Domingo de los ministerios
El evangelio narra hoy las palabras que Jesús dirigió a discípulos la tarde del jueves santo. Pero, al oírle declarar "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida", creemos escuchar al Resucitado de Pascua. Las otras dos lecturas nos presentan una enseñanza capital sobre la Iglesia: la Iglesia es el pueblo de Dios, cuyos miembros componen un «sacerdocio real». Existen, no obstante, en la Iglesia diversos ministerios para el servicio de la comunidad. La delegación del más importante de esos ministerios tiene lugar por la imposición de las manos.
LECTURA DEL LIBRO DE LOS HECHOS DE LOS APÓSTOLES 6. 1-7
Escogieron a siete hombres llenos de Espíritu Santo
En aquellos días, al crecer el número de
los discípulos los de lengua griega se quejaron contra los de lengua hebrea, diciendo que
en el suministro diario no atendían a sus viudas. Los apóstoles convocaron al grupo de
los discípulos y les dijeron: No nos parece bien descuidar la Palabra de Dios para
ocuparnos de la administración. Por tanto, hermanos, escoged a siete de vosotros, hombres
de buena familia, llenos de espíritu de sabiduría, y los encargaremos de esta tarea;
nosotros nos dedicaremos a la oración y al servicio de la palabra. La propuesta les
pareció bien a todos y eligieron a Esteban, hambre lleno de fe y de Espíritu Santo, a
Felipe, Prócoro, Nicanor, Simón, Parmenas y Nicolás, prosélito de Antioquía. Se los
presentaron a los apóstoles y ellos les impusieron las manos orando. La Palabra de Dios
iba cundiendo y en Jerusalén crecía mucho el número de discípulos; incluso muchos
sacerdotes aceptaban la fe.
SALMO RESPONSORIAL 32
R/ ¿ Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti. (o, Aleluya.)
Aclamad, justos, al Señor,
que merece la alabanza de los buenos;
dad gracias al Señor con la cítara,
tocad en su honor el arpa de diez cuerdas.
La palabra del Señor es sincera
y todas sus acciones son leales;
él ama la justicia y el derecho,
y su misericordia llena la tierra.
Los ojos del Señor están puestos en sus fieles,
en los que esperan en su misericordia
para librar sus vidas de la muerte
y reanimarlos en tiempo de hambre.
LECTURA DE LA PRIMERA CARTA DEL APÓSTOL SAN PEDRO 2, 4-9
Vosotros sois una raza elegida, un sacerdocio real
Queridos hermanos: Acercándose al Señor,
la piedra viva desechada por los hombres, pero escogida y preciosa ante Dios, también
vosotros, como piedras vivas. entráis en la construcción del templo del Espíritu
formando un sacerdocio sagrado para ofrecer sacrificios espirituales que Dios acepta por
Jesucristo. Dice la Escritura: "Yo coloco en Sión una piedra angular, escogida y
preciosa; el que crea en ella no quedará defraudado". Para vosotros los creyentes es
de gran precio, pero para los incrédulos es la piedra que desecharon los constructores;
ésta se ha convertido en piedra angular, en piedra de tropezar y en roca de estrellarse.
Y ellos tropiezan al no creer en la palabra: ése es su destino. Vosotros, en cambio, sois
una raza elegida, un sacerdocio real, una nación consagrada, un pueblo adquirido por Dios
para proclamar las hazañas del que nos llamo a salir de la tiniebla y a entrar en su luz
maravillosa.
EVANGELIO
Aleluya. aleluya. Jn 14, 5
Yo soy el camino y la verdad y la vida
--dice el Señor.
Nadie va al Padre, sino por mí. Aleluya.
Lectura del santo Evangelio según San Juan 14, 1-12
Yo soy el camino y la verdad y la vida
En aquel tiempo dijo Jesús a sus
discípulos: «No perdáis la calma, creed en Dios y creed también en mí. En la casa de
mi Padre hay muchas estancias; si no, os lo habría dicho, y me voy a prepararos sitio.
Cuando vaya y os prepare sitio volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo
estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino.» Tomás le dice:
"Señor, no sabemos a dónde vas. ¿Cómo podemos saber el camino?". Jesús le
responde: «Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí. Si me
conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre. Ahora lo conocéis y lo habéis
visto.» Felipe le dice: "Señor, muéstranos al Padre y nos basta". Jesús le
replica: «Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto
a mí ha visto al Padre.
¿Cómo dices tú: «Muéstranos al Padre»?. No crees que yo estoy en el Padre y el
Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en
mí, él mismo hace las obras. Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre en mí. Sino creed
a las obras. Os lo aseguro: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago,
y aun mayores. Porque yo me voy al Padre.»
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"Caminante, no hay camino; se hace camino
al andar". Todo el mundo repite este verso de Machado. Pero hoy podemos decir que
esas palabras del gran poeta fallan por alguna parte. Porque camino, haberlo haylo.
Se quiere señalar con esos versos que en la vida hay que improvisar sendas, que no hay
que pararse, que hace falta la imaginación. Pero no es verdad que no hay camino, porque
Jesús es el camino. En ese sentido, vivimos más seguros de lo que afirma el poeta. Y
sólo hace falta seguir a Jesús para llegar a la meta.
Los amigos de Jesús andaban ansiosos, como si no hubiera senda. Entonces él les para y
les dice tranquilo: "No perdáis la calma. Yo soy el camino, la verdad y la
vida".
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