DOMINGO 4º DE PASCUA

«Ha resucitado el Buen Pastor que dio su vida por sus ove­jas» (A 2). La parábola del Buen Pastor encuentra todo su sentido dentro del contexto de la luz de la Pascua. Al presentarse Jesús a sí mismo como el pastor verdadero, se identifica con Dios, que con tanta frecuencia se manifestó por medio de los profetas y en los salmos como el pastor de Israel. La imagen del pastor preparaba a los oyentes de Jesús para oírle declarar: «Yo y el Padre somos Uno» (evangelio C). Mas Jesús es el pastor «que da su vida por su rebaño». Para poder emplear un lenguaje semejante hacía f alta que Dios se hiciera hombre, que el Creador se convirtiera en Redentor. Se comprende que los cristianos de los primeros tiempos vieran en la representación del Buen Pastor como un resumen de su fe.
La liturgia de este domingo se fija en los dos aspectos de la parábola: si, en la primera oración, Cristo victorioso aparecía como el Pastor de su Iglesia congregada, en la tercera se muestra como Dios omnipotente, a quien invocamos como nuestro «Pastor bueno». Y la oración rebosa de alegría porque el humilde rebaño de los fieles sabe que está en el camino hada «las verdes praderas del Reino».

ANTÍFONA DE ENTRADA                 SaI. 32, 5-6

La misericordia del Señor llena la tierra, la palabra de Dios hizo el cielo.

ORACION COLECTA

Dios todopoderoso y eterno, que has dado a tu Iglesia el gozo inmenso de la resurrección de Jesucristo; concé­denos también la alegría eterna del reino de tus elegidos, para que así el débil rebaño de tu Hijo tenga parte en la admirable victoria de su Pastor. Por nuestro Señor.

LITURGIA DE LA PALABRA

Cristo es a un mismo tiempo Cordero y Pastor: Cordero Pascual, en cuya sangre son purificados nuestros pecados   y Pastor que da la vida por sus ovejas. Por encima de cualquier imagen es ante todo el Hijo de Dios, a quien los santos adoran en el cielo. Los Apóstoles emprendieron su labor misionera precisamente para anunciar en su nombre la salvación a los gentiles. Dicha labor podrá hallarse sembrada de dificultades, mas los discípulos de Jesús seguirán «llenos de alegría y de Espíritu Santo» pues, al final de la ruta, se encuentra Dios que "enjugará las lágrimas de sus ojos».
 

Sabed que nos dedicamos a los gentiles

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 13, 14. 43-52

En aquellos días, Pablo y Bernabé desde Perge siguieron hasta Antioquia de Pisidia; el sábado entraron en la sinagoga y tomaron asiento.
    Muchos judíos y prosélitos practicantes se fueron con Pablo y Bernabé, que siguieron hablando con ellos, exhortándolos a ser fieles a la gracia de Dios.
El sábado siguiente, casi toda la ciudad acudió a oír la palabra de Dios.
Al ver el gentío, a los judíos les dio mucha envidia y respondían con insultos a las palabras de Pablo.
Entonces Pablo y Bernabé dijeron sin contemplaciones:
- «Teníamos que anunciaros primero a vosotros la palabra de Dios; pero como la rechazáis y no os consideráis dignos de la vida eterna, sabed que nos dedicamos a los gentiles. Así nos lo ha mandado el Señor: "Yo te haré luz de los gentiles, para que lleves la salvación hasta el extremo de la tierra." »
    Cuando los gentiles oyeron esto, se alegraron y alababan la palabra del Señor; y los que estaban destinados a la vida eterna creyeron.
La palabra del Señor se iba difundiendo por toda la región. Pero los judíos incitaron a las señoras distinguidas y devotas y a los principales de la ciudad, provocaron una persecución contra Pablo y Bernabé y los expulsaron del territorio.
Ellos sacudieron el polvo de los pies, como protesta contra la ciudad, y se fueron a Iconio. Los discípulos quedaron llenos de alegría y de Espíritu Santo.

Salmo responsorial

R. Somos su pueblo y ovejas de su rebaño.
0 bien Aleluya.

Aclama al , Señor, tierra entera,
servid al Señor con alegría,
entrad en su presencia con vítores. R.

Sabed que el Señor es Dios:
que él nos hizo, y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño. R.

«El Señor es bueno,
su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades.» R.

