22 DE ABRIL
SAN SOTERO, papa (+175)
Tiempos nada fáciles los que le tocaron vivir a San Sotero (166-175)
Fue el sucesor en el pontificado del Papa Aniceto muerto el año 165. Había nacido en la
Campania italiana, en Fondi y su padre se llamaba Concordio.
Durante su pontificado se extendió la Iglesia ya que él mismo ordenó a bastantes
diáconos, sacerdotes y obispos. En el terreno disciplinar dictó leyes sobre el lugar de
las mujeres en la Iglesia y, sobre todo, atajó con gran valentía las herejías que se
cernían sobre la Iglesia en aquellos tiempos iniciales del cristianismo.
En su tiempo se extendió la herejía de Montano
que propugnaba un exagerado rigorismo de costumbres.
Suponiendo cercano el fin del mundo, había que exigir a todos una sublimidad irreal:
renunciar obligadamente al matrimonio, buscar el martirio y cuidar de no caer en pecado
grave - homicidio, adulterio o apostasía -, porque según Montano la Iglesia carecía de
facultad para perdonarlos, la penitencia más rigurosa y la vida mas perfecta debían
practicarla todos los cristianos. Esta doctrina que después defenderían Tertualiano y,
sobre todo, Novaciano, fue condenada por la Iglesia en tiempos del Papa San Sotero.
Él defendió la doctrina que siempre se había
predicado y defendido en la Iglesia desde Jesucristo, que para el pecador arrepentido no
hay pecado alguno, por grande que éste sea, que no se le pueda conceder el perdón. Así
desaparecía el clima de rigorismo y pesimismo que atormentaba a los cristianos tan en
contradicción con la doctrina del evangelio que es de amor, perdón, alegría y
esperanza...
Otra característica de San Sotero fue su ardiente
caridad para con los necesitados. Él era todo para todos y quería que se viviera de
acuerdo con lo que los Hechos de los Apóstoles expresan de los primeros cristianos, que
"todo era común entre ellos" y que "todos eran un solo corazón y una sola
alma"... San Sotero pedía limosnas a las Iglesias más ricas para distribuirlas
entre las más pobres y se esforzaba "por tratar a todos con palabras y obras como un
padre trata a sus hijos". Durante su pontificado el emperador Marco Aurelio
(161-180), persiguió sañudamente a la Iglesia y durante este tiempo hubo abundantes
mártires, entre ellos el mismo Papa que parece murió mártir el 22 DE ABRIL del 175.
SAN CAYO, papa +296

San Cayo
vivió un siglo más tarde que San Sotero y a pesar de ello en la tradición cristiana han
caminado siempre unidos ambos Santos aunque nada tengan en común a no ser el haber muerto
por Cristo y el haber sido Obispos de Roma.
Su vida va entretejida de bastantes leyendas y datos poco dignos de fiar pero sabemos
cierto que sucedió en el Pontificado al Papa San Eutiquiano el año 283. La última
persecución más violenta fue la de Valeriano. Después casi todo el siglo II fue tiempo
de paz y durante él la Iglesia quedó robustecida fuertemente.
San Cayo se aprovechó de esta paz y patrocinó, sobre todo las dos escuelas célebres de
Oriente: Alejandrina y Antioquena que tantos y tan ilustres hijos produjeron. A pesar de
esta paz relativa también hubo algunos conatos de persecución y de hecho el mismo papa
San Cayo pasó temporadas oculto en las Catacumbas de San Calixto y desde allí alentaba a
los cristianos. Él, valiente, animaba a que fueran fieles a su fe en Jesucristo y que por
nada del mundo renegaran de ella. Si no estaban dispuestos a morir por Jesucristo - les
decía - que por lo menos perseveraran ocultos entregados a la oración y buenas obras.
El año 283 empezó una nueva persecución contra los cristianos decretada por Caro que,
aunque no tan sangrienta como otras anteriores, causó graves daños a la Iglesia, siendo
muchos los hombres y mujeres que derramaron generosamente su sangre por confesar a
Jesucristo.
No son claras las noticias sobre el martirio de San Cayo. Hay historiadores que afirman
que murió mártir, otros que a causa de las persecuciones y también quienes niegan que
fuera mártir. Desde el siglo IV se celebra este día. Murió el año 296.
Otros santos: Santísima
Virgen María Madre de la Compañía de Jesús; Miles, Acepsimas Mareas, Bicor,
Hugo de Grenoble, León y Teodoro, obispos; Santiago, Elimenas, Aitala, Parmenio, José y
Crisótelo, presbíteros; Azades, Abdieso, Tárbula, Mucio, Epipodio, Azadanes, Lucas
y Leónides, mártires; Apeles y Lucio, confesores; Beata María Gabriela
Sagheddu, virgen.