«Ha
resucitado el Buen Pastor que dio su vida por sus ovejas» (A 2). La parábola
del Buen Pastor encuentra todo su sentido dentro del contexto de la luz de la
Pascua. Al presentarse Jesús a sí mismo como el pastor verdadero, se
identifica con Dios, que con tanta frecuencia se manifestó por medio de los
profetas y en los salmos como el pastor de Israel. La imagen del pastor
preparaba a los oyentes de Jesús para oírle declarar: «Yo y el Padre somos
Uno» (evangelio C). Mas Jesús es el pastor «que da su vida por su rebaño».
Para poder emplear un lenguaje semejante hacía f alta que Dios se hiciera
hombre, que el Creador se convirtiera en Redentor. Se comprende que los
cristianos de los primeros tiempos vieran en la representación del Buen Pastor
como un resumen de su fe.
La liturgia de este domingo se fija en los dos aspectos de la parábola: si, en
la primera oración, Cristo victorioso aparecía como el Pastor de su Iglesia
congregada, en la tercera se muestra como Dios omnipotente, a quien invocamos
como nuestro «Pastor bueno». Y la oración rebosa de alegría porque el
humilde rebaño de los fieles sabe que está en el camino hada «las verdes
praderas del Reino».
ANTÍFONA
DE ENTRADA SaI.
32, 5-6
La
misericordia del Señor llena la tierra, la palabra de Dios hizo el cielo.
ORACION
COLECTA
Dios todopoderoso y eterno, que has dado a tu Iglesia el gozo inmenso de la resurrección de Jesucristo; concédenos también la alegría eterna del reino de tus elegidos, para que así el débil rebaño de tu Hijo tenga parte en la admirable victoria de su Pastor. Por nuestro Señor.
LITURGIA DE LA PALABRA
Cristo es a un mismo
tiempo Cordero y Pastor: Cordero Pascual, en cuya sangre son purificados nuestros pecados
y Pastor que da la vida por sus ovejas. Por encima de cualquier imagen es ante todo
el Hijo de Dios, a quien los santos adoran en el cielo. Los Apóstoles emprendieron su
labor misionera precisamente para anunciar en su nombre la salvación a los gentiles.
Dicha labor podrá hallarse sembrada de dificultades, mas los discípulos de Jesús
seguirán «llenos de alegría y de Espíritu Santo» pues, al final de la ruta, se
encuentra Dios que "enjugará las lágrimas de sus ojos».
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Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 13, 14. 43-52
En aquellos días, Pablo y Bernabé desde Perge siguieron hasta
Antioquia de Pisidia; el sábado entraron en la sinagoga y tomaron asiento.
Muchos judíos y prosélitos practicantes se fueron con Pablo y
Bernabé, que siguieron hablando con ellos, exhortándolos a ser fieles a la gracia de
Dios.
El sábado siguiente, casi toda la ciudad acudió a oír la palabra de Dios.
Al ver el gentío, a los judíos les dio mucha envidia y respondían con insultos a las
palabras de Pablo.
Entonces Pablo y Bernabé dijeron sin contemplaciones:
- «Teníamos que anunciaros primero a vosotros la palabra de Dios; pero como la
rechazáis y no os consideráis dignos de la vida eterna, sabed que nos dedicamos a los
gentiles. Así nos lo ha mandado el Señor: "Yo te haré luz de los gentiles, para
que lleves la salvación hasta el extremo de la tierra." »
Cuando los gentiles oyeron esto, se alegraron y alababan la palabra del
Señor; y los que estaban destinados a la vida eterna creyeron.
La palabra del Señor se iba difundiendo por toda la región. Pero los judíos incitaron a
las señoras distinguidas y devotas y a los principales de la ciudad, provocaron una
persecución contra Pablo y Bernabé y los expulsaron del territorio.
Ellos sacudieron el polvo de los pies, como protesta contra la ciudad, y se fueron a
Iconio. Los discípulos quedaron llenos de alegría y de Espíritu Santo.
Aclama al , Señor, tierra entera,
servid al Señor con alegría,
entrad en su presencia con vítores. R.
Sabed que el Señor es Dios:
que él nos hizo, y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño. R.
«El Señor es bueno,
su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades.» R.
El Cordero será su pastor, y los conducirá hacia fuentes de aguas vivas
Lectura del libro del Apocalipsis 7, 9. 14b-17
Yo, Juan, vi una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar,
de toda nación, raza, pueblo y lengua, de pie delante del trono y del Cordero, vestidos
con vestiduras blancas y con palmas en sus manos.
Y uno de los ancianos me dijo:
- «Éstos son los que vienen de la gran tribulación: han lavado y blanqueado sus
vestiduras en la sangre del Cordero.