 El Cordero será su pastor, y los conducirá hacia fuentes de aguas vivas

Lectura del libro del Apocalipsis 7, 9. 14b-17

Yo, Juan, vi una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de toda nación, raza, pueblo y lengua, de pie delante del trono y del Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en sus manos.
Y uno de los ancianos me dijo:
- «Éstos son los que vienen de la gran tribulación: han lavado y blanqueado sus vestiduras en la sangre del Cordero.
Por eso están ante el trono de Dios, dándole culto día y noche en su templo.
El que se sienta en el trono acampará entre
ellos. Ya no pasarán hambre ni sed, no les hará daño el sol ni el bochorno. Porque el Cordero que está delante del trono será su pastor, y los conducirá hacia fuentes de aguas vivas.
Y Dios enjugara las lágrimas de sus ojos.

 Aleluya Jn 10, 14

 Yo soy el buen Pastor -dice el Señor-, conozco mis ovejas, y las mías me conocen.

 Yo doy la vida eterna a mis Ovejas

+ Lectura del santo evangelio según san Juan 10, 27-30

En aquel tiempo, dijo Jesús:
- «Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano.
Mi Padre, que me las ha dado, supera a todos, y nadie puede arrebatarlas de la mano de mi Padre.
Yo y el Padre somos uno.»
 


Oración de los Fieles

 Levantemos, hermanos y hermanas, nuestros ojos a Cristo, obispo y pastor de nuestras almas, y pongamos en sus manos con toda confianza las necesidades de los hombres: Respondemos a cada petición: Te lo pedimos, Señor.

Para que los obispos, presbíteros y diáconos apacienten santamente a los pueblos que tienen encomendados, roguemos al Señor.

Para que la paz que Jesucristo concedió a los discípulos arraigue con fuerza en nuestro mundo, y se alejen de las naciones el odio y las guerras, roguemos al Señor.

Para que los enfermos, los pobres y todos los que sufren encuentren en Cristo resucitado luz y esperanza, roguemos al Señor.

Para que Dios derrame en las familias cristianas el espíritu de piedad y de renuncia a lo mundano, de manera que germinen abundantes vocaciones al ministerio eclesial, roguemos al Señor.

Dios nuestro, fuente de gozo y de paz, que has concedido a tu Hijo el poder y la realeza sobre los hombres y los pueblos; escucha nuestra oración y sostennos con la fuerza de tu Espíritu, para que nunca nos separemos de nuestro pastor que nos conducirá hacia fuentes de aguas vivas, y que vive y reina, inmortal y glorioso, por los siglos de los siglos.
Amén.

Señor nuestro, concédenos que la celebración de estos misterios pascuales nos llene siempre de alegría y solidifique nuestra fe. Por Jesucristo, nuestro Señor. 
Amén.

ORACION SOBRE LAS OFRENDAS

Concédenos, Señor, darte gracias siempre por estos mis­terios pascuales, para que esta actualización repetida de nuestra redención sea para nosotros fuente de gozo incesante. Por Jesucristo.

Prefacio
La nueva vida en Cristo

El Señor esté con vosotros.
Y con tu espíritu.

Levantemos el corazón.
Lo tenemos levantado hacia el Señor.

Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación glorificarte siempre, Señor;
pero más que nunca en este tiempo en que Cristo,
nuestra Pascua, ha sido inmolado.
Por él, los hijos de la luz amanecen a la vida eterna,
los creyentes atraviesan los umbrales del Reino de los cielos; porque en la muerte de Cristo nuestra muerte ha sido vencida y
en su resurrección hemos resucitado todos.
Por eso, con esta efusión de gozo pascual,
el mundo entero se desborda de alegría, y también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles,
cantan sin cesar el himno de tu gloria:

Santo, Santo, Santo…
 

ANTÍFONA DE COMUNIÓN 

Ha resucitado el Buen Pastor que dio la vida por sus ovejas y se dignó morir por su grey. Aleluya.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Pastor bueno, vela con solicitud sobre nosotros y haz que el rebaño adquirido por la sangre de tu Hijo pueda gozar eternamente de las verdes praderas de tu Reino. Por Jesucristo.

 Buen Pastor

El mensaje del Resucitado se expande. No es sólo Palestina. Su testimonio llega ya hasta los confines de la tierra. Pero no es cuestión de anunciar solamente, sino también de cuidar, de proteger y de ayudar en el camino de la fe a tantas comunidades cristianas. Éste es el sentido del recuerdo del Buen Pastor. La profunda relación que se establece entre Jesús y la comunidad de fe, queda señalada por una característica: "Escuchan mi voz". ¿Será posible ser cristiano, discípulo o seguidor de Jesús sin escuchar su voz? Precisamos esclarecer el reduccionismo al que sometemos su mensaje, motivados por una visión de la vida y de las cosas llena de interés y de propias ideas. De lo contrario nadie va a dar un paso más: "Me siguen". Entre el "escuchar" y el "seguir", hay una diferencia, la que existe entre el deseo y la realización. Ese paso será: "Conocen mi voz".