DOMINGO DE PASCUA DE RESURRECCIÓN

En el transcurso de la Noche Santa, participamos en el misterio pascual por medio de la celebración de los sacramentos del Bautismo y de la Eucaristía. En la segunda misa de Pascua, damos gracias por la vida nueva, cuya fuente nos ha sido abierta por la resurrección de Cristo. Hoy es la Fiesta de las fiestas y el día de Cristo SGrecoN.jpg (14146 bytes)eñor por excelencia. Hoy, Jesús, vencedor de la muerte y del pecado, se manifestó a los suyos hoy se dio a conocer a sus dos discípulos en el camino de Emaús por medio de la fracción del pan, hoy confirió el Espíritu Santo a sus apóstoles para la remisión de los pecados y les envió al mundo para ser sus testigos. Como consecuencia de todo eso, cantamos: «Este es el día en que actuó el Señor: sea nuestra alegría y nuestro gozo» (Salmo).
Pero todo cristiano revive en este día, por su parte, el misterio que vivieron los discípulos de Jesús. Cristo, nuestro cordero pascual, fue inmolado por cada uno de nosotros. «Muriendo, destruyó nuestra muerte, y resucitando, restauró la vida". Al participar en la mesa del Resucitado, comulgamos en su vida. El Espíritu que resucitó a Jesús de entre los muertos hace de nosotros unos «hombres nuevos», llamados a «vivir en la esperanza de nuestra resurrección». Dentro de esta esperanza, «el mundo entero se desborda de alegría».

LA ASPERSIÓN CON EL AGUA BENDITA

La aspersión con el agua bendita constituye un memorial del bautismo. Nunca resulta tan significativo este rito como en el día de Pascua, que recuerda el agua de la salvación para todos cuantos han podido renovar en la Noche Santa las promesas de su bautismo.

ANTÍFONA DE ENTRADA                 Sal 138, 1856

He resucitado y aún estoy contigo, has puesto sobre mí tu mano: tu sabiduría ha sido maravillosa, aleluya.

o bien.              24, 34; cfr. Ap 1, 6

Era verdad, ha resucitado el Señor, aleluya. A él la gloria y el poder por toda la eternidad.

ORACION COLECTA

Señor Dios, que en este día nos has abierto las puertas de la vida por medio de tu Hijo, vencedor de la muerte; concédenos, al celebrar la solemnidad de su resurrección, que, renovados por el Espíritu, vivamos en la esperanza de nuestra resurrección futura. Por nuestro Señor.

LITURGIA DE LA PALABRA

Cristo ha resucitado: el mensaje pascual se repite, bien sea de forma sencilla, bien de un modo clamoroso, en cada una de las lecturas de la misa. Mientras San Juan nos conduce al umbral del sepulcro vacío - garantía de nuestra fe, San Pedro puede afirmar con certeza que Dios ha resucitado a Jesús, toda vez que él, Pedro, ha comido y bebido con El después de su resurrección. San Pablo, que enlaza la celebración de la Pascua cristiana con la judía al presentar a Cristo como el verdadero cordero pascual, nos recuerda que, puesto que hemos resucitado con Cristo por el bautismo debemos vivir de su nueva vida, y nos invita a permanecer en lo sucesivo a la espera de su retorno.

LECTURA DEL LIBRO DE LOS HECHOS DE LOS APÓSTOLES 10 34a. 37-43

Nosotros hemos comido y bebido con él después de su resurrección

pascu7an.gif (27358 bytes)En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo: Vos otros conocéis lo que sucedió en el país de los judíos, cuando Juan predicaba el bautismo, aunque la cosa empezó en Galilea. Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo; porque Dios estaba con é1. Nosotros somos testigos de todo lo que hizo en Judea y en Jerusalén. Lo mataron colgándolo de un madero. Pero Dios lo resucitó al tercer día y nos lo hizo ver, no a todo el pueblo, sino a los testigos que él había designado: a nosotros, que hemos comido y bebido con él después de su resurrección. Nos encargó predicar al pueblo, dando solemne testimonio de que Dios lo ha nombrado juez de vivos y muertos. El testimonio de los profetas es unánime: que los que creen en él reciben, por su nombre, el perdón de los pecados» .

SALMO RESPONSORIAL 117

R/ Este es el día en que actuó el Señor: sea nuestra alegría y nuestro gozo. (o, Aleluya.)

