5 DE DICIEMBRE
SAN SABAS (439-532)
Mar-Saba, en el desierto de Judea que separa Jerusalén del Mar Muerto, es uno de
los monasterios todavía ocupados más antiguos del mundo, ya que se fundó hacia el año
478. Reliquia de los primeros siglos de la Iglesia, su bárbara tosquedad armoniza con la
aspereza y la desolación de un paisaje inhumano.
En sus orígenes, Mar-Saba fue
la obra de un extranjero un capadocio, de Asia Menor, que, muy joven aún, decidió
quedarse en Palestina para hacer vida ascética y solitaria. Más adelante se convirtió
en el maestro y modelo de los eremitas de la región, y el nombre de Sabas fue el más
venerado e ilustre de aquellas tierras.
La suya es una historia impresionante de larguísimos años de penitencia, ejemplo,
dirección espiritual y, ya famoso, en su vejez, de lucha por la ortodoxia amenazada por
los herejes. Al dominio de sí mismo y a la renuncia al mundo se unió así, en los
tiempos finales, la intransigencia heroica y batalladora por la fe.
Pero extraigamos de esta prodigiosa vida el episodio magnífico de su última estancia en
Constantinopla, ya nonagenario, con la pretensión de que le recibiera el gran emperador
Justiniano, para urgirle que defendiera al cristianismo en toda su pureza. En la pompa del
palacio, ante el Basileus comparece la sombra macerada y ardiente del eremita.
El emperador le escucha, atiende sus razones y antes de que se vaya quiere darle dinero,
que Sabas, como era de esperar, rechaza, porque dice no necesitarlo. Entonces Justiniano
pide su bendición, que desciende sobre la cabeza imperial con el añadido de una propina
profética que le anuncia conquistas en África, Italia y España. Como quien regala un
sueño de poder efímero, mientras él vuelve a su caverna para esperar la muerte.
Otros Santos:
Basso, Dalmacio, Pelino, Nlcesio, Juan. Gerardo, obispos;
Cristina, Baso, Dalmacio, Mauro, Pelino, Anastasio, Julio, Félix, Grato, Potamia, Crispín,
Crisplna, mártires; Beatos Felipe Rinaldi y Bartolomé Fanti,
presbíteros.
