Similarmente, las
mejores partes de nuestras vidas son a menudo las que no tratamos de controlar, sino
meramente dejar que se desplieguen como debieran. Finalmente, los castillos de arena son
tan sólo diversión, y todos podríamos emplear algo más de diversión en nuestras
vidas.
¿Qué tiene todo esto que ver con Santa Isabel Bichier des Ages, la fundadora de las
Hermanas de San Andrés? Es simple: su juego favorito cuando niña era construir castillos
de arena.

SANTA TERESA DE JORNET E
IBARS 1843-1897

"Hijas mías, hay que cuidar los
cuerpos de los ancianos para salvar sus almas" "Hijas mías, recordad que los
reyes de nuestras comunidades deben siempre ser los ancianos. Si vosotras tenéis
vocación no es privilegio vuestro sino de los ancianos. Si no hubiera ancianos vosotras
no estaríais en la casa de Dios ni seríais sus esposas... Luego todos vuestros afectos y
desvelos deben estar cifrados en los ancianitos, a los que debéis amar como si fuera el
mismo Jesucristo.
El día 9 del frío mes de enero en el hermoso
pueblecito de Aytona, de la Provincia de Lérida, venía al mundo esta niña de padres
pobres, pero generosos con los necesitados y muy buenos cristianos. La madre, principal
educadora de aquellos hijos que el Señor les concedió, solía decirles: "Somos
pobres, pero nunca despidáis sin dar una limosna a los pobres que llamen a nuestra
puerta".
Sacó el Magisterio y fue enviada al pueblecito de Argensola donde trabajó
incansablemente con las niñas. El fruto pronto empezó a conocerse: Todas acudían a ella
para aconsejarse y formarse. Sintieron muchísimo cuando las hubo de abandonar.
El Maestro iba rondando a Teresa. Se hace religiosa clarisa pero por enfermedad debe
abandonar el convento.
Vuelve a Huesca y
Barbastro y se enterará de que allí alguien está tratando de fundar algo para atender a
los pobres ancianos abandonados y... con D. Saturnino López Novoa y D. Pedro Llacera da
vida a las HERMANITAS DE LOS ANCIANOS DESAMPARADOS que tanto bien están haciendo en todas
partes del mundo. La vida de nuestra Teresa se multiplica, funda casas y más casas,
escribe las Constituciones, atiende directamente a los ancianos más pobres, supera las
dificultades que no le faltan, pero tanto la Virgen del Pilar en Zaragoza como la de los
Desamparados en Valencia, la dirigen y alientan en su caminar. "La Madre" como
todos la llamaban, ya madura a sus sólo 54 años, se había gastado recorriendo como otra
"andariega" todos los caminos de España fundando Casas para sus ancianitos
Desamparados. Era el 26 de agosto de 1885 cuando volaba al cielo.
BEATO JUNÍPERO SERRA
1713-1784
Leer un mapa de la línea costera de California es recitar una letanía de
santos: San Diego, San Juan Capistrano, San Luis Obispo, Santa Clara, Santa Bárbara, San
Francisco: las veintiuna misiones establecidas por los frailes franciscanos. De esas
veintiuna misiones, nueve fueron fundadas por un hombre español, el Beato Junípero
Serra, de Petra (Mallorca).
Al Beato Junípero sin duda que le gustaba caminar. Cuando recaló por vez primera en el
Nuevo Mundo, él y otro fraile anduvieron 500 kilómetros hasta Ciudad de México. En ese
viaje fue mordido por algo venenoso (unos dicen que un insecto, otros que una serpiente)
que le dejó cojo y dolorido para el resto de su vida. No obstante, cubrió miles de
kilómetros mientras fundaba la cadena misionera en California. Incluso anduvo hasta la
capilla de la Comunión la noche en que estaba muriéndose.
Todos sabemos que el ejercicio vigoroso es bueno para nuestros corazones, pero sólo
recientemente han concluido los expertos en salud que gente como fray Serra lo han sabido
siempre: caminar es una excelente forma de ejercicio.
Caminar sirve para algo más que poner la sangre en
movimiento. Quita las telarañas de nuestros cerebros y el agotamiento de nuestras almas.
La próxima vez que te sientas perezoso e indolente, date un paseo. Deténte a apreciar
las flores del jardín de tu vecino. Acaricia un gato bajo su barbilla. Observa cómo
pasan las nubes. Tu corazón - y tu alma -, se alegrarán de que lo hicieras.
OTROS SANTOS: Rufino, Orencio,
obispo; Geroncio de Itálica, obispo y mártir; Anastasio, Ireneo, Simplicio, Abundio, Alejandro, Adrián, Víctor, Segundo,
Constancio, Victoriano. mártires; Félix, Presbítero; Clemente
y compañeros mártires; Liberato Bonifacio y compañeros mártires; Beato Junípero
Serra, presbítero; Beato Santiago de Bevagna, presbítero; Beato Domingo de la Madre de
Dios, presbítero; Ceferino, Ireneo y Abundio, Simplicio, Constancio, Victoriano,
mártires.