Dad gracias al Señor porque es bueno
porque es eterna su misericordia.
Diga la casa de Israel:
eterna es su misericordia.

La diestra del Señor es poderosa,
la diestra del Señor es excelsa.
No he de morir, viviré
para contar las hazañas del Señor.

La piedra que desecharon los arquitectos,
es ahora la piedra angular.
Es el Señor quien lo ha hecho,
ha sido un milagro patente.

LECTURA DE LA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS COLOSENSES 3,1-4

Buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo

Hermanos: Ya que habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios - aspirad a los bienes de arriba, no a los de la tierra. Porque habéis muerto - y vuestra vida está con Cristo escondida en Dios. Cuando aparezca Cristo, vida nuestra, entonces también vosotros apareceréis juntamente con él, en gloria.

pascu7bn.gif (29820 bytes)(o bien, puede sustituirse por la siguiente):

LECTURA DE: LA PRIMERA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS CORINTIOS 5, 6b-8

Barred la levadura vieja, para ser una masa nueva

Hermanos: ¿No sabéis que un poco de levadura fermenta toda la masa? Barred la levadura vieja para ser una masa nueva, ya que sois panes ázimos. Porque ha sido inmolada nuestra víctima pascual: Cristo. Así, pues, celebremos la Pascua, no con levadura vieja ( levadura de corrupción y de maldad ), sino con los panes ázimos de la sinceridad y la verdad.

SECUENCIA

Ofrezcan los cristianos ofrendas de alabanza
a gloria de la Víctima propicia de la Pascua.

Cordero sin pecado que a las ovejas salva,
a Dios y a los culpables unió con nueva alianza.
Lucharon vida y muerte en singular batalla y,
muerto el que es Vida, triunfante se levanta.

¿Qué has visto de camino, María, en la mañana?.
-A mi Señor glorioso, la tumba abandonada,
los ángeles testigos, sudarios y mortaja.
¡Resucitó de veras mi amor y mi esperanza!

Venid a Galilea allí el Señor aguarda;
allí veréis los suyos la gloria de la Pascua.
Primicia de los muertos, sabemos por tu gracia
que estás resucitado; la muerte en ti no manda.

Rey vencedor, apiádate de la miseria humana
y da a tus fieles parte en tu victoria santa.
Amén. Aleluya.

Aleluya. I Cor. 5, 7-8

Ha sido inmolada nuestra víctima pascual: Cristo.
Así, pues, celebremos la Pascua. Aleluya.

Lectura del santo Evangelio según San Juan 20,1-9

El había de resucitar de entre los muertos

resucitado10N.jpg (16238 bytes)El primer día de la semana, María Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro. Echó a correr y fue donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien quería Jesús, y les dijo: «Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto.» Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; y, asomándose, vio las vendas en el suelo: pero no entró. Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro Vio las vendas en el suelo y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no por el suelo con las vendas, sino enrollado en un sitio aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó. Pues hasta entonces no habían entendido la Escritura: que El había de resucitar de entre los muertos.


Oración de los Fieles

Llenos de gozo por la santa resurrección del Señor, purificados nuestros sentimientos y renovado nuestro espíritu, supliquemos con insistencia al Señor, diciendo: Rey vencedor, escúchanos.

A Cristo que, con su gloriosa resurrección ha vencido la muerte y ha destruido el pecado: pidámosle que todos los cristianos sean siempre fieles a las promesas del bautismo que renovaron en la noche santa de Pascua, roguemos al Señor.

A Cristo que, con su santa resurrección ha hecho renacer a los nuevos hijos de la Iglesia, engendrándolos por el agua y el Espíritu Santo: pidámosle que afirme en ellos los dones que les ha concedido en esta Pascua, roguemos al Señor.

A Cristo que, con su gloriosa resurrección ha abierto las puertas de su Reino a los que gemían en el abismo y ha otorgado la vida al ser humano mortal: pidámosle por todos los que sufren, roguemos al Señor.

A Cristo que, con su gloriosa resurrección anunció la alegría a las mujeres, y por medio de las mujeres a los apóstoles, y por medio de los apóstoles al mundo entero: pidámosle por los que nos hemos reunido para celebrar su triunfo, roguemos al Señor.