Por eso están ante el trono de Dios, dándole culto día y noche en su templo.
El que se sienta en el trono acampará entre ellos. Ya no pasarán hambre ni sed, no les
hará daño el sol ni el bochorno. Porque el Cordero que está delante del trono será su
pastor, y los conducirá hacia fuentes de aguas vivas.
Y Dios enjugara las lágrimas de sus ojos.
Aleluya Jn 10, 14
Yo
soy el buen Pastor -dice el Señor-, conozco mis ovejas, y las mías me conocen.
Yo doy la vida eterna a mis Ovejas
+ Lectura del santo evangelio según san Juan 10, 27-30
En aquel tiempo, dijo Jesús:
- «Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida
eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano.
Mi Padre, que me las ha dado, supera a todos, y nadie puede arrebatarlas de la mano de mi
Padre.
Yo y el Padre somos uno.»
Oración
de los Fieles
Levantemos,
hermanos y hermanas, nuestros ojos a Cristo, obispo y pastor de nuestras almas,
y pongamos en sus manos con toda confianza las necesidades de los hombres: Respondemos
a cada petición: Te lo pedimos, Señor.
Para
que los obispos, presbíteros y diáconos apacienten santamente a los pueblos
que tienen encomendados, roguemos al Señor.
Para
que la paz que Jesucristo concedió a los discípulos arraigue con fuerza en
nuestro mundo, y se alejen de las naciones el odio y las guerras, roguemos al Señor.
Para
que los enfermos, los pobres y todos los que sufren encuentren en Cristo
resucitado luz y esperanza, roguemos al Señor.
Para
que Dios derrame en las familias cristianas el espíritu de piedad y de renuncia
a lo mundano, de manera que germinen abundantes vocaciones al ministerio
eclesial, roguemos al Señor.
Dios
nuestro, fuente de gozo y de paz, que has concedido a tu Hijo el poder y la
realeza sobre los hombres y los pueblos; escucha nuestra oración y sostennos
con la fuerza de tu Espíritu, para que nunca nos separemos de nuestro pastor
que nos conducirá hacia fuentes de aguas vivas, y que vive y reina, inmortal y
glorioso, por los siglos de los siglos.
Amén.
Señor
nuestro, concédenos que la celebración de estos misterios pascuales nos llene
siempre de alegría y solidifique nuestra fe. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
ORACION
SOBRE LAS OFRENDAS
Concédenos, Señor, darte gracias siempre por estos misterios pascuales, para que esta actualización repetida de nuestra redención sea para nosotros fuente de gozo incesante. Por Jesucristo.
Prefacio
La nueva vida en Cristo
El
Señor esté con vosotros.
Y con tu espíritu.
Levantemos
el corazón.
Lo tenemos levantado hacia el Señor.
Demos
gracias al Señor, nuestro Dios.
Es justo y necesario.
En
verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación glorificarte siempre,
Señor;
pero más que nunca en este tiempo en que Cristo,
nuestra Pascua, ha sido inmolado.
Por él, los hijos de la luz amanecen a la vida eterna,
los creyentes atraviesan los umbrales del Reino de los cielos; porque en la
muerte de Cristo nuestra muerte ha sido vencida y
en su resurrección hemos resucitado todos.
Por eso, con esta efusión de gozo pascual,
el mundo entero se desborda de alegría, y también los coros celestiales, los
ángeles y los arcángeles,
cantan sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo…
ANTÍFONA
DE COMUNIÓN
Ha
resucitado el Buen Pastor que dio la vida por sus ovejas y se dignó morir por
su grey. Aleluya.
ORACIÓN
DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Pastor
bueno, vela con solicitud sobre nosotros y haz que el rebaño adquirido por la
sangre de tu Hijo pueda gozar eternamente de las verdes praderas de tu Reino.
Por Jesucristo.
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Buen Pastor
El mensaje del Resucitado se expande. No es
sólo Palestina. Su testimonio llega ya hasta los confines de la tierra. Pero no es
cuestión de anunciar solamente, sino también de cuidar, de proteger y de ayudar en el
camino de la fe a tantas comunidades cristianas. Éste es el sentido del recuerdo del Buen
Pastor. La profunda relación que se establece entre Jesús y la comunidad de fe, queda
señalada por una característica: "Escuchan mi voz". ¿Será posible ser
cristiano, discípulo o seguidor de Jesús sin escuchar su voz? Precisamos esclarecer el
reduccionismo al que sometemos su mensaje, motivados por una visión de la vida y de las
cosas llena de interés y de propias ideas. De lo contrario nadie va a dar un paso más:
"Me siguen". Entre el "escuchar" y el "seguir", hay una
diferencia, la que existe entre el deseo y la realización. Ese paso será: "Conocen
mi voz".
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