20 DE AGOSTO
SAN BERNARDO 1090-1153
La
figura de San Bernardo emerge sobre el ambiente de su tiempo, imponiéndose tanto a los
papas y grandes de este mundo como a las multitudes, a las que subyugaba. «Inflamado por
el celo de la casa de Dios», fue, al igual que Juan Bautista, «lámpara ardiente y
luminosa en medio de la Iglesia». El joven señor de Fontaines-lez-Dijon que, a sus
veintidós años, llamaba a las puertas del Císter, pertenecía a la raza de los
buscadores de Dios: lo había abandonado todo por seguir a Cristo bajo la regla de San
Benito. Promovido enseguida a abad de Claraval (1115), se convertiría a su vez en un
incomparable guía para enseñar a «crecer en el amor del Verbo encarnado». A pesar de
sus ansias de soledad, en la que poder consagrarse a la oración y a la penitencia, se vio
siempre impelido por el Señor a unirse a los hombres, a recorrer los caminos de Francia,
Alemania e Italia hablándoles de paz y unidad y tratando de conquistarlos para la Cruzada
(Vezclay, 1146). Era el amor el que le impulsaba hacia los hombres. Si llevó a cabo
alguna obra entre los mejor dispuestos, fue ante todo la de conducirlos junto consigo
mismo hacia esa soledad en la que su cántico de amor subía hasta Dios con la misma
intensidad con que lo haría un día el de Juan de la Cruz: «Cuando Dios ama, no quiere
más que una cosa: ser amado; y no ama sino para que uno le ame a él, sabiendo que el
amor convertirá en bienaventurados a cuantos le amen.OTROS SANTOS: Filiberto, abad; Samuel, profeta; Porfirio, Lucio, Máximo, Manecio, mártires.
![]()