Señor Jesucristo, que en el cielo eres glorificado por los ángeles y los santos, y en la tierra eres enaltecido y adorado por tu Iglesia; dígnate compadecerte de este pueblo que tiene puesta toda su esperanza en tu resurrección. Tú, que vives y reinas, inmortal y glorioso, por los siglos de los siglos.
Amén.

El  ORACION SOBRE LAS OFRENDAS

Rebosantes de gozo pascual, celebramos, Señor, estos sacramentos en los que tan maravillosamente ha rena­cido y se alimenta tu Iglesia. Por Jesucristo.

Prefacio
El misterio Pascual

El Señor esté con vosotros.
Y con tu espíritu.

Levantemos el corazón.
Lo tenemos levantado hacia el Señor.

Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación glorificarte siempre, Señor;
pero más que nunca en este día en que Cristo,
nuestra Pascua, ha sido inmolado.
Porque él es el verdadero Cordero que quitó el pecado del mundo; muriendo destruyó nuestra muerte,
y resucitando restauró la vida.
Por eso, con esta efusión de gozo pascual,
el mundo entero se desborda de alegría, y 
también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles,
cantan sin cesar el himno de tu gloria:

Santo, Santo, Santo...

ANTÍFONA DE COMUNIÓN              1 Cor 5, 7‑8

Cristo, nuestra víctima pascual, ha sido inmolado; celebremos, pues, la Pascua con los panes ázimos de la sinceridad y la verdad. Aleluya.

ORACION DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Protege, Señor, a tu Iglesia con amor paternal, para que, renovada por los sacramentos pascuales, llegue a la gloria de la resurrección. Por Jesucristo. 

Para despedir al pueblo, durante toda la octava, se dice:

 Podéis ir en paz, aleluya, aleluya. 
Demos gracias a Dios, aleluya, aleluya.


TARDE DE PASCUA

La tarde de Pascua está impregnada del recuerdo de las apariciones de Jesús a los dos discípulos de Emaús, y luego al grupo de Apóstoles reunidos. San Lucas, en su narración, nos hace notar que los discípulos reconocieron a Jesús en la fracción del pan, y que el Señor les dio de comer a sus apóstoles. Esta comida con el Resucitado, en la tarde de Pascua, había de iluminar en los siglos venideros la celebración de la Eucaristía: es la irradiación de su gozo. Por este motivo se lee en la misa vespertina el relato de las apariciones de Jesús en la tarde del día de Pascua.

Lectura del santo Evangelio según San Lucas 24, 13-35

Lo reconocieron al partir el pan

emaus01N.jpg (16681 bytes)En aquel tiempo, dos discípulos de Jesús iban andando aquel mismo día a una aldea llamada Emaús, distante unas dos leguas de Jerusalén; iban comentando todo lo que había sucedido.
Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos. Pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo. El les dijo: "¿Qué conversación es esa que traéis mientras vais de camino?" Ellos se detuvieron preocupados. Y uno de ellos, que se llamaba Cleofás, le replicó: «¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no sabes lo que ha pasado allí estos días?» El les preguntó: "¿Qué?". Ellos le contestaron: «Lo de Jesús el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo; cómo lo entregaron los sumos sacerdotes y nuestros jefes para que lo condenaran a muerte, y lo Crucificaron. Nosotros esperábamos que él fuera el liberador de Israel. Y ya ves: hace ya dos días que sucedió esto. Es verdad que algunas mujeres de nuestro grupo nos han sobresaltado pues fueron muy de mañana al sepulcro, no encontraron su cuerpo, e incluso vinieron diciendo que habían visto una aparición de ángeles, que les habían dicho que estaba vivo. Algunos de los nuestros fueron también al sepulcro y lo encontraron como habían dicho las mujeres; pero a él no le vieron." Entonces Jesús les dijo «¡Qué necios y torpes sois para creer lo que anunciaron los profetas. ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto para entrar en su gloria?» Y comenzando por Moisés y siguiendo por los profetas, les explicó lo que se refería a él en toda la Escritura. Ya cerca de la aldea donde iban, él les hizo ademán de seguir adelante; pero ellos le apremiaron diciendo: "Quédate con nosotros porque atardece y el día va de caída.» Y entró para quedarse con ellos.
Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio. A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron. Pero él desapareció. Ellos comentaron: «¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?» Y Ievantándose al momento, se volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, que estaban diciendo: «Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón.» Ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.