13 DE ABRIL

SAN HERMENEGILDO, mártir +586

hermenegildo2.jpg (7764 bytes)Para los colegiales españoles de tiempo atrás, de antes del bachillerato socialista, era una estampa ejemplar y dramática, el príncipe mártir cuya muerte fructificó en seguida en la conversión de los reyes visigodos al catolicismo.
Parece que la historia tiene que matizar la cuestión, y sería imperdonablemente ingenuo descartar móviles personales y políticos en este crimen del que sabemos poco, y en el que interviene una familia entera movida por convicciones y pasiones que al cabo de los siglos es tan difícil desentrañar.
El año 567, muerto el rey Atanagildo eligen para sucederle a dos hermanos: Liuva y Leovigildo. Seis años después queda solamente Leovigildo. Estaba casado con Teodosia hermana de los santos ilustres Isidoro y Leandro. Aunque era arriano, a sus dos hijos, Hermenegildo y Recaredo, los envió a Sevilla para que recibieran una digna educación en una ya famosa escuela que había instituido en aquella ciudad su cuñado San Leandro. Hermenegildo y Recaredo estaban bautizados en la herejía arriana, pero, aun sin pretenderlo, iban asimilando la doctrina católica que veían practicar a sus tíos y algunos de sus compañeros.
Al morir Teodosia, Leovigildo volvió a contraer matrimonio con Gosvinda que en nada se parecía a Teodosia, no sólo en su fe, que era una fanática arriana, sino en su prepotencia, despotismo y que tanto mal ocasionaron en el corazón de Leovigildo, su esposo.
El año 579 se celebraba una suntuosa boda entre Hermenegildo y la princesa y bellísima niña de doce años, Ingunda, nieta de Gosvinda. Todo parecía presagiar un encantador porvenir pero pronto se vio que la reina Gosvinda sería la ruina de aquella familia. Quería mandar en su nieta y esposa de su hijastro Hermenegildo. Intentaba dominarla y sobre todo convertirla a su religión arriana. Ingunda era católica fervorosa.
Para que el mal no se extendiera Leovigildo entregó a su hijo Hermenegildo el gobierno de Sevilla y a esta bella ciudad vino a vivir nuestro santo con su esposa Ingunda. Fueron estos unos años maravillosos en los que Ingunda fue catequizando poco a poco a su esposo hasta que éste dio el paso definitivo y abjuró de todos los errores del arrianismo. Cuando llegó la noticia a Toledo, donde moraba Leovigildo, montó en cólera, y, sobre todo Gosvinda juró que ella acabaría con su nieta y con su hijastro. Fue una conversión sonada. Hermenegildo hasta hizo acuñar una moneda en la que mandó inscribir: "Haereticum hominen devita: Apártate del hereje".
Leovigildo organizó un ejército y se dirigió para atacar a su propio hijo. Este pidió ayuda a otros monarcas y poderosos para defenderse de su padre. Hermenegildo, después de dos años de asediada Sevilla, se acogió al asilo de una Iglesia pues pensó: "Así evito que mi padre derrame la sangre de su hijo, que yo haga daño a quien me dio el ser". Leovigildo tramó una trampa para hacerse con Hermenegildo. A su hijo Recaredo le encomendó que quería entrevistarse con él y que nada malo le pasaría si pedía perdón a su padre. Creyó en estas buenas palabras Hermenegildo, y fue encarcelado y llevado de una a otra parte hasta ir a parar a la cárcel de Tarragona. Aquí pasa terribles pruebas pero él saca fuerzas de la oración y vida de penitencia a las que se entrega por completo.
Un día recibe la visita de su padre quien le hace toda clase de lisonjeras promesas si vuelve al arrianismo. Él le desecha con valentía. Un ángel se le aparece y le confirma a la vez que le da la Comunión por la que tanto ansiaba Hermenegildo. El ángel a la vez le dice estas consoladoras palabras: Has hecho bien, Hermenegildo. Sigue siendo fiel a tu Señor Jesucristo. Si perseveras en la fe que profesas, siempre recibirás ayuda de la gracia. . . " .
Un obispo arriano intenta convertirlo y le lleva la comunión, pero Hermenegildo le desprecia ordenándole que salga de la cárcel, pues no necesita sus servicios. El 13 DE ABRIL del año 586 el soldado Sisberto, por orden de Leovigildo, entra en la cárcel y de un hachazo cortó la cabeza de San Hermenegildo. Esta sangre producirá copioso fruto ya que poco después su hermano Recaredo se convierte y con él toda España a la religión católica.
Mil años después   sería canonizado por Sixto V, y Góngora apela a toda la fastuosidad de su lenguaje para describir la gloria celestial del mártir: «En tanto que tú alcanzas / ver a Dios, vestir luz. pisar estrellas».

SAN MARTÍN I, papa y mártir +656

martin1papan.jpg (14324 bytes)De Todi, servía a la Iglesia en Roma como Diácono. Designado Papa el año 649, reúne un Concilio en Letrán.; y condena la herejía favorecida en Bizancio por el Emperador romano de Oriente. Constancio II. Se llamaba monotelismo, por negar la voluntad humana en Cristo atribuyéndole solamente la divina.
El emperador reaccionó de modo brutal,  acusó al papa de complicidad en una revuelta política, y ordenó su arresto y conducción a Constantinopla (653). Durante el viaje, y más tarde en tarde en la prisión, hubo de sufrir el pontífice malos tratos sin cuento. Después de haber sido condenado a muerte y públicamente degradado en presencia del emperador, o éste no se atrevió a hacer ejecutar la sentencia. El papa fue deportado a Crimea, en donde soportó en silencio sufrimientos y humillaciones; en particular, hubo de pasar por el rápido olvido del clero romano que en oposición a sus deseos, no esperó a su muerte para designarle un sucesor. Martín murió de miseria en Cherson (Sebastopol) el 13 DE ABRIL del 656. También la Iglesia bizantina honra en este mismo día al último de los papas mártires.
Al coincidir su día con el de los Santos Cornelio y Cipriano, quedó su conmemoración universal el 13 de abril, fecha ya acostumbrada en la liturgia bizantina.

Otros santos: Carpo y Urso, obispos: Pápilo, doctor; Agatónica, Agatodoro, Máximo, Dadio y  Quintiliano, mártires.