Juan
Wacienga nació en Kety, cerca de Cracovia, en 1390. En 1413, se inscribió en la
universidad de esta última ciudad, fundada poco antes, pero ya famosa. Allí discurría
su vida entera. Después de ser estudiante, pasó a actuar como profesor de letras decano
de la facultad de filosofía (1432) y, más tarde, profesor de teología (1443). Entre
tanto, fue párroco de Olkus, parroquia próxima a Cracovia, que dependía del capítulo
colegial de San Florián, al que se había asociado Juan. Como profesor, resplandeció por
su saber, pero más aún por su amor hacia los pobres y por su espíritu de penitencia.
Eran tiempos difíciles, por la guerra hussita que asolaba Polonia. Juan supo compadecerse
en todo momento de la miseria y defender la fe respetando al contrario. Consciente del
valor redentor que poseen las peregrinaciones, hizo mendigando el camino hasta Jerusalén
para venerar el sepulcro de Cristo, y acudió por cuatro veces a Roma a las tumbas de
Pedro y Pablo. Murió a los sesenta y tres años, la víspera de Navidad de 1473.
Otros Santos: Servulo, confesor; Vintila, anacoreta; Victoria, virgen y mártir; Migdonio, Mardonio, Antimo, Teódulo, Saturnino, Euporo, Gelasio, Zético, Euniciano, Cleómenes. Agatópodo, Basílides, Evaristo, mártires.
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