16 DE AGOSTO

SAN ESTEBAN DE HUNGRIA SIGLO X

estebanhungrian.jpg (26270 bytes)Esteban, nacido hacia el 970 ó 975, fue bautizado en torno al 985 por el futuro mártir San Adalberto de Praga. Al suceder el año 997 a su padre el duque de Geza, comenzó un reinado que había de durar cuarenta y dos años. Tres años después de su llegada al gobierno, el papa Silvestre II le otorgó la corona real, y Esteban fue coronado como «rey apostólico de Hungría» el día de Navidad del año 1000. «Pequeño de estatura, poseía, sin embargo, un alma grande», notó su biógrafo. Esteban dio muestras de ser un político inteligente, jefe enérgico, un soldado entusiasta y perspicaz y un soberano de una categoría muy superior a la del emperador San Enrique, con cuya a hermana Gisela se había desposado. Pero, al mismo tiempo que cimentaba el Estado con mano firme, trabajó con toda su fe de cristiano por organizar la Iglesia dentro de su reino, creando diócesis, edificando santuarios que siguen siendo los más apreciados por el pueblo húngaro: Eztergon, sede del arzobispo primado y Szekesfehérvar, donde sería enterrado «el día de la Gran Señora», como se denomina a la Asunción en Hungría (1038). En esta labor de implantación de la Iglesia, Esteban supo rodearse de valiosos colaboradores, en especial los monjes de Cluny, que habían captado inmediatamente la importancia de su plan.
Para su hijo había escrito: "La practica de la oración es la garantía de la salud del reino. No te olvides nunca de repetir: envía, Señor, tu sabiduría para que viva conmigo, y trabaje conmigo y sepa en todo tiempo lo que es grato delante de Ti. Las obras de la piedad serán la base de tu felicidad. Sé paciente. Sé fuerte. Sé humilde. Sé dulce. Sé casto. Estas son las piedras preciosas de una corona real. Sin ellas, perderás el reino de la tierra y no conseguirás tampoco aquél que no se acaba.

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SAN ROQUE 1378

roquen.jpg (30906 bytes)San Roque es una imagen pintoresca y popularísima en multitud de iglesias: con hábito de peregrino, sombrero, bastón y calabaza de agua, muestra una pierna roída por las úlceras, y a sus pies un fidelísimo perro lleva entre sus dientes el pan. El protector contra la peste, porque fue caritativo como nadie con los apestados.
Aunque nació en Montpellier por el 1290, puede decirse que era aragonés porque esta ciudad pertenecía a los dominios del rey de Aragón, Jaime II. Su padre Juan, era el gobernador de la ciudad y su madre Libera, era una dama de la más alta alcurnia y adornada de las más envidiables cualidades.
Cuando tenía doce años tuvo la pena de perder a su padre y cuando tenía veinte a su buena madre. Quedó huérfano de todos menos de Dios, repartió todos sus bienes entre los pobres para hacerse peregrino. El que vive en el bienestar se desprende de lo que proporciona holgura y comodidad para convertirse en caminante, sin mas riquezas que sus humildes ropas y su bastón, hacia lejanas casas de Dios en este mundo.
En la Toscana asolada por la peste, el peregrino se hizo
enfermero, médico y taumaturgo, consolaba, atendía y sanaba milagrosamente; su fama se extendió por toda la región, luego pasó a Roma y por fin a Plasencia, siempre cuidando a los apestados, a los que podía curar en nombre de Dios, y exponiendo su vida en medio del horror de los lazaretos.
San Roque es uno de esos santos cuya vida está tan envuelta en la leyenda que es imposible separar los hechos de la ficción. Lo único que sabemos de seguro es que cuidó de los enfermos durante un estallido de peste.

OTROS SANTOS: Tito, Diómedes, Ambrosio, mártires; Simpliciano y Eleuterio, obispos; Beato Juan de Santa Marta, presbítero y mártir; Arsacio, confesor.

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