Al menos
desde el siglo VI, la Iglesia ha honrado durante los días de la Natividad del Señor a
aquellos que reciben en Oriente el nombre de los Niños Ejecutados y en Occidente el de
los Santos Inocentes. Al hacer esto rememora que fueron condenados a muerte "por
Cristo", en lugar de Aquel a quien la liturgia llama «el Cordero inocente». Los
Niños de Belén constituyen las primicias de los redimidos: aun cuando «carecían del
uso de la palabra para confesar a Cristo», con todo, «fueron coronados de gloria en
virtud del misterio de la Navidad». Por medio de ellos, la Cruz se emplazó junto al
pesebre, su muerte es una profecía de la redención. Es menester añadir , que el hecho de
honrar a estos niños como mártires da luz sobre la naturaleza misma del martirio, que
es, ante todo, un don gratuito del Señor, al igual que el bautismo.
Otros Santos: Domna, Ágape, Teófila, vírgenes y mártires; Eutiquio, Domiciano, Indes, Castor, Víctor, Rogaciano, Troadio, Cesáreo, mártires; Domnión, presbítero; Antonio, monje; Teodoro, abad.
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