25 DE AGOSTO
SAN LUIS IX S. XIII
Un mes después de morir Francisco de Asís
(1226), un niño de doce años se convertiría en rey de Francia: Luis, el noveno de tal
nombre. Con este rey, terciario franciscano, el espíritu evangélico iba a animar la vida
de un jefe de Estado cristiano. Tuvo por misión el presentar a sus contemporáneos la
imagen del seglar que «busca ante todo el reino de Dios en medio de las ocupaciones
temporales». Fue ejemplar en su vida de oración, de mortificación y amor fraterno hacia
los más desheredados, así como esposo ejemplar en una unión llena de afecto, e la que a
su esposa le costaba a veces caminar al mismo paso que él. Padre ejemplar de una familia
de once hijos. jefe modélico en el cumplimiento de su «oficio de rey», como dirá más
tarde Luis XIV: justo para con todos, soberano cuidadoso de respetar los derechos de sus
vasallos y de hacer que éstos respetasen los de la Corona, caballero que sabía manejar
la espada al servicio del derecho. Por tal motivo, él, un príncipe que solía
repetir:«Benditos, benditos los que siembran la paz», había de hacer la guerra para
arrebatar la Santa Jerusalén de las manos de los infieles y morir en la tienda de
campaña como un soldado (1270). Al leer el programa de gobierno cristiano que trazara
Santo Tomás de Aquino, no se puede olvidar que, al tiempo que Tomás enseñaba en París,
el rey de Francia se llamaba Luis IX. El teólogo tenía ante sus ojos su modelo.
Se le ha llamado "El gran
pedagogo". "El Patriarca de los niños". "El Job de la Ley de
gracia". Nació en Peralta de la Sal, pequeña villa aragonesa, el 31 de julio de
1556, en los albores del reinado de Felipe II.
Nació en Pereiro-Verín
(Ourense, España)en el año 1591. Entró en la Orden de los padres Predicadores y, ya
sacerdote, fue escogido para formar parte de los misioneros que la Orden enviaba a las
Indias. Primero en Méjico, después en las islas Filipinas, trabajó, a lo largo de seis
años, por el honor de Dios. Movido por el celo misionero y con la venia de los
superiores, viajó al Japón, disfrazado de mercader, pues en aquel tiempo se perseguía
cruelmente a los cristianos. Sin temor a los peligros, no dudó en llevarles el consuelo a
los presos y ayuda a los enfermos de mal gafo, hasta que fue delatado y preso. Estuvo en
la cárcel 14 meses en Nagasaki y Omura. En Socabata, con otros cuatro compañeros,
sufrió el martirio por el nombre de Cristo, siendo quemado el 25 de agosto del año 1624.
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San
Ginés es el actor del Reino de los Cielos, el cómico de la bienaventuranza eterna, pero,
a decir verdad, ha dejado muy pocas pistas tras de sí, y casi carece de corporeidad
histórica. Por eso todo lo suyo tiene que ponerse entre interrogantes, que satisfarán a
los escrupulosos de lo verosímil y de lo perfectamente documentado, cuyo número, como el
de los necios, no es imprescindible engrosar.![]()