15 DE ABRIL
EN LA DIÓCESIS DE TUI-VIGO
LUNES DE LA 2ª SEMANA DE PASCUA
SAN PEDRO GONZÁLEZ TELMO 1190-1246
Por su nombre y apellidos completos apenas se le
reconoce, pero llamándole simplemente san Telmo en seguida se recuerda a un santo de gran
devoción entre la gente del mar, que dicen ver su figura en las ráfagas luminosas que
aparecen durante las tormentas sobre los mástiles.
Nació en la villa de Frómista, cerca de Palencia, por el año 1180 de padres muy
cristianos y de familia distinguida. Fue bautizado en la parroquia de San Martín y le
impusieron el nombre de Pedro González, aunque después será conocido por Telmo, ya que
todos los que de una u otra manera trabajan en el mar lo tomarán como Patrón y poderoso
Intercesor ante el Señor, y había que abreviar.
Hizo brillantes estudios en la universidad de Palencia y, bajo la
protección de su tío el obispo, se ordenó sacerdote para ser al cabo de poco tiempo
canónigo y deán.
Los historiadores más antiguos nos lo pintan como "mancebo gentil y
donairoso, de recio temple y muy dado a la ostentación". Éstas eran buenas
credenciales para medrar en la carrera eclesiástica que había abrazado y en cualquiera
otra que se propusiera. El mundo y el porvenir, digamos también la suerte, le
acompañaban.
Al parecer, un eclesiástico de rumbo, fastuoso y presumido hasta que un
día de Navidad, cuando formaba parte de una cabalgata entre la admiración de los
palentinos, su caballo resbaló en la nieve, y él, envuelto en sus galanos arreos, acabó
en el fango en medio de la rechifla general.
Este episodio de vanidades humilladas, en el que la arrogancia y su lujo tienen una
especie de camino de Damasco, le hizo reflexionar, ingresó en un convento de dominicos y,
una vez convertido en el más humilde de los frailes, fue por obediencia un gran
predicador itinerante de su orden.
El rey Fernando III el Santo lo lleva como capellán castrense hasta Córdoba, durante
tres años.
Predica en Castilla y León. Siendo prior del convento de Guimaraes en
Portugal recibe como dominico a San Gonzalo de Amarante. Desde Asturias a Aragón y
Galicia el pueblo acoge su apostolado, lo mismo en las rías gallegas, frente a una
violenta tempestad, que en las orillas fluviales de la Ramallosa y Rivadavia.
Al fin se asentó en Tui, donde murió agotado y lleno de méritos el 15 DE ABRIL
de 1246, lunes de la segunda semana de Pascua, cuando intentaba peregrinar a la tumba del
Apóstol Santiago en Compostela.
Su tumba en la catedral
de Tui obró infinitos milagros, y en la memoria popular este gran taumaturgo se permite
aún la ostentación eléctrica de los resplandores con los que el santo se hace presente
cuando corren peligro los que navegan.
Es patrono de la ciudad de Tui y de la Diócesis de Tui-Vigo, en donde se celebra su
fiesta el lunes de la segunda semana de pascua.
Otros santos: Basilias, Flavia, Domitila, Marón, Eutiques , Victorino
Máximo, Olimpiades, Anastasia, Eutiquio, Crescente, Teodoro y Pausilipo, mártires;
Ruedano, Ortario y Leopoldo, confesores.