SANTIAGO APÓSTOL, PATRÓN DE ESPAÑA

Las fiestas de los santos, proponen ejemplos oportunos a la imitación de los fieles». A esta función de ejemplaridad ha querido unir siempre la Iglesia el reconocimiento de la intercesión de los santos en favor de sus hermanos los hombres. Este es el motivo por el que, desde siempre, ha aceptado y fomentado gustosa la designación de determinados santos como patronos para los diversos pueblos.
La liturgia de la misa de Santiago, Patrono de España, no hace sino corroborar esta misma idea, Santiago, que "bebió el cáliz del Señor y se hizo amigo de Dios" , fue siempre, junto con su hermano Juan y con Pedro, uno de los apóstoles que gozó de las mayores intimidades de Jesús; y, si bien su acción en el evangelio no adquiere el relieve de la de los otros dos predilectos fue quien primero selló con su propia sangre la entrega al Señor y a la predicación de su doctrina. Esta misma acción tras su muerte, es reconocida por nosotros en favor de "los pueblos de España" precisamente como respuesta a su elección como Patrono. Pero, al mismo tiempo que reconocemos gustosos su acción en el pasado, pedimos de cara al futuro que, así como él mantuvo su entrega plena a Jesús hasta el sacrificio de su propia vida, así también «por el patrocinio de Santiago, España se mantenga fiel a Cristo hasta el final de los tiempos".

LITURGIA DE LA PALABRA

La escena que nos narra el evangelio resulta doblemente conmovedora, por la petición atrevida de la madre de los Zebedeos en favor de sus hijos y por la respuesta decidida de éstos ante el requerimiento de Jesús sobre su capacidad de beber el cáliz del Señor. "Lo somos", responden Juan y Santiago. Y, como nos dice la primera lectura, poco tiempo transcurrirá hasta que Santiago certifique con su propia oblación la veracidad de esa respuesta. Es que el cristiano, como recuerda San Pablo en la epístola, ha de entender que la forma más válida de agradecer al Señor su llamamiento es vaciarse en el testimonio de su doctrina, pues "cuantos más reciban la gracia, mayor será el agradecimiento".

LECTURA DEL LIBRO DE LOS HECHOS DE LOS APÓSTOLES. 4, 33.5, 12.27B-33.12,

En aquellos días, los Apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor con mucho valor y hacían muchos signos y prodigios en medio del pueblo. Los trajeron y los condujeron a presencia del Consejo y el sumo sacerdote los interrogó: «¿No os habíamos prohibido formalmente enseñar en nombre de ése? En cambio, habéis llenado Jerusalén con vuestra enseñanza y queréis hacernos responsables de la sangre de ese hombre.» Pedro y los Apóstoles replicaron: «Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres.» «El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús a quien vosotros matasteis colgándolo de un madero.» «La diestra de Dios lo exaltó haciéndolo jefe y salvador, para otorgar a Israel la conversión con el perdón de los pecados » "Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo, que Dios da a los que le obedecen.».
Ellos, al oír esto, se consumían de rabia y trataban de matarlos y el rey Herodes hizo decapitar a Santiago, hermano de Juan.

SALMO RESPONSORIAL 66

R/ Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben.

El Señor tenga piedad y nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros,
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación.

Que canten de alegría las naciones
porque riges el mundo con justicia,
riges los pueblos con rectitud,
y gobiernas las naciones de la tierra.

La tierra ha dado su fruto,
nos bendice el Señor nuestro Dios.
Que Dios nos bendiga; que le teman
hasta los confines del orbe.

LECTURA DE LA 2ª CARTA DEL APÓSTOL S. PABLO A LOS CORINTIOS 4, 7-15

Hermanos: Este tesoro lo llevamos en vasijas de barro, para que se vea que una fuerza tan extraordinaria es de Dios y no proviene de nosotros. Nos aprietan por todos lados, pero no nos aplastan, estamos apurados pero no desesperados; acosados, pero no abandonados, nos derriban, pero no nos rematan; en toda ocasión y por todas partes llevamos en el cuerpo la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo. Mientras vivimos, continuamente nos están entregando a la muerte, por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal. Así la muerte está actuando en nosotros, y la vida en vosotros. Teniendo el mismo espíritu de fe, según lo que está escrito: «Creí, por eso hablé» también nosotros creemos y por eso hablamos sabiendo que quien resucitó al Señor Jesús, también con Jesús nos resucitará y nos hará estar con vosotros. Todo es para vuestro bien. Cuantos más reciban la gracia, mayor será el agradecimiento, liara gloria de Dios.

ALELUYA

Astro brillante de España, Apóstol Santiago,
tu cuerpo descansa en la paz
tu gloria pervive entre nosotros

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO 20, 20-28

zebedeosx.jpg (6157 bytes) En aquel tiempo, se acercó a Jesús la madre de los Zebedeos con sus hijos y se postró para hacerle una petición. El le preguntó: «¿Qué deseas?» Ella contestó: «Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda.» Pero Jesús replicó: «No sabéis lo que pedís. ¿Sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber?» Contestaron: «Lo somos.» El les dijo: "Mi cáliz lo beberéis; pero el puesto a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre." Los otros diez que lo habían oído se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús, reuniéndolos, les dijo: «Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen.
No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo. Igual que el Hijo del Hombre no ha venido para que le sirvan, sino para dar su vida en rescate por muchos.»

El Apóstol Santiago

santiagox.jpg (16045 bytes)Ha querido la leyenda posterior que, antes de ser martirizado en su tierra, Santiago viniera a España a traer el evangelio. Difícil le fue al principio con estos paganos ; pero animado por la misma Virgen María, que se le apareció en un pilar, sembró la semilla del Evangelio en esta bendita tierra. Después volvió a Jerusalén, y allí, Herodes Agripa, le hizo cortar la cabeza.
Sus amigos recogieron su cadáver y lo trajeron piadosamente a Galicia. Allí lo sepultaron con gran veneración.
Siglos más tarde, por la Edad Media, miles de peregrinos penitentes, siguiendo el camino marcado en el cielo, acudían desde cualquier punto de Europa a visitar la tumba y llorar, arrepentidos, los pecados.