10 DE ABRIL
SAN MACARIO, obispo + 1012
Dice
el Martirologio Romano, "En Antioquía San Macario, célebre por
sus milagros y virtudes".
«Se
apoyó en mí la mano del Señor», dice el profeta como si todo el universo pesara
terriblemente sobre sus hombros, y Ezequiel, un sacerdote que está en el exilio de
Babilonia, se ve empujado a pronunciar las palabras de ira y esperanza que Dios pone en
sus labios. No ha de importarle «que te escuchen o que no te escuchen», de vez en cuando
incluso se le condena al mutismo, y luego se vuelve a oír su voz áspera que habla del
misterio.
Es
el nombre que los evangelios apócrifos dan al Buen Ladrón, crucificado a la derecha de
Jesús en el Gólgota; antes de morir, y en la agonía Cristo no deja de asediar los
corazones hasta el último instante, y convierte a un moribundo de buena voluntad que
tiene muy cerca (poco después se convertirá Longinos, el de la lanzada).
Vic, que fue tradicionalmente la más
levítica de las ciudades catalanas, "la ciudad de los santos" como se la
llamó, fue cuna de Miguel Argemir, hijo de un notario, educado en un ambiente de gran
piedad.