18 DE AGOSTO

SANTA ELENA 303

elenan.jpg (17176 bytes)La fama espiritual de Santa Elena reside en el hecho de que se cree que descubrió la cruz de Jesús, pero podría ser la patrona de las primeras mujeres de las que se divorciaron sus esposos para casarse con mujeres más atractivas.
Nació Elena en una pobre casita de Deprano, en Nicomedia. Su juventud ciertamente que no fue entre flores y agasajos, ya que se veía obligada a limpiar la casa y a hacer la comida para sus padres y hermanos.
Elena era pagana, como paganos eran sus padres, pero adornaban su alma un cúmulo de virtudes que la predisponían a recibir cuando llegase la hora la gracia del Evangelio. Ella veía con ojos horripilantes aquellas persecuciones tan sangrientas contra los cristianos solamente por no pertenecer a la religión romana. Eran buenos, sencillos, trabajadores, honrados, no se metían con nadie.
Cuando ya tenía unos veinte años se casó con el  general Constancio Cloro, que era de familia noble y muy querido del Emperador Maximino.  Fruto de aquel matrimonio nacía el 27 de febrero del 274 en Naissus--Dardania--, el futuro y gran general y Emperador Constantino. Todo iba bien hasta que el
1 de marzo de 293 hubo un gran cambio en la vida de Elena: Diocleciano y Maximino nombran como Césares de sus respectivos reinos a Galerio y a Constancio. A éste le obligan que para ello debe repudiar a Elena y casarse con la hijastra de Maximino. Como el poder y la arrogancia no tienen límites, esto hace Constancio. La pobre Elena queda sin amparo ya que hasta su mismo hijo, lo que más amaba en su vida, se lo lleva su padre para que le siga en las correrías militares.
La vida de Elena durante este tiempo es de meditación, de vida ejemplar y de obras de caridad aunque todavía no conoce la religión de Cristo.
El 25 de julio del 306 muere Constancio Cloro. Le acompaña su hijo Constantino. Eusebio de Cesarea cuenta el milagroso evento: Durante la batalla de Saxa Rubra, al atardecer, vio Constantino como una especie de "Lábaro", en el que había pintada una cruz de la que salían rayos de luz y un letrero que decía: "Con esta señal vencerás". Este portento lo vio todo el ejército junto con su general. Por la noche en sueños se le aparece a Constantino el mismo prodigio. Manda hacer este estandarte como se le había indicado. Da comienzo la batalla. Va a la cabeza el lábaro milagroso y... la victoria del 28 de octubre del 312 fue un hecho. Sobre el puente Milvio queda derrotado Majencio y entra como único emperador de Roma Constantino.
Santa Elena quizá cuando esto sucede ya era cristiana. Ella fue asimilando poco a poco las sublimidades de la fe cristiana y se abrazó de lleno a ellas y por ellas luchó con denuedo toda su vida. Su hijo,  a quien se debe el célebre Edicto de Milán del 313, por el que se permitía la religión cristiana, parece que sólo recibió el bautismo a la hora de la muerte.

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BEATO NICOLAS FACTOR, religioso + 1583

nicolasfactorn.jpg (10943 bytes)El Beato Nicolás Factor nació en Valencia el año 1520, siglo en el que florecieron en España personalidades tan egregias, concretamente Santos que podíamos llamar de primera magnitud. Santa Teresa nació cinco años antes.
Nicolás entra muy joven en la Orden franciscana y en 1544 es ordenado sacerdote. Ya desde muy joven se le vio como una réplica afortunada de San Francisco de Asís. Como cuando iba a la escuela de niño, que vio un leproso a la puerta de la parroquia de San Martín y, arrebatado por un impulso superior, se arrodilló ante él y le besó pies y manos.
Llevaba una vida de suma austeridad. Duras disciplinas tres veces al día, comida diaria a pan y agua con raras excepciones, caminar descalzo, dormir brevemente en dura tabla, todo ello unido a un atento servicio, a una gran comprensión, a una suavidad y dulzura para sus hermanos.
Viendo sus Superiores que el mejor estímulo para los religiosos sería ponerles delante el ejemplo de fray Nicolás, le encomendaron el cuidado y regencia de varios conventos. Por humildad hubiera rehusado el cargo, pero por encima de su criterio estaba la obediencia.
Nicolás ardía en ansias apostólicas. Su predicación era sencilla, pero con palabras de fuego, de las que el Señor se servía para conseguir numerosas conversiones. Se ofreció también para ir a tierra de infieles, con deseos incontenibles de derramar toda su sangre por Jesucristo
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Disfrutaba sobre todo atendiendo a los pobres y a los enfermos. Recogía para ellos cuanto podía, y cuando no podía más, se desprendía de su capa y de su túnica, como sucedió una vez en Játiva. Nadie marchó defraudado de su presencia. En tiempos de hambre y de peste se multiplicaba.
A los enfermos les trataba como una madre. En los pobres llagados le parecía ver a Jesucristo y les besaba pies y manos. Algunos le trataban de exagerado, pero pronto se rendían ante tanta ternura y generosidad.
Se ha dicho que el cristiano es un "philocalós", un enamorado de la belleza El Beato Nicolás, que llegaba a las extremosidades antedichas en penitencia y austeridad, era a la vez gran amante de la belleza. Y a través de la belleza creada ascendía a la Belleza Increada. Se extasiaba ante la creación, tenía un fino sentido musical, componía versos y-manejaba con maestría los pinceles. Escribió un breve tratado Las tres vías.
Su agradable trato le facilitaba el cultivo de la amistad. Tenía muchos amigos. El más entrañable fue el dominico San Luis Beltrán. El dominico y el franciscano -la luz y el fuego, la ciencia y la sencillez - se completaban y se estimulaban. Nicolás sostenía a Luis y Luis apoyaba a Nicolás, según las necesidades, según la noche oscura de cada uno.
Estaba tan abismado en Dios que con suma facilidad entraba en éxtasis. Mientras tenía lugar uno de sus éxtasis, pasando por Tarragona, el arzobispo de la ciudad llamó a un pintor para que lo pintase en aquella actitud. Aparece el Beato con el semblante encendido, engolfado en Dios.
Era devotísimo de la Santísima Trinidad, de la Santísima Eucaristía, de la Pasión del Señor, de la Virgen María. Estimaba tanto su fe que escribió una profesión de fe con su propia sangre. Esto le aliviaba en sus momentos de turbación y dudas, como cuando se fue al convento recoleto de Onda, luego a los capuchinos de Barcelona, para terminar volviendo a su convento de Valencia. Allí le sorprendió la muerte el 23 de diciembre de 1583. Se había ido al cielo a celebrar la Navidad.

OTROS SANTOS: Agapito, Juan, presbíteros; Crispo, Hermas, Patricio, Serapión, Lauro, Floro, León, mártires; Patricio, Fermin, obispos; Beato Manés de Guzmán, presbítero;

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