DOMINGO
4º DE PASCUA
La
parábola del Buen Pastor, que leemos en el evangelio, adquiere un relieve
particular durante estas semanas en las que recordamos el combate de Jesús -
que tiene poder para entregar su vida y para recuperarla - derramó su sangre
por sus ovejas. Él, que venció a la muerte, es Aquel en cuyo nombre Pedro pudo
hacer caminar al mendigo paralítico y el que nos da acceso a la intimidad de
Dios, hoy en la fe y mañana cara a cara, "cuando le veremos tal cual
es."
Antífona
de Entrada
La misericordia del Señor llena la tierra, la palabra del Señor hizo el cielo.
Aleluya.
Se dice «Gloria».
Oración Colecta
Oremos:
Dios todopoderoso y
eterno que has dado a tu iglesia el gozo inmenso de la resurrección de
Jesucristo; concédenos también la alegría eterna del Reino
de tus elegidos, para que así el débil rebaño de tu
Hijo tenga parte en la admirable victoria de su pastor. Por nuestro
Señor.....
Amén.
Primera Lectura
Sólo Jesús puede salvarnos
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 4,
8-12
En aquellos días, Pedro, lleno del Espíritu Santo, dijo:
«Jefes del pueblo y senadores: Por que le hemos hecho un favor a un
enfermo, nos interrogáis hoy para averiguar qué poder ha curado a
este hombre. Pues que de bien claro, a vosotros y a todo Israel, que
ha sido en nombre de Jesucristo Nazareno, a quien vosotros
crucificasteis y a quien Dios resucitó de entre los muertos.; por su
nombre, se presenta este sano ante vosotros. Jesús es la piedra que
desechasteis vosotros, los arquitectos y que se ha
convertido en piedra angular. Ningún otro puede salvar y ,
bajo el cielo, no se nos ha dado otro nombre que pueda salvarnos.
Salmo
Responsorial 117
R/ La piedra que
desecharon los constructores,
es ahora la piedra angular.
Dad gracias al Señor, porque eres bueno,
porque es eterna su misericordia .
Mejor es refugiarse en el Señor,
que fiarse de los hombres;
mejor es refugiarse en el Señor,
que fiarse de los jefes.
Te doy
gracia porque me escuchaste
y fuiste para mí la salvación.
La piedra que desecharon los arquitectos,
es ahora la piedra angular.
Es el Señor quien lo ha hecho,
ha sido milagro patente.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
os bendecimos desde la casa del Señor.
Tú eres mi Dios, te doy gracias.
Dios mío yo te ensalzo.
Dad gracias al Señor, porque eres bueno,
porque es eterna su misericordia .
Segunda Lectura
Veremos a Dios tal cual es
Lectura de la primera carta del apóstol san Juan 3, 1-2
Queridos hermanos:
Mirad que amor nos ha tenido el Padre, para
llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos!. El mundo no nos
conoce, porque tampoco le ha conocido a Él.
Queridos: ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que seremos.
Sabemos que, cuando se manifieste, seremos semejantes a Él, porque le
veremos tal cual es.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Evangelio
Aleluya, aleluya.
Yo soy el buen pastor, dice el Señor;
conozco a mis ovejas
y las mías me
conocen.
Aleluya.
El buen pastor da la vida por
sus ovejas
Lectura del santo Evangelios según san Juan 10, 11-18
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo dijo
Jesús a los fariseos:
«Yo soy el buen pastor. El buen pastor da la vida por sus ovejas: el
asalariado, que no es el pastor ni el dueño de las ovejas, ve venir al lobo,
abandona las ovejas y huye; y el lobo hace estragos y las
dispersa, y es que a un asalariado no le importan las ovejas.
Yo soy el buen pastor, que conozco a las mías y las mías me
conocen, igual que el Padre me conoce y yo conozco al Padre. Yo
doy mi vida por las ovejas.
Tengo además otras ovejas que no son de este redil; también a esas las
tengo que traer, y escucharán mi voz y habrá un solo rebaño y un solo pastor.
Por eso me ama el Padre; porque yo entrego mi
vida para poder recuperarla. Nadie me la quita
sino que yo la entrego libremente. Tengo poder para quitarla
y tengo poder para recuperarla. Este mandato he
recibido del Padre».
Palabra del Señor.
Demos gracias a Dios.
Se dice «Credo».
Oración de los Fieles
Levantemos, hermanos y hermanas, nuestros ojos a Cristo, pastor de nuestras
almas y pongamos en sus manos, con toda confianza, las necesidades de los
hombres:
Respondemos a cada petición: Te rogamos, Señor, óyenos.
Para que los obispos, presbíteros y diáconos apacienten santamente a los
pueblos que tienen encomendados, roguemos al Señor.
Te rogamos, Señor, óyenos.
Para que la paz que Jesucristo concedió a los discípulos, arraigue con fuerza
en nuestro mundo y se alejen de las naciones el odio y las guerras, roguemos al
Señor.
Te rogamos, Señor, óyenos.
Para que los enfermos, los pobres y todos los que sufren encuentren en Cristo
resucitado luz y esperanza, roguemos al Señor.
Te rogamos, Señor, óyenos.
Para que Dios derrame en las familias cristianas el espíritu de piedad y de
renuncia a lo mundano, de manera que germinen abundantes vocaciones al
ministerio eclesial, roguemos al Señor.
Te rogamos, Señor, óyenos.
Padre todopoderoso, que hiciste resplandecer la gloria de Cristo resucitado
cuando, en su nombre, devolviste la salud al paralítico; reune en
una sola familia a los hombres dispersos por el pecado y haz que, uniéndose a
Cristo, el buen pastor, experimenten la alegría de pertenecer a tu rebaño. Por
Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Oración sobre las
Ofrendas
Concédenos, Señor, darte gracias siempre por estos misterios
pascuales, para que esta actualización repetida de nuestra redención sea para
nosotros fuente de gozo incesante. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Prefacio
La nueva vida en Cristo
El Señor esté con vosotros.
Y con tu espíritu.
Levantemos el corazón.
Lo tenemos levantado hacia el Señor.
Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
Es justo y necesario.
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
glorificarte siempre, Señor;
pero más que nunca en este tiempo
en que ha sido inmolado
Cristo, nuestra Pascua.
Por él, los hijos de la luz
amanecen a la vida eterna,
los creyentes atraviesan los umbrales
del Reino de los cielos;
porque en la muerte de Cristo
y en su resurrección
hemos resucitado todos.
Por eso, con esta efusión de gozo pascual,
el mundo entero se desborda de alegría,
y también los coros celestiales,
los ángeles y los arcángeles,
cantan sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
Antífona de la Comunión
Ha resucitado el Buen Pastor, que dio la vida por sus ovejas y se dignó morir
por su grey.
Aleluya.
Oración después de la
Comunión
Oremos:
Pastor bueno, vela con solicitud sobre nosotros y haz que el rebaño
adquirido por la Sangre de tu Hijo pueda gozar eternamente
de las verdes praderas de tu Reino. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén. ![]()
El buen pastor da la vida por sus ovejas
El
Antiguo Testamento ( Jer. 24 y Ez. 34) habla de malos pastores (guías del
pueblo) que sólo se han ocupado de sí mismos y han dejado que el rebaño se
disperse. Dios anuncia que él mismo vendrá para reunir al pueblo disperso.
Jesús se presenta como el pastor enviado por Dios. El conocimiento de sus
ovejas y la entrega voluntaria de su vida por ellas contrastan con los
asalariados a quienes sólo les importa su propio negocio. Además, en Jesús,
la entrega voluntaria de sí mismo es un acto de obediencia al Padre.
Así, la autoridad de Jesús anula los abusos de los falsos pastores de todos
los tiempos que no se preocupan de guiar, proteger y cuidar del bienestar de su
pueblo.
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