24 DE AGOSTO
SAN BARTOLOME SIGLO I
San Bartolomé es uno de
los Doce. En las relaciones del elenco apostólico, los Evangelios lo nombran detrás de
Felipe (Mc. 3,18). De ahí que se haya pensado que se le podía identificar con Natanael,
a quien Felipe llevó hasta Jesús, luego de haber encontrado él mismo al Maestro galileo
en la ribera del jordán (Jn 1, 45). Bartolomé pertenecería, según eso, como Felipe, al
grupo de los llamados en primer lugar: Juan, Andrés y Pedro. Sería, como ellos, de
Betsaida, y asimismo, al igual que ellos, pescador del lago de Genesaret. La liturgia
acepta semejante identificación. En el Evangelio se lee el relato del encuentro de Jesús
y Natanael, después de haber suplicado a Dios en la colecta que «fortifique en nosotros
aquella fe con la que San Bartolomé se entregó sinceramente a Cristo», alusión
evidente a la expresión de Jesús: «He aquí un verdadero israelita, un hombre que no
sabe mentir». La escena permite adivinar en Natanael a un hombre recto y espontáneo,
presto a entregarse sin reservas al quedar deslumbrado por Aquel que, tan sólo unos
instantes antes, le era aún desconocido. Nada sabemos con certeza sobre la actividad
apostólica de Bartolomé después de Pentecostés.
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SANTA JUANA ANTIDA THOURET 1765-1926
Es santo mostrarse modesto acerca
de nuestros logros, pero un exceso de modestia puede ser un fallo tan grande como muy
poca. Cuando Santa Juana Antida Thouret fue preguntada por la encargada de las novicias
del convento al que se unía lo que podía hacer, Santa Juana dijo: «Nada.» La encargada
de las novicias replicó: «Siempre estás diciendo que no puedes hacer nada; debes decir
que puedes hacerlo todo, pues haces bien todo lo que se te encomienda. »
Como se trata de un santa, es probable que Juana Antida Thouret estuviera siendo honesta
al no alegar ningún talento especial, pero a veces puede suceder que si no nos damos
crédito a nosotros mismos no sea porque creamos que no merecemos alabanza alguna, sino
porque estemos secretamente anhelando elogios. Aunque no haya nada de malo en querer oír
que hemos hecho un buen trabajo, presentarnos de tal manera que podamos parecer humildes
al tiempo que somos alabados resulta engañoso. Es mucho mejor aceptar sinceramente la
alabanza original con un «gracias» simple y sincero, que practicar la falsa modestia
bajo el disfraz del autodesprecio.
Aunque necesitemos concedernos crédito por nuestras capacidades, necesitamos también
reconocer nuestros fallos. Cuando adoptamos un punto de vista negativo de nuestros
talentos y capacidades, destruimos nuestro sentido de autoestima. Podemos también ser
culpables de una sobrestima. Si constantemente estamos alardeando, corremos el riesgo de
volvernos egocéntricos y egoístas. Los santos nos recuerdan hacer nuestras tareas lo
mejor que sepamos y dejar que los cumplidos y las críticas sigan su camino.
OTROS SANTOS: Ntra. Sra. Salud de los Enfermos; Jorge Limniota, monje, Tación, mártires; Tolomeo, Román, Audoneo, obispos; Aurea, virgen; Eutiquio, discípulo de San Juan Apóstol; Patricio, abad; Emilia Vialar fundadora.
